El año pasado cuando estábamos armando el gran pesebre de la Catedral, una laica consagrada, ya anciana nos miraba trabajar, y en un momento me acerqué a saludarla creyendo en mi inocencia que iba a decirme que estaba muy lindo, pero lo que me dijo fue ¿tout cela pour un petit Jésus? (¿todo eso por un pequeño Jesús?). Yo le respondí como pude que “eso” no era nada comparado con lo que el pequeño Jesús había hecho por nosotros y que lo hacíamos como signo de nuestro amor, y con mucho gusto por Él. Ella me respondió: “Ah, si ustedes lo ven así…” Pero el tema me dio para pensar mucho.

Cuando uno llega a un país  donde la presencia cristiana es una minoría, lo primero que sorprende es que no hay signos religiosos por la calle, signos religiosos cristianos quiero decir. Lo que uno ve no son campanarios de Iglesias, sino minaretes de mezquitas, no son religiosas carmelitas las que se cruza uno por la calle con sus largos vestidos marrones sino mujeres vestidas con su “niqab”, lo que se ve colgado del espejo retrovisor de los autos no son rosarios sino el “masbaha” (rosario musulmán), no se escucha el ruido de las campanas sino el llamado a la oración musulmán desde los minaretes, lo que tienen los bebés en sus cunas no son imágenes de la Virgen o de su ángel de la guarda sino pequeños ejemplares del Corán se que ponen cerca de los bebés y si uno se cruza con una imagen masculina vestida de negro no es un sacerdote sino un hombre vestido con su tradicional vestido árabe que cubre al menos hasta casi los tobillos.

Todo esto que puede resultar extraño e incluso ser un motivo de cruz para el misionero, se acentúa en la época de Navidad. En Occidente, por más que los países no sean siempre practicantes, el mes de Diciembre está cargado de adornos navideños, arbolitos, guirnaldas, papás Noel, pesebres, luces, propagandas, saludos de navidad, etc. Hasta si uno se toma una Coca Cola se encuentra con un papá Noel. Si bien en muchas de estas cosas se mezcla lo comercial, el resultado es que la vida se ve invadida por la Navidad y es prácticamente imposible que alguien no la recuerde por muy ateo que sea.

En algunos países árabes hay al menos barrios o pueblos con cristianos que ponen su decoración navideña, porque hay minorías cristianas autóctonas y tienen generalmente  tradiciones para estas fiestas, platos típicos, cantos, costumbres que remontan a muchos siglos atrás. En Túnez en cambio esta minoría prácticamente no existe y el resultado es que uno se encuentra con que llega el mes de Diciembre, se aproxima la Navidad y no solo la Navidad no está presente en las calles (lo cual es lógico, a excepción de algún hotel que recibe turistas o algún negocio de ropa de marca internacional) sino que incluso en los poquísimos ambientes cristianos como conventos y parroquias la decoración es mínima y los pesebres son de un estilo muy simplificado.

Cuando llegaron las hermanas hace ya diez años, pensaron que era un buen medio de apostolado comenzar a hacer una buena decoración de Navidad, sea en la Casa Diocesana donde vivimos como en la Catedral. Y se trataba realmente de “traer la navidad” puesto que no existe en todo el territorio un solo negocio cristiano y había que ingeniárselas para conseguir imágenes y adornos. Poco a poco se fueron comprando cosas, o nos regalaron, o se fueron haciendo y el resultado es que después de unos años tenemos una buena cantidad de cajas con adornos, guirnaldas, cintas, e imágenes. Y el mes de Diciembre se convierte asi en un mes cargado de actividades que tiene como fin traer la Navidad, por un pequeño Jesús.

Algunas de las actividades que pudimos hacer este año como preparación para la Navidad son:

Día de retiro con los jóvenes de la Catedral:

Como se suele hacer cada año, los padres organizaron un retiro para los jóvenes que participan de los distintos grupos de la pastoral juvenil. Se hizo en el Monasterio que tienen  los monjes del IVE que funciona como casa de retiro y en el mismo participaron unos 40 jóvenes.

Decoración de la Casa Diocesana:

Nuestra casa tiene 4 pisos y 27 habitaciones, lo cual quiere decir un gran espacio para cubrir si uno quiere que la Navidad se adueñe de la casa. Con ayuda de algunos de los residentes pudimos hacer como todos los años el pesebre de la entrada, dos árboles de Navidad para la planta baja, un arbolito para cada piso, cubrir todas las escaleras con guirnaldas, poner un adornito sobre cada puerta, y varias coronas como así también imágenes de pesebres.

De más está decir que los jóvenes y visitantes lo agradecen inmensamente: “¡qué alivio: acá si es Navidad!”,  “gracias por hacernos recordar que llega la Navidad” o “es como estar en casa”.

Pesebre de la Catedral:

Cuando hace diez años las hermanas quisieron comenzar a hacer un pesebre, no tenían más que la Virgen y San José. Gracias a Dios el Obispo hizo traer de Italia varias imágenes muy hermosas que vinieron a embellecer el pesebre y nosotras tratamos cada año de mejorar o agregar algo nuevo.  Este año nos propusimos hacer las estrellas del cielo, lo cual nos llevó un mes de trabajo de costura que realizamos cada noche después de cenar. Además solemos ir a un pueblo del norte, donde el clima es húmedo y montañoso para recoger musgo, piedras, tronquitos y todo lo que pueda servir a la imaginación para recrear la noche santa de la Navidad. Esta vez nos acompañaron dos jóvenes que viven en la Casa Diocesana.

