El Monasterio en Oristano, Cerdeña
Por: Madre Maria dell’Armonia

Por gracia de Dios el primero de junio pudimos empezar con nuestra comunidad de vida contemplativa en Oristano, Cerdeña.

En esta crónica, aparte de contar los hechos ocurridos hasta poder concretar la fundación, que sin duda fueron muchos, quisiera sobre todo hacer una acción de gracias por permitirnos vivir lo que significa los inicios de una fundación.

Muchas aventuras hemos pasado para llegar hasta aquí y como siempre en cada cosa pudimos ver la mano de Dios y cómo su Divina Providencia se fue manifestando.

Un poco de historia…

Cerdeña es una de las tierras más antiguas de Europa, si bien se tiene ya era frecuentada desde el final de Paleolítico, recién será habitada de modo estable en el Neolítico, cerca del 6000 a.C. Los primeros habitantes de la parte septentrional de Cerdeña provenían de la península italiana, mientras que los de la zona central provenían de la península ibérica. Por otra parte, los que dieron vida al golfo de Cagliari fueron los africanos. Por eso, ya desde los inicios vemos cómo Cerdeña no tuvo un solo pueblo, sino que muchos pueblos configuraron a la gente “sarda”, que culturalmente unificaron su lengua y sus costumbres, pero estaban divididos políticamente. En 1500 a.C. los centros habitados comenzaron a construirse al pie de una poderosa fortaleza, construyéndose en los límites de cada territorio pequeñas “nuragas”, que es el principal tipo de edificio megalítico que se puede encontrar en Cerdeña, actualmente convertido en el símbolo de Cerdeña y su cultura distintiva. En el 238 a.C. los romanos conquistaron Cerdeña, pasando de este modo a ser una provincia de Roma. La dominación romana duró 694 años. Después de muchas luchas con varios imperios, alrededor del año 500 d.C. los bizantinos y el monaquismo oriental basiliano difundieron el cristianismo por toda la isla.

Entre los años 640-732 los árabes ocuparon el norte de África, España y parte de Francia. En el 827 empezaron la ocupación de Sicilia. Cerdeña se mantuvo aislada, defendiéndose de los ataques.

Después de muchas luchas y conquistas, Cerdeña desde el año 1948 se administra con un estado especial dividido en 4 provincias: Cagliari, Sassari, Nuoro y Oristano. En toda la isla se cuenta con 1 639 591 habitantes.

El monasterio está en la ciudad de Oristano y cuenta con 31 709 habitantes.

Historia de nuestro monasterio

El 7 de enero de 1739 el Rey de Cerdeña y duque de Savoia S. M. Carlo Emanuele daba el permiso para fundar el monasterio de las capuchinas en Oristano.

Don Pietro Ibba, mercader y ciudadano de Oristano hizo un acto de donación del monasterio a las capuchinas a fin de fundar una casa de religiosas dedicada a la Purísima Concepción. Ocho religiosas, con el permiso del obispo de Ampurias D. Vincenzo de Vico partieron desde Tempio el 24 de febrero 1739 y llegaron a Oristano el 2 de marzo de 1739. El 12 de marzo del mismo año el arzobispo de Oristano, Mons. Antonio Nin, celebró la función religiosa de fundación oficial del monasterio confiándoles la Iglesia y el monasterio donados por Pietro Ibba. En el mismo año de fundación entraron al convento dos hijas del señor Pietro Ibba. El 7 de julio de 1866 el monasterio fue oficialmente suprimido, pero las religiosas siguieron viviendo allí hasta que el 10 de octubre de 1916 la municipalidad vende el monasterio a la madre abadesa, recuperando de este modo las capuchinas el edificio de su propiedad.

