San Juan Pablo Magno, en el 87’ nos dijo “Europa está muy desacralizada, ustedes deben perseverar en la evangelización y no bajar los brazos, la salvación del mundo partirá de la Argentina[1]. Con la esperanza puesta en la gracia de Dios derramada desde hace más de 500 años en nuestra Patria, realizo cada septiembre el viaje a Salta y me enciendo en deseos de predicar más y más el Evangelio.

Durante estos seis años de Maestro de Novicios tuve la alegría de llevar a los que comienzan a caminar sus primeros pasos en la vida religiosa a consagrarse a la Virgen en la Fiesta del Milagro de Salta. Saben ustedes que siempre vamos parando en distintas ciudades argentinas: Mendoza, San Luis, Córdoba, Santiago del Estero, Suncho Corral, Aguilares, San Miguel de Tucumán, Salta, Chicoana, San Salvador de Jujuy, Humahuaca, Catamarca, La Rioja, San Juan…

El objetivo del viaje: conocemos los lugares de nuestra historia, rezamos en los santuarios de nuestra Fe y visitamos las Terceras Órdenes de cada ciudad.

Al término de mi oficio deseo compartirles tres ideas que coseché en estos años y una conclusión.

1.     Una sola familia en Argentina: novicios, papás, amigos…

La reciente muerte de Guadalupe Quiroga lo evidenció: en pocos minutos en todas partes de nuestro país se estaba rezando por su alma y elevando acciones de gracias por su bendecida partida –así lo veíamos todos- de nuestra hermana al cielo. A pesar de que la existencia del WhatsApp y otros medios de comunicación posibilitaron y aceleraron la comunicación, la causa del fenómeno no es esa sino que todos somos una sola familia…

Por cada lugar que pasamos encontramos ex seminaristas menores, ex aspirantes… papás de religiosos misioneros… hermosos matrimonios… Todos hermanos de la tercera orden. Extendida por todo el país está nuestra familia, participando toda de una misma Fe, de un mismo Carisma, de una misma Caridad, de una misma Pobreza, de análogas dificultades y de una misma Alegría…

Los novicios ven esto y descubren a dónde han entrado. Sienten la urgencia de asistir a su Iglesia y la responsabilidad que adquieren delante de este pueblo fiel: su familia del Verbo Encarnado.

Los anfitriones ven los “milagros de las vocaciones”[2] y se les reenciende la Fe… los llenan de regalos… para “que perseveren”.

Esta familia no está unida por un lazo carnal, ni generacional, ni espacial… El Espíritu Santo nos mueve a todos de modo semejante: nuestro Carisma. Hay que tener Fe en nuestro Carisma… de esa fe depende nuestra vida feliz y la vida de la Patria… según aquello de que “el justo vive de la Fe”. Las dificultades y pruebas apuntan a que no atendamos, olvidemos, menospreciemos, el Carisma… como si pudiésemos ser parte de la Iglesia y buscar eficazmente la santidad sin obedecer a las mociones interiores del Espíritu Santo.

2.     Nuestra historia viva… la América de los libertadores

Lugares, edificios y ruinas en los que sucedieron grandes hechos de la historia de nuestra Patria… De la Argentina escondida, la que está hecha por la sangre hispana y criolla: católica, culta, constructora, peleadora hasta la muerte por “acrecentar y defender la Fe”[3]. Estuvimos parados donde San Martín, Belgrano, Güemes, Chacho Peñaloza, Juan Felipe Ibarra, Facundo Quiroga y muchos más escribieron o pelearon o simplemente descansaron[4] en su labor por la Verdad y la Vida de nuestra Nación.

Tocamos así, en el suelo argentino, lo que constituye la esencia de la América que liberaron los Grandes a principios del siglo XIX. Así los novicios que nos son argentinos, aunque sí americanos, ven lo común con sus patrias, se motivan a estudiar sus próceres y descubrir sus propias riquezas[5].

Bastones de mando puestos en las manos de María del Carmen, del Rosario del Milagro, de la Merced… ¡y el Norte cantando el Himno nacional al Cristo del Milagro!

