En realidad el ¡GRACIAS! va para Dios que, junto al carisma, le dio al p. Buela la certeza de que sin la oración y el sacrificio, nuestra Familia religiosa va a la deriva en medio de las tormentas que puedan acometerla.

Pero el ¡GRACIAS! va también para todos y cada uno de los que han sido fieles a esa particular llamada de Dios… y para animar a los que Dios pueda querer llamar.

Son nuestros contemplativos los que tienen por oficio el llevar a cumplimiento ese ideal que debe latir en los corazones de todos nuestros religiosos, el ideal de imitar a Cristo «padeciendo» (Cfr. 1 Pe 2,21).

Queridos contemplativos: ¡les estamos agradecidos!

Por gracia de Dios las ramas contemplativas de ambos institutos han experimentado un especial desarrollo en este último tiempo:

–       Llamativamente muchos, quizás como nunca en nuestra breve historia, han visto y decidido su vocación monástica.

–       Muchos han sido admitidos, readmitidos o reincorporados luego de un tiempo de discernimiento o de “préstamo” a los apostólicos.

–       Se han abierto casas de formación exclusivamente dedicadas a los contemplativos como el monasterio del Pueyo en España (IVE) y el de las Servidoras en Tuscania (Italia).

–       Se han realizado diversas iniciativas para profundizar sobre esta particularísima vocación y para rezar por más vocaciones.

–  En la solemnidad de la Anunciación se ha abierto el nuevo monasterio “Nuestra Señora de los Mártires” en Auriesville, NY, USA.

Se han tomado, por tanto, importantes decisiones en vistas a favorecer y proteger las vocaciones contemplativas y esto ha dado su fruto…

Queridos contemplativos: ¡compartimos su alegría!

Solo a partir de la fe es posible entender que, en medio de la escasez de operarios, se “pierdan”, se “sacrifiquen”, manos valiosísimas para seguir una vocación que a los ojos del mundo tiene un “sinsentido” aún mayor al de la vocación apostólica.

Un sacerdote amigo, hermano de un monje, me comentaba que en las vacaciones sus parientes no llegaban a ver el sentido de nuestra consagración religiosa. Pero al contar los distintos trabajos, apostolados y actividades que realiza un misionero, todo se volvía más comprensible y justificable. Pero ¿la vocación de su hermano, el monje? ¡Todo el día encerrado…. solo para rezar!, eso sí que no encaja en ningún esquema del mundo, eso sí que contradice frontalmente el espíritu del mundo, eso sí, que es un testimonio capaz de sacudir la modorra del siglo.

Queridos contemplativos: ¡nosotros sí los “comprendemos”!

Yo creo que es experiencia común entre nosotros que las oraciones de nuestros monjes se “sienten”. Hace poco hemos encomendado a varios monasterios del IVE y de las SSVM una situación problemática de nuestra misión en Alemania. Y no dudo en decir:

Queridos contemplativos: ¡sus oraciones nos han ayudado!

Sería bueno encuestar a nuestros religiosos y preguntarles si tienen un monje o monja contemplativa como capellán/a. En realidad los contemplativos ya se encargan de “dividirse” la Familia religiosa para no dejar a nadie huérfano. Pero no sé si todos nuestros religiosos son conscientes de esto: ¡todos nosotros tenemos algún/a contemplativo/a que reza y se sacrifica por nosotros! ¿Sentimos el peso de tamaño compromiso que crea eso ante Dios? ¿Valoramos suficientemente la “sangre que se derrama” por nosotros?

Queridos contemplativos: ¡sus sacrificios nos sostienen y nos estimulan!

Y sí que nos estimulan, o debieran estimularnos. Porque también los apostólicos debemos y queremos ser “contemplativos en la acción”. También nosotros entendemos el valor de la contemplación en nuestras vidas, especialmente cuando vemos el ejemplo de ustedes que se apartan de las «otras obras y ejercicios exteriores que le puedan impedir un punto de aquella asistencia de amor en Dios, aunque sean de gran servicio de Dios, porque es más precioso delante de Dios y del alma un poquito de este puro amor y más provecho hace a la Iglesia, aunque parece que no hace nada, que todas esas otras obras juntas» (cfr. San Juan de la Cruz, Cántico espiritual 29,2).

Queridos contemplativos: ¡su rezar nos es espejo!

Y una última palabra sobre la fecundidad apostólica. «No hay remisión sin efusión de sangre» dice la Ley (cfr. Heb 9,22). Es sabido que todo el trabajo apostólico sin los arbotantes de la oración y del sacrificio, por más intenso que sea, permanecerá infructuoso en lo más esencial que tiene, es decir, en la búsqueda de la conversión y salvación eterna de las almas por las cuales se trabaja. Como le dijera santa Teresa de Lisieux  a Teresa Neumann: «Por medio de los padecimientos se salva más gente que con las más brillantes prédicas».

Queridos contemplativos: ¡No le aflojen! ¡Los necesitamos! ¡Les agradecemos!

P. Martín Villagrán, IVE

PD: Para la hermana María del Corpus Domini va un recuerdo. Que ahora que Lo contempla «cara a cara» (1 Cor 13,12) nos encomiende al Eterno como Familia religiosa que somos.

1 Comentario

  1. Agradecida a Dios Padre Todopoderoso por tan grande Regalo.Las Contemplativas y a todas las Servidoras con los Padres que tanto trabajan que siga bendiciendo El Creador a tda.la Congregacion.Gracias Pdre.Buela.

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