Gracias a sus oraciones pudimos realizar este viaje de estudio, de peregrinación y de acción de gracias al Cuzco con 9 jovencitos del 5to curso de colegio de los tres albergues ( San Pedro en Alca, Ángel de la Guarda, ambos femeninos, y el de varones san Gerardo Mayela.), que atendemos en nuestra Parroquia.

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Comenzamos nuestro viaje el viernes 11 de octubre, fiesta del gran papa beato Juan XXIII,  con la santa Misa en el santuario de Nuestra Señora del Rosario, en Tomepampa, a 11 Km de Cotahuasi. Allí se confesaron todos y encomendamos a la Virgencita los frutos que buscábamos. El P. José Paz presidió y recordó los propósitos del viaje.

Y  en un clima de gran entusiasmo salimos hacia nuestra primera meta que era recorrer los 390 km hasta Arequipa, luego de pasar los 4500 msnm, la mitad con camino de trocha en un pésimo estado… en total fueron 10 horas de viaje.

El sábado 12 (día de la Virgen del Pilar) a las 6 am tuvimos la Misa y salimos hacia la ciudad de Cuzco donde nos esperaba el hno. Néstor Navarrete para guiarnos hasta Limatambo. Llegamos muy bien a las 7 pm. Cansados pero felices habiendo recorrido 660 km.

Las parroquias de Limatambo  y de Mollepata son las primeras fundaciones de IVE fuera de Argentina. Allí llegaron en el año 1987 nuestros sacerdotes Carlos Morales y Carlos Ferrero.

El domingo 13, luego de una hora de viaje bajo la lluvia, llegamos al Santuario del Señor Manuel de la Exaltación de la Santa Cruz de Mollepata donde tuvimos la Santa Misa. Por la tarde, habiéndose calmado la lluvia, pudimos hacer una caminata a las ruinas de Tarawasi (‘tara’ es el nombre de un árbol, ‘wasi’ es casa), con un paisaje bien verde hermosísimo. Como volvió la llovizna completamos el domingo con partidos emocionantes de metegol (taca taca). Luego, tuvimos la adoración, rezo de vísperas cantadas y bendición con el Santísimo.

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El lunes 14 con la compañía del P. Nicasio Pillipinto salimos rumbo a la ciudad de Cuzco para conocerla. Visitamos la Catedral (se tardaron 90 años en construirla), la iglesia de los Jesuitas (17 años demandó su construcción) y el museo ‘Inca’,  presentes en las circunspecciones de la plaza de Armas. Es de notar la majestuosidad de estas construcciones en piedra, y todo el arte de sus hermosas tallas, laminados de oro, las pinturas al óleo… no alcanza el tiempo para mirarlo todo. Verdaderamente hermosísimo.

A la tarde  tuvimos la  Eucaristía en el santuario Del Señor de Huanca que es una advocación de Cristo martirizado que se venera en la localidad  de Huanca, en el Cuzco, y es venerada por mucha gente no sólo del Perú sino también por personas del exterior por ser considerada  muy milagrosa.  Huanca es un hermoso paraje situado en las faldas de la montaña Pachatusan (“El que sostiene el mundo”), casi a las orillas del río Vilcanota cercano a Chinchero.

Continuamos nuestro viaje hasta Urubamba. Allí descansamos, para estar más o menos cerca del tren que debíamos tomar al otro día.

Martes 15, día de Sta. Teresa de Ávila, a las 3:30 am, estábamos saliendo en la combi hacia la estación de tren Ollantaytambo que nos llevaría al gran Machu Picchu. Llegamos después de una hora. Había una larga cola para subir al tren, y gracias a Dios a las 5:00 am comenzábamos el viaje de 2 horas  sobre rieles. Cuando llegamos al pequeño pueblito de Machu Pichu pedimos la capilla para tener Misa, luego un rico desayuno, y ahora si, a hacer una cola de unos 200 m por 1,5 m de ancho para subir al bus, ‘arrrrrrtos‘ turistas. Luego, media hora de subida por los caracoles, y ¡aleluia!: llegamos a la  imponente ciudadela de Machu Picchu construida por los Incas a mediados del siglo XV por órdenes del emperador Pachacútec, durante la época de expansión del imperio incaico. Faltaba hacer otra cola mas para entrar. Por supuesto en todo momento debíamos llevar la lista, con los DNI además. Nos tocó un día nublado, garuaba, pero por momentos se despejaba un poco lo que nos permitió sacar algunas fotos, había muchísimos turistas por lo que no se podía caminar bien. El recorrido fue de unas unas 4 horas. Fue agotador pero valió la pena conocer esto. Luego el largo retorno a Limatambo donde los jóvenes se entusiasmaron con aprender a rezar el Rosario en Latín.

El miércoles 16  fuimos a la ciudad de Cuzco, lo más destacado fue la visita Coricancha (‘cori’ es oro y ‘cancha’ significa plaza). Por la tarde recorrimos las ruinas  del valle de Pisaj y desafío de vóley a las jóvenes del albergue de Limatambo. Jueves y viernes emprendimos el viaje de retorno a Cotahuasi.

Damos gracias a Dios y a la Virgencita por este viaje de peregrinación, de estudio y de placer, donde reinó un muy lindo espíritu,  donde todo salió según lo planeado, pudiendo cumplir con los propósitos que nos habíamos puesto.

P. José Paz y  P. Ricardo Maldonado,  misioneros del IVE en Cotahuasi, Perú

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