Votos_Perpetuos_Rouen_Servidoras

“No hay historia más completa, más magnífica y más provechosa que la Letanía de todos los Santos; ella evoca e invoca a todos los grandes espíritus que han ilustrado el planeta y que han hecho avanzar a la humanidad con sus virtudes.” (Directorio de Espiritualidad, 257).

El primero de noviembre de 2017, fiesta de Todos los Santos, la hermana Marie Notre Dame de Rouen Legere libremente hizo a Dios oblación de todo su ser: para ser también ella una huella concreta que la Trinidad deja en la historia (Cfr. Const. 257), para tender con todas sus fuerzas hacia la santidad, teniendo una grande y muy determinada determinación de no parar hasta llegar a ella (DE 42).

Para esta ocasión, los primeros votos perpetuos de nuestro Instituto en Francia, se juntaron los esfuerzos humanos con el beneplácito divino.

 Tuvimos una hermosa ceremonia, que inició con una sugestiva procesión de entrada en la que iban la neo-profesa, una legión de monaguillos, el párroco, P. Anthony del Castillo, IVE y nuestro obispo, monseñor Rey. El canto, entonado por la coral, remarcaba que “hoy es un día de fiesta”. Para esta fiesta había llegado la familia de la hermana Rouen desde Estados Unidos y pudimos contar con la presencia de la Madre María Corredentora, Superiora General, la Madre María Sponsa Amabilis, Consejera General encargada de nuestra Provincia y la Superiora Provincial, Madre María de la Contemplación. La gente siguió con mucha atención toda la ceremonia, que estaba impresa en un librito hecho para esta ocasión. La delicadeza que marca el alma francesa hizo que las personas comprendieron los rituales con mucha profundidad. Una señora comentaba: “Esto es mucho más que un casamiento. Yo me casé con el mejor marido, pero es solamente un hombre de carne y hueso y es hasta la muerte, ella eligió el mejor Esposo y para toda la eternidad”. El incienso representaba realmente las oraciones que fueron elevados al cielo durante toda la solemnidad. Varias personas confesaron de haber dejado caer algunas lágrimas durante la letanía de los santos, la colocación de la alianza o durante la coronación.  Otra señora dijo: “Esto fue realmente un anticipo del cielo”. Se mostró claramente la fuerza de una liturgia bien preparada, como de ella “deriva hacia nosotros la gracia… y se obtiene con la máxima eficacia aquella santificación de los hombres en Cristo y aquella glorificación de Dios a la cual las demás obras de la Iglesia tienden como a su fin” (Const. 137).

Particularmente emocionante fue el canto del “Sicut Cervus” en el momento del ofertorio, ya que el mismo expresó el deseo de la neo-profesa, quien había elegido como frase en su estampita el primer versículo del Salmo 42:  Sicut cervus desiderat ad fontes aquarum ita desiderat anima mea ad te Deus. Terminada la Santa Misa, fuimos a festejar con el típico aperitivo francés, con sus delicias y con la infaltable torta de bodas. Pero la fiesta no sería completa sin nuestro típico fogón. Y ahí de nuevo se mostró el alegre espíritu de familia que caracteriza la pequeña misión en Francia. Los niños de la escuela habían preparado cantos para la neo-profesa, escribiendo una letra especialmente para ella. También Dios quiso mostrar su agrado: aún cuando no hubo ninguna gota de lluvia, Dios, que está arriba de las leyes de la naturaleza, mostró su poder poniendo durante la fiesta un arco iris, símbolo de su Alianza con la humanidad, signo de su Alianza con la neo-profesa. El día de todos los santos fue acá en Francia una fiesta en la tierra, se festejó en el cielo y fue un anticipo de la gran fiesta a la cual estamos todos llamados.

De fiesta en fiesta a la gran fiesta,

Hermanas de la comunidad Santa María Magdalena

Misioneras en Francia

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