Dice San Pablo a los Romanos: «En efecto todo cuanto fue escrito en el pasado, se escribió para enseñanza nuestra, para que con la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras mantengamos la esperanza»[1]. Con esa certeza, por gracia de Dios el pasado 4 de agosto pudimos realizar en nuestro Seminario Mayor “San José de Anchieta” la Primer Jornada bíblica.

Un poco de historia

 Desde el día 28 al 30 de septiembre del año 1998 los padres G. Nieto (nuestro actual superior general), Ricardo Clarey (nuestro actual secretario general) y Miguel Ángel Pertini, licenciados en exégesis bíblica por el Pontificio Instituto Bíblico (PIB) de Roma organizaron la primera Jornada Bíblica de nuestra familia religiosa cuyo tema fue: “Biblia y Hermenéutica”. La misma contó con la participación de algunos de nuestros profesores como los padres: Carlos Miguel Buela (que fuera profesor de Biblia en la Universidad Católica Argentina – UCA), M.A Fuentes (PUL), A. Ruiz (PIB-PUST), E. Fontana (PUST) y dos eminencias en la ciencia bíblica: el R.P. Ignca de la Potterie SJ, profesor emérito del PIB de Roma y del R.P Miguel Ángel Barriola, doctor in Re Biblica por el PIB de Roma (es también miembro del CELAM) participó positivamente también el Obispo local. Por las noches se tuvo diferentes conciertos organizados por el Coro de Cámara del Seminario y del Instituto Domenico Zipolli.

Nuestra Primer Jornada

En el marco de la semana de la cultura que realizamos en nuestra casa de formación que culminó con la fiesta de la Transfiguración, después de 18 años de la primera Jornada Bíblica en la “Finca”, según nos pide nuestro derecho propio[2] el jueves 4 de agosto pudimos llevar a cabo nuestra Jornada Bíblica. Dice el Directorio ya citado: «Debe estudiarse con especial diligencia[3] por tratarse del “alma” de toda la teología[4], que en cuanto tal “debe informar la totalidad de las disciplinas teológicas”[5]. La Palabra de Dios escrita es análoga a la encarnación del Verbo, por lo que “estudiar las Escrituras es estudiar a Cristo”, y los errores sobre la naturaleza de las Escrituras Sagradas son análogos a los errores sobre el Verbo Encarnado. De allí la importancia que su estudio ha de tener para nuestro Instituto»[6]. Por este motivo nuestro tema fue tratar los principales tratados de la Exegesis Fundamental: El Tratado de Inspiración (que es la base de todo); el Tratado de Inerrancia (que es consecuencia del primero); Los tratados de canon y texto (que señalan la materia a lo que se aplica lo dicho en el primer); Y finalmente el tratado de Hermenéutica, (que sería como el fin de todo lo anterior)

            «Así, pues, con la lectura y el estudio de los Libros Sagrados “la palabra de Dios se difunda y resplandezca” y el tesoro de la revelación, confiado a la Iglesia, llene más y más los corazones de los hombres. Como la vida de la Iglesia recibe su incremento de la renovación constante del misterio Eucarístico, así es de esperar un nuevo impulso de la vida espiritual de la acrecida veneración de la palabra de Dios que “permanece para siempre” (Is., 40,8; cf. 1 Pe., 1,23-25)»[7].

Esta primera Jornada Bíblica fue un gran desafío, pues sólo pudimos contar con la participación de nuestros seminaristas y algunos de sus profesores con el intento de emular en lo que nuestras capacidades nos permitían lo que fue la primera en nuestro Instituto. Al mismo tiempo esta Jornada significó más un paso de madurez y crecimiento en nuestra casa de formación. Por todo esto Deo gratias plurimas agimus.

Concluimos con las palabras que nuestro actual Superior General, presentó en las “Actas” de la I Jornada Bíblica del IVE: «Hacemos nuestro el deseo del P. Joseph Marié Lagrange cuando ante la “complejidad creciente” de su época manifestaba: “mi deseo, es el deseo de ver a la Iglesia triunfar. Es verdaderamente una pasión que me devora que no pueda encontrar entre nosotros los católicos todas las fuerzas que yo quisiera. Y lamento a veces, tener que soportar ver la Iglesia burlada por sus enemigos poderosos, como en los tiempos de San Jerónimo que le reprochaban la inferioridad de su versión. Yo quisiera una exégesis católica, fuerte armada, poderosa… poniendo incluso al servicio de la fe los mejores de nuestros enemigos”[8]»[9].

Tito Paredes, IVE


 

[1] Rm 15,4.

[2] «Para lo cual, por todos los medios se ha de fomentar bajo la guía de los profesores la “participación activa” de los alumnos, tanto en clase como en grupos y privadamente, o promoviendo Seminarios y trabajos de investigación. A este fin búsquese ciertos recursos formativos que consten en el Reglamento, como las Jornadas Tomistas, las exposiciones mensuales, las veladas culturales y musicales, etc» Directorio de Seminarios Mayores, 369.

[3] Cf. OT, 16. Dice el CIC, c. 252, § 2, que con “particular diligencia”.

[4] Cf. OT, 16. Cf. RF, 78,227.

[5] RF, 78, 227.

[6] Directorio de Seminarios Mayores, 329.

[7] Dei Verbum 26.

[8] Cf. Carta al Maestro de la Orden de 11 de Abril de 1897.

[9] Nieto, G., Presentación in “Acta –Jornada Bíblica- Biblia y Hermenéutica” (San Rafael 1997) pp.6-7.

 

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