En estas fechas hay muchos visitantes que vienen especialmente para ver el pesebre, porque saben que lo hacemos cada año, incluso vienen algunos papás trayendo a sus niños. Esto nos da la posibilidad de contarles lo que la Navidad significa para nosotros, explicar la historia de Jesús, dónde nació, quiénes eran sus padres, quiénes los visitaron, etc y podemos hacer un verdadero “anuncio” de la Navidad.

Concierto de Navidad:

La parroquia “Santa Juana de Arco” organiza durante el  Adviento un concierto de Navidad, para el que fuimos invitados este año a participar con el coro “Nuestra Señora de Cartago”, de la Catedral.  Los jóvenes trabajaron muy duro durante más de un mes con ensayos dos veces por semana, además de ensayar y cantar para la misa dominical de la parroquia, y el resultado fue muy bueno a pesar de los pocos medios con que contamos. Del encuentro participaron 4 coros: 2 coros de parroquias, otro coro dirigido por una señora alemana que está conformado en su mayoría por tunecinos y el coro de la Iglesia Anglicana. Al final de la presentación de cada coro, se cantaron cuatro cantos de todos los coros juntos.

Apertura del Jubileo de la Misericordia:

Si bien no se trata de una actividad propia del Adviento, este año tuvimos la gracia de que el Jubileo de la Misericordia fue inaugurado por el Obispo en nuestra Diócesis, abriendo una Puerta Santa en nuestra Catedral.

Fiesta navideña con los ancianos:

Hay en Túnez muchos ancianos en su mayoría de origen italiano o francés, que han venido durante el Protectorado Francés (1881-1955) o que han nacido aquí en esa época. Muchos de ellos se encuentran solos, o porque sus familias han vuelto a Europa, o porque han fallecido.  Una de las hermanas de las “hijas de la Caridad” se ocupa desde hace años de ellos: visitarlos, procurarles alguien que los ayude, llevarles la comunión, etc. Ella con su comunidad organizaban en Diciembre un almuerzo de Navidad para estos ancianos, que luego se cambió por una merienda, hasta que finalmente hace unos años pidieron a la Catedral de ocuparse de este evento. Así es como organizamos cada año en nuestra casa una merienda de Navidad para unos 15 o 20 ancianos, en la que participa el Obispo dirigiéndoles algunas palabras, luego se reza un misterio del rosario y se cantan algunos villancicos frente al pesebre, y finalmente se toma la merienda; para terminar cada uno parte con un pequeño regalo (chocolates y caramelos).

Misa en español y villancicos:

Una vez por mes se hace en la Catedral la misa en español y en Diciembre se hace habitualmente un día para celebrar la Navidad “en español” y cantar villancicos. Este año vinieron más de 35 personas: de México, España, Venezuela, Argentina y Perú. Tuvimos la Santa Misa y después fuimos a nuestra casa a merendar y cantar villancicos y “pedir posada”: una tradición mexicana por la cual una familia va a la casa de otra a “pedir posada” cantando desde fuera como si fueran San José y la Virgen, y  la familia que está adentro les responde cantando que no hay lugar, hasta que se dan cuenta quiénes son y los dejan entrar.

Misa de Navidad y Festejos:

Para las grandes solemnidades tratamos de que nuestra Catedral “se vista de fiesta”, hacemos una buena limpieza, lustramos cálices y candelabros, ponemos los ajuares y vasos sagrados más nobles que tenemos, compramos muchas flores, cambiamos los manteles, colgamos telas, etc.

Con el coro preparamos también un buen repertorio tratando de hacer cantos en distintas lenguas, ya que suele haber fieles de distinta nacionalidades, incluso se hace el ya tradicional “ofertorio africano”: es muy propio de los países africanos ofrecer además del pan y el vino, alimentos y otras ofrendas, haciendo la procesión al ritmo de la música y vestidos con trajes típicos.

A pesar de la fuerte presencia policial, en la misa de Nochebuena estaba la Catedral casi llena (unos 300 fieles). Se comenzó con la vigilia que consistió en un video de presentación y algunos cantos, seguida de la Santa Misa y se concluyó con la procesión con el Niño Jesús que es llevado por el Obispo desde el altar hasta el pesebre, acompañado por cantos. Al terminar la misa se hizo el tradicional festejo del “chocolate caliente” en la cripta de la Catedral, que contó con la inesperada presencia de Papá Noel repartiendo regalos. Parece que esta vez en lugar de venir del Polo Norte venia de algún país africano…

Navidad en el Hogar de Ancianos:

El domingo 27 de Diciembre el Obispo celebró la Misa de Navidad en el Hogar de Ancianos de “Rades” y pudimos ir con algunos jóvenes del coro para animar la Misa. También fueron algunos miembros de la Legión de María quienes habían preparado un par de bailes para los festejos posteriores. Con ellos y los cantos que hicimos se armó la fiesta…

Damos gracias a Dios por haber podido una vez mas “traer la Navidad” y hacer “todo eso por un pequeño Jesús”, por aquel Niño Jesús que bajó a la tierra a hacerse uno de nosotros, para compartir nuestras alegrías y tristezas… todo eso por un Niño Jesús que escogió nacer en un pequeño pueblo desconocido de una lejana provincia romana, en medio del frío, rechazado desde antes de nacer, perseguido poco tiempo después de nacido… todo eso porque quiso enseñarnos el valor de las cosas, la paradoja del evangelio y la lógica de Dios que no es la de este mundo… todo eso por un Niño Jesús que se hace bebé para que no temamos acercarnos a Él, para que podamos abrazarlo, arroparlo y besarlo…para darnos la alegría de poder hacer algo por Él. Todo eso que comparado con lo que Él hizo y hace por ganar nuestro corazón, no es nada.

Servidoras misioneras en Túnez

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