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Esta frase, que S. Juan Pablo II tomó del tratado de la verdadera devoción a María, de San Luis Maria Grignon de Montfort, y que convirtió en lema de su pontificado, quedaron marcadas al ingreso de nuestro Monasterio, en la columna de mármol que sostiene la nueva imagen de la Santísima Virgen.

Al inicio del mes de mayo quisimos hacerle, a la Santísima Virgen, un regalo en nombre de nuestra comunidad y para pedir su especial protección para nuestra Familia Religiosa.

Nos pusimos manos a la obra y con la ayuda de algunos benefactores y de la comunidad de las Servidoras presentes en Génova, pudimos concretar la compra de la estatua y lo necesario para su colocación.

Además de ser una muestra de nuestra devoción y alabanza hacia la Santísima Virgen, nuestro deseo era que una imagen suya junto al portón del Monasterio, indicara a todos la presencia de un convento y que fuera ocasión para elevar un pensamiento a la Madre de Dios, que fuera Ella quien bendijera a los que pasan por la calle y los que llegan a visitarnos.

Para sorpresa nuestra, después de tantas tratativas, la imagen llegó el día de la Visitación, el 31 de mayo, último día del mes en honor de María, por lo cual podemos afirmar que nuestra Madre también quiso “visitar” nuestra comunidad y quedarse con nosotras.

El 8 de junio, vísperas de Pentecostés, fue colocada la estatua y después bendecida por el P. Pablo Scaloni, capellán del Monasterio.

La imagen está hecha de resina y polvo de mármol, pintada a mano y tiene los ojos de vidrio. La columna que la sostiene es de mármol travertino y tiene escrito en letras de bronce: TOTUS TUUS MARIA:

Totus tuus, quiere expresar nuestro anhelo más ferviente de ser fieles a nuestro cuarto voto de esclavitud mariana y a nuestra consagración religiosa;

Totus tuus quiere ser una oración que se eleva cada día y durante nuestra jornada contemplativa, recordándole a María que no podemos solas, que necesitamos su ayuda maternal, para no negarle nada a Su Hijo;

Totus tuus es el grito de amor de quienes nos reconocemos hijas de Madre tan querida, pidiendo su continua protección ante las acechanzas del enemigo que intenta destruir, dividir y destruir las obras de Dios; pero confiamos en Ella, la omnipotencia suplicante, que con total serenidad aplasta la cabeza de la serpiente a sus pies, como se ve patente en la nueva estatua.

Totus tuus es finalmente el reconocimiento por todas las gracias recibidas a lo largo de los 23 años de fundación de nuestro Monasterio, que cumpliremos el próximo 21 de junio. Agradecimiento que se eleva ante todo a Dios y su Santísima Madre, por las cruces y las alegrías, por la generosidad de las primeras hermanas que iniciaron esta fundación: María Virgine, María del Pilar, María de las Virtudes y María de la Aurora; como de las demás hermanas que continuaron esta presencia contemplativa, entre ellas, nuestra querida hermana Corpus Domini, que desde aquí partió al encuentro con el Divino Esposo.

Totus Tuus quiere ser nuestra súplica por la causa de la unidad de los cristianos de su fruto pronto. Para que crezca cada día en nosotras el anhelo del Corazón de Jesucristo antes de morir: “Que todos sean uno; como Tú, Padre en Mí y yo en Ti, que así ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado” (Jn 17, 21) “Yo en ellos y Tú en mí, para que sean consumados en la unidad, y conozca el mundo que Tu me has enviado y los has amado como me amaste a mí” (Jn. 17, 23).

Que la Santísima Virgen nos conceda la gracia de la fidelidad a nuestra consagración religiosa, para poder dar mucho fruto en las almas y para el bien de nuestra amada Congregación.

Por eso, hoy siempre decimos a María con el corazón inflamado de amor: “Totus tuus ego sum et omnia mea tua sunt”.

Nos confiamos a sus oraciones,

En Cristo y María,

M. María del Cielo

Monasterio “Beata María Gabriela de la Unidad” (Pontinia, Italia)