 

Talleres de armas para la independencia… estancias jesuitas con laboratorios de herrería,  lanas, embutidos, vinos, granos, medicinas, ingeniería, etc… La Biblioteca y la Imprenta jesuita. ¡Se trabajó la creación AMDG!

La jura de la Bandera, el admirable y magnánimo éxodo jujeño, el cruce de los Andes, la bandera inglesa botín-trofeo de 1807… ¡Hechos que hacen hervir la sangre!

Imágenes catequéticas –para evangelizar la cultura- en Matará, Mendoza, Córdoba… ¡Cómo avivan la imaginación del celo apostólico!

Imágenes milagrosas que sostienen la Fe de los argentinos: en Sumampa, Lojlo, en Santiago; La Quebrada en San Luis; varias en Salta; Peña Blanca en Jujuy; La del Valle en Catamarca, El Rosario del Milagro en Córdoba…

Tumbas de santos: San José Garbriel Brochero, Bta María del Tránsito Cabanillas, Bta María Antonia de Paz y Figueroa, Bta Catalina[6]… Y otros como Fray Mamerto Esquiú, el padre Pedro Lozano[7] en Uquía.

3.     Matrimonio de Fe y vida: Fiesta del Milagro…

Nuestro Padre, Juan Pablo II, decía que el tiempo moderno divorcia fe y vida… lo cual es la muerte de todo lo humano.

Una cosa constituye la sustancia de esta fiesta del Milagro: la unión cultural de la Fe y la vida individual y social… Casi deberíamos catalogar este evento como algo civil más que de Fe… ¡La Argentina fundacional es de esencia católica! Dicho de otro modo: le preguntemos a un salteño si se puede ser salteño plenamente sin ser del Cristo y de la Virgen del Milagro… ¿Cómo deben hacer el gobierno, la policía, los arquitectos e ingenieros, etc. para lograr sus objetivos genuinos? Deben renovar el Pacto cada año y ser fieles a él.

La cantidad y calidad de los peregrinos que llegan a Salta… Todo el norte criollo es una sola cosa, bajo la sombra de la Cruz y del Manto.

Tal vez la iglesia nacional no dimensiona todavía este tesoro; muy posiblemente  no se lo cuida y acrecienta como se debería. El Cristo y María hacen su obra; si la observáramos y sintonizáramos más, podríamos tener algo análogo a la tumba del apóstol Santiago… Camino de conversión y de renovación de la Fe Española.

El novicio que ve esto con sus ojos debe también levantar su amor a la Patria, Santuario del Cristo y de María… Simplemente un hermoso ejemplo de lo que es la cultura evangelizada.

Conclusión

Nuestra Patria católica está todavía viva, a pesar de las ideas que ingresaron con impunidad después de 1852. Hay que ser fieles a los orígenes…

Si miramos, también, con Fe el Carisma y si tenemos en cuenta estas tres cosas, debemos concluir que el Instituto está haciendo un bien muy grande a nuestra Patria… y que esto debe acrecentarse… Que somos deudores del pasado de nuestra Patria… Que si perdemos la Fe en el Carisma o si somos infieles al deber para con la Patria –de conocerla y defenderla- entonces renegaremos de la misión, de la santidad: de la única posible existencia feliz.

Decía San Martín: “serás lo que debas ser, sino serás nada”… a María doy gracias por ayudarnos a Ser lo que el Espíritu Santo quiere que seamos y que manifiesta en el Carisma.

P. Gonzalo Gelonch, IVE

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[1] http://marambio.aq/visitajuanpabloii1987.html

[2] “Cada vocación es un milagro distinto”, P. Buela.

[3] Ideal con el que vinieron los Austrias a nuestras tierras.

[4] Por ejemplo, la Posta de Hornillos, en Jujuy, y Colonia Caroya, en Córdoba.

[5] De hecho, cuando se conoce Santiago o cuando se hace la convivencia en Febrero y se puede conocer el sur de Chile se ven historias análogas y realmente se toca la esencia del alma americana.

[6] http://madrecatalinademaria.com/madre-catalina/biografia/

[7] Historiador y traductor de la Biblia al Quechua.