El pasado 4 de enero, en el contexto del cuarto capítulo provincial de los padres de la provincia Nuestra Señora de Sheshán, el arzobispo de Lipa Monseñor Ramón Argüelles realizó la dedicación de la nueva capilla de nuestro noviciado en Filipinas, para las vocaciones en el lejano oriente. Al volver nuestra mirada hacia atrás en el tiempo, la memoria se llena de agradecimiento por todos los bienes recibidos. Erigido por el padre Buela el 5 de agosto del 2009, bajo el patrocinio de “San José Freinademetz” apóstol de Shandong, este noviciado creció de modo humilde bajo la poderosa intercesión de tantos patronos en el Cielo, y de tantos otros benefactores en la tierra, incluyendo aquellos que cada semana, en el mercado local, donan para nuestro sustento pescado, frutas y verduras.

El edificio actual comenzó a construirse en el año 2015, cuando nuestra comunidad aún residía en una pequeña casa de madera y adobones facilitada de modo gratuito por un vecino del lugar. “La casa de los ancestros” como la llaman aquí, es una de aquellas viviendas que nadie quiere usar por su deterioro y antigüedad, pero que tampoco nadie quiere destruir por amor a quienes les transmitieron la vida. En esos inicios donde experimentamos el gozo de Nazaret, la Divina Providencia no nos hizo faltar nada. Fue allí que nuestra comunidad pasó el tifón “Glenda” y otros eventos más, que quedarán como anécdota para quienes las vivieron. Entre tantas delicadezas de Dios, nunca podremos olvidar cómo todas las tardes uno de los jefes de la familia, cocinero experimentado y amigo de servir a los demás, nos traía a la casa “barako” recién preparado, para hacer un alto en el trabajo y descansar. Desde entonces, nos ha sido difícil pensar que pudiera existir en el mundo un mejor café que el café de Lipa.

Con la ampliación del seminario y la generosidad de los padres para hacernos espacio allí hasta que tuviéramos nuestra propia casa, Dios fue concretando para nosotros el sueño de levantar un noviciado desde los cimientos. En este sentido, la dedicación de la Capilla ha sido un hito importante en el desarrollo de todo el proyecto, ya que, como señaló el arzobispo en su hermosa homilía, se trata del corazón mismo de una casa de formación, donde contamos con la presencia real de Jesús en la Santísimo Sacramento y donde se realiza el Santo Sacrificio de la Misa, fuente y cumbre de toda la actividad formativa. La capilla está dedicada al misterio de la anunciación, ante todo por su centralidad para nuestro carisma, pero también como recuerdo de aquella primera capillita de “la Finca”, que ha sido y sigue siendo para todos los que pasamos por allí fuente de innumerables gracias. El pequeño presbiterio está presidido por un hermoso Cristo donado por una benefactora filipina, y la habitación está embellecida con cinco vitrales representando los Sagrados Corazones de Jesús y María, el corazón de San José, el escudo del Instituto y el escudo de San Juan Pablo II, padre espiritual de nuestra familia religiosa. El retablo cuenta con dos pequeños tallados en madera representando la anunciación, y al centro, un pelícano que hace de puerta externa del Sagrario. El altar está coronado por una mesa de mármol color castaño, que fue ungido con el Santo Crisma durante la ceremonia de dedicación, como así también fueron ungidas cuatro cruces de mármol en las paredes laterales.

El próximo 29 de enero celebraremos a nuestro patrono San José Freinademetz, y bajo su protección la obra continúa. En las próximas semanas esperamos recibir dos imágenes de mármol blanco de un metro y medio de alto que fueron talladas en China, representando el Sagrado Corazón de Jesús y San José. La imagen del Sagrado Corazón está destinada para ir al centro del patio interno, y ante esta imagen haremos Dios mediante la consagración al Sagrado Corazón de Jesús, luego de haber participado en la consagración de toda la provincia el pasado 5 de enero, ante la bellísima imagen que está entronizada en el seminario. La estatua de San José está destinada a tener una ermita junto al camino. Es un voto de agradecimiento al Santo Patriarca por haber bendecido este proyecto.

Al concluir estas líneas, quisiéramos agradecer a todos los benefactores que han sostenido y siguen sosteniendo las obras para la formación de nuestros religiosos. Que Dios les pague con creces este bien inmenso, que sólo podremos apreciar en toda su profundidad en la gloria del cielo.

Noviciado San José Freinademetz

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