Una fecha histórica para nuestra misión en Vánimo. ¿Por qué? Porque un 4 de marzo de 1961 llegaron los primeros misioneros a esta tierra. ¡Hace apenas 53 años! Parece mentira si uno lo compara con los 2000 años de evangelización en Europa o los 500 años en América. Aquí son apenas 60, así que todo está recién comenzando, y hay mucho por hacer. Mucho, realmente. Al hablar de esto siempre cuento que los ancianos de las villas aún recuerdan ese momento, y con lágrimas en los ojos te dicen: “Me acuerdo bien… eran hombres blancos, con sotanas blancas y llegaron en canoas”. ¡Qué privilegio haber sido testigo de semejante acontecimiento!

Los primeros misioneros de esta tierra fueron los Pasionistas. Antes habían pasado unos franciscanos, pero nunca se habían quedado a misionar aquí: venían, se quedaban unos días y se volvían a su lugar de misión, muy lejos de esta zona. Los primeros que vinieron para quedarse fueron los pasionistas, y a ellos les debemos todo. Y no sólo vinieron sacerdotes, sino que además vino un número impresionante de laicos australianos para ayudarlos a enseñar el catecismo y en la construcción de casas, capillas, y pequeños aeropuertos en los lugares más remotos de la selva. Y una vez que habían terminado estos trabajos, la gran mayoría se volvió a Australia y dejaron todo listo para que vinieran nuevos misioneros y encontraran todo en orden. Y esos somos nosotros, que vinimos a continuar lo que ellos mismos empezaron.

El 4 de marzo de 2011, cuando se cumplieron los 50 años de evangelización en Vánimo, vinieron todos los misioneros (sacerdotes y laicos) que habían comenzado la misión. Ahora ya eran ancianos, de no menos de 70 años cada uno. Fue muy interesante escucharlos y sobre todo ver las fotos que tenían de aquellos tiempos. Y no quedó más que agradecerles el ejemplo y el trabajo. De hecho, esta entrada del blog la estoy escribiendo desde la casa que ellos mismos construyeron hace 53 años atrás.

Es todo. Tal vez parezca poco importante esto que cuento, pero para un misionero en Papúa Nueva Guinea es un motivo de gran alegría. Y de gran responsabilidad, porque remplazar a estos grandes misioneros no es tarea fácil.

P. Tomás Ravaioli, IVE

Misionero en PNG

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