Nuestra llegada a Oristano

El 16 de abril partimos desde Roma hacia el puerto de Civitavecchia con destino al puerto de Olbia (Cerdeña) que dista 182 km. El viaje en barco duró 7 horas, así que viajamos toda la noche. Las dificultades empezaron desde muy temprano. Luego de llegar a Olbia, habiendo hecho apenas una hora de viaje en el auto que traíamos desde Roma en el barco, empezamos a escuchar un ruido raro y cada vez más fuerte… dicho y hecho: el auto se rompió y nos dejó a mitad de camino. Paramos en un pueblito llamado Ottana y allí un señor muy amable y generoso nos ayudó en todo. Nos llevó a un mecánico para que mirara nuestro auto, pero nos enteramos que no había modo de moverlo de allí, así que tuvimos que llamar a la grúa para recogerlo.  Mientras esperábamos que llegara la grúa, este mismo señor nos llevó a conocer la parroquia del pueblo que es del año 1000. Allí había algunas señoras del pueblo que estaban preparando todo para el triduo pascual. Nuestra presencia no pasó desapercibida y muy pronto, sin quererlo pasamos a ser el centro de la atención. Preguntas van y vienen: de donde éramos, a donde íbamos, qué hacíamos, etc… Todos querían acogernos como si fuéramos a vivir allí y las preguntas, lejos de indicar una mera curiosidad, estaban hechas con la intención de que nos sintiésemos en casa. Pudimos realizar nuestro primero contacto con la gente de Cerdeña y empezar con nuestro apostolado antes de ingresar en el monasterio. Fue una linda experiencia. Como no faltaba la mano de Dios en todo, el señor que nos ayudó desde el inicio, viendo que no teníamos muchos medios económicos, nos quiso acompañar en auto hasta Oristano, mientras dos de nosotras fuimos acompañando a nuestro pobre autito en la grúa. Llegando a Oristano nuestro primer alojamiento fue el seminario menor de la arquidiócesis.

Este mismo día fuimos por la tarde a conocer el monasterio. Llegamos el Miércoles Santo. Pudimos participar en todas las ceremonias del Triduo, que aquí se celebra muy hermoso y de forma muy tradicional. El Jueves Santo en la Misa crismal el obispo presentó formalmente la comunidad a toda la diócesis, siendo recibidas por todos con mucho entusiasmo. Por la noche realizamos junto al obispo la «visita de las 7 iglesias», rezando en los altares preparados para la ocasión en distintos puntos de la ciudad.

El Viernes Santo tuvimos por la mañana una ceremonia en donde se conmemora el momento en que se clava a Nuestro Señor en la Cruz, llamada “Su S’Incravamento” y por la tarde la ceremonia de la Pasión del Señor. Luego tuvo lugar la ceremonia del descenso de la Cruz, llamada “Su  Scravamento”, seguido de un sermón muy sentido. Cuando se desclava a Jesús de la Cruz se presenta al pueblo y allí se lo venera muerto por unos instantes. Lo depositan en una tarima y lo llevan a una Iglesia para hacer la sepultura, acompañado de la Virgen de los Dolores. Durante la procesión se va rezando el rosario, cantado en sardo.

El Sábado Santo tuvimos la ceremonia de la Vigilia Pascual y el domingo por la mañana celebramos el encuentro por las calles de Jesús resucitado y nuestra Señora.

En la semana de la Pascueta pudimos peregrinar por la Isla visitando muchos lugares. Entre ellos destacamos la visita a Cagliari, donde visitamos a la Patrona máxima de la Isla y de nuestra Comunidad: el Santuario de Nuestra Señora de Bonaria. También visitamos la casa de la familia Sagheddu, lugar de origen de la Beata Maria Gabriella dell’Unità, patrona de nuestro Monasterio en Pontinia (Italia). En un pueblo llamado Orgosolo visitamos los lugares de la Beata Antonia Mesina, conocida popularmente como la María Goretti Sarda. Allí se encuentran sus restos mortales, la casa donde vivió y el lugar del martirio. También pudimos conocer a la amiga de la beata (testigo directo del martirio). Además conocimos lugares como Porto Torres, Sassari, Bonarcadu (donde se encuentra la Virgen más antigua de Cerdeña, bajo el título de Nuestra Señora de Bonaccatu), el Santuario de la Virgen de los Remedios (ambas son patronas de Oristano). ¡Por supuesto, no podemos no citar que conocimos el preciosos mar de Cerdeña!

Fue una gracia muy grande el poder conocer las riquezas culturales de la isla que está llena de historias. Providencialmente, mientras esperábamos la fundación, pudimos participar en la ciudad de los “Monumenti aperti”, que son jornadas en las que se abren gratuitamente los lugares históricos de la ciudad y los alumnos de las escuelas son los encargados de hacer la guía a todos cuantos los visitan. Pudimos tener contacto con muchos jóvenes y niños y hablar un poco con ellos. Les llamaba la atención que nosotras hiciéramos la visita. ¡Todo era novedad en el pueblo!! ¡Es impresionante el gran apostolado que hace el hábito! Como la ciudad estaba llena de gente que visitaba, a veces parecíamos nosotras parte de los monumentos por la curiosidad que se suscitaba alrededor nuestro.

