Querida familia religiosa, quería hacerles partícipes de una hermosa experiencia que tuvimos este verano con algunas de las jóvenes Universitarias que viven en nuestra residencia en Tirana – Albania.

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Este año, así como el año anterior, organizamos para llevar un grupo de nuestras chicas a Italia para el “III Curso de formación” que se realiza en Tuscania. Para ayudarlas a pagar el viaje propusimos a las jóvenes de vender rosarios, estampitas, etc… delante de la parroquia que está más cerca de nuestra casa. Lo aceptaron y rápidamente ¡empezaron a trabajar! Lograron vender mucho a sus familiares y a sus compañeras de la Residencia. Se veía un clima de mucha alegría y unidad entre ellas. De este modo logramos llevar 5 jóvenes a Italia.

Para mejor aprovechar del viaje, llegamos una semana antes del Curso de Formación, así aprovechamos a peregrinar y al mismo tiempo les dábamos un poco de Catecismo. Y allí en Roma era el lugar ideal.

Era muy lindo ver el esfuerzo que hacían para aprovechar cada momento. No se dejaban llevar por el cansancio, el calor etc…, cada minuto para ellas era valioso.

Conocieron las 4 Basílicas mayores, los Museos Vaticanos, y muchas otras Iglesias, como la Iglesia de Genazzano donde está la virgen de Buen Consejo (patrona de Albania). Pero no puedo dejar de comentar lo que la Divina Providencia nos tenía preparado. Antes del viaje, habíamos intentado conseguir entradas especiales para saludar al Santo Padre después de la Audiencia general del miércoles, pero no tuvimos respuesta. De todos modos queríamos participar de la audiencia asique fuimos, nos levantamos a las 4.00 de la mañana, con mucho ánimo y llegamos a entrar en el aula Paolo VI. Providencialmente había un grupo de hermanas que iban a saludar al Santo Padre, estaban adelante y viendo ellas que había lugar vacío, pidieron si nosotras podríamos pasar también. Y dijeron que sí. ¡Era algo que no esperábamos! Recordamos el Evangelio de este día… “los últimos serán los primeros”.

Gracias a la Divina Providencia, logramos participar de la Audiencia con el santo Padre y saludarlo. Nuestras jóvenes estaban muy emocionadas, no podían creer que estaban allí. Todas llevaban su remera de Albania y una bandera. Al acercarse el Santo Padre, le pedimos dos favores… que con una sonrisa repitió “dos favores” haciendo un gesto de “si” con la cabeza. Le dije, Santidad el primero es su bendición a nuestra residencia de jóvenes Universitarias. Y nos bendijo. Continué diciéndole el segundo favor es si usted podría sacarse una foto con nosotras. Y con una sonrisa nos dijo… “si, hagamos ahora. Pónganse allí”. ¡No podíamos creer lo que escuchábamos! Realmente fue todo muy providencial. Dios bendice cuando uno se esfuerza y pone los medios.

Terminados los días de peregrinación, nos preparamos para ir a las esperadas “Jornadas de Formación” en Tuscania. Las chicas estaban muy curiosas de saber de que se trataba. Pero no lograban imaginar cómo era, aunque les habíamos dado todas nuestras explicaciones.

Conocemos todo el bien que hace salir del propio país, y esto fue así y de modo muy especial para las albanesas, conocer otra Cultura, otro modo de pensar. Algo muy distinto de lo que ellas están acostumbradas.

Una de ellas me comentó que nunca en su vida había rezado tanto. Pero, le gustó. Fue algo nuevo. Y que le incentivó hacer la Consagración a la Virgen el último día de las Jornadas. Y luego cuando fue a su casa comenzó a rezar todos los días el Rosario junto a su familia.

Ahora ya estamos de nuevo en la misión y las chicas regresaron a nuestra residencia; se ve realmente el bien que les ha hecho. Más piadosas, más maduras en el comportamiento, también se ve cómo captaron el espíritu de nuestra familia religiosa. Ya están comentando con sus nuevas compañeras sobre la posibilidad de volver a las “Jornadas de Formación”.

Pero todo fue ¡sólo obra de Dios! Nosotras fuimos solo un pequeño instrumento.

Como decía San Luis María de Montfort: “cuando más el Espíritu Santo encuentra a María en un alma, más se vuelve operante poderoso para reproducir a Jesucristo en esa alma, y esa alma en Jesucristo”.

Querida familia religiosa, les pido muchas oraciones por nuestra pequeña familia de Albania.

Unidos en la Santa Misa

M. María de Letnice

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