Conocimos a muchos sacerdotes y muchas religiosas de la diócesis y todos muy contentos de que se abriera de nuevo el monasterio. En la diócesis existen 3 monasterios de clausura: las hermanas Sacramentinas, las Clarisas y nosotras.

Después de muchas dificultades burocráticas, el 8 de mayo nos avisaron que el próximo 13 de mayo nos entregarían las llaves del monasterio en el 13 de mayo, por eso consideramos todo como una gracia especialísima de Nuestra Señora bajo nuestras queridas advocaciones de Luján y de Fátima. Por la mañana del día 13 nos las entregaron y ese mismo día por la tarde iniciamos los trabajos de limpieza del monasterio.

El monasterio es un edificio de 3 pisos, así que había mucho trabajo para hacer antes de la fundación… Consta de 22 celdas, 19 baños, una enfermería con 3 habitaciones, un comedor grande, 2 cocinas, 2 locutorios y portería, 2 despensas, un piso entero que son salas de trabajos y biblioteca, una hospedería y la secretaría… Se nos presentaba una gran dificultad: ¿cómo íbamos a limpiar si todavía no teníamos luz y agua? Para la limpieza tuvimos la colaboración de las hermanas «Giuseppine» que viven adelante del monasterio y les pedimos que nos ayudasen con el agua y para lavar cosas de ropería y sacristía. Nos trataron con exquisita caridad y nos dieron muy buenos ejemplos. ¡Nosotras quedamos súper edificadas! El 17 de mayo, día en que se celebra a la Beata Antonia Mesina, copatrona de nuestra comunidad, pudimos entrar definitivamente en el monasterio.

Logramos formar un lindo equipo para la limpieza: cuatro señoras (dos tenían 70 años y las otras alrededor de 40) y un señor. Ellos se pusieron a disposición para cuanto necesitásemos. Además hubieron otras personas que en su generosidad colaboraron de modo «escondido» para que todo se diera para la apertura del monasterio.

El 26 de mayo pudimos realizar un momento de «puertas abiertas» donde toda la ciudad estaba invitada a visitar el monasterio. Este día empezamos a las 16:00 y terminamos a las 21:00. A pesar de la gran lluvia, pasaron por el monasterio alrededor de unas 400 personas. Nos repartimos –nosotras cinco con tres hermanas apostólicas que nos habían venido a ayudar para la última semana–, por distintas partes del monasterio e íbamos explicando a la gente cómo se desarrolla nuestra jornada y explicando sobre nuestros trabajos como Familia Religiosa en el mundo. Todos estaban muy contentos de poder vivir estos breves momentos cercano a nosotras. Vimos la enorme gracia de este apostolado y cuántos frutos Dios quiso conceder en las almas de todos cuantos nos visitaron.

Fundación

El día oficial de la fundación quedó fijado para el 1 de junio a las 18:00. La Santa Misa fue celebrada en la Catedral de Oristano por Monseñor Ignazio Sanna (en aquél entonces arzobispo de Oristano) y concelebrada por algunos sacerdotes de la diócesis. Todo transcurrió en la máxima sencillez.  Al finalizar la Santa Misa se entonó el Veni Creator y se dio inicio a la procesión hacia el monasterio. Durante la procesión se entonaron las letanías de los santos sardos. Al llegar al monasterio se cortó una cinta y al ingresar se entonó el himno Te Deum, en acción de gracias por la reapertura del monasterio después de casi tres años de ausencia de religiosas. Luego recitamos una oración de ingreso, remarcando la intención del monasterio que es «implorar la misericordia de Dios sobre todas las formas de mal que amenazan a la humanidad» y se realizó la bendición del monasterio. Luego de todo hicimos un aperitivo en el claustro para los presentes.

Desde que se fundó el monasterio pudimos realizar, a pedido del arzobispo, algunas actividades particulares, como una Vigilia de Oración en preparación para Pentecostés, tuvimos en nuestra capilla la Santa Misa del aniversario episcopal de Mons. Ignazio Sanna y una Misa de despedida con Monseñor ya que se cumplía el tiempo de su servicio en la diócesis. Todo eso ayudó a dar más vida a este monasterio.

Diariamente tenemos gente que viene a la Santa Misa, a las adoraciones al Santísimo y rezan algunas horas de la liturgia junto a nosotras. También, por gracia de Dios, pudimos predicar dos Ejercicios Espirituales, atender a la gente que viene a visitarnos y a pedir consejos y podemos colaborar para la trasmisión de una Misa dominical en nuestro monasterio a través de Radio María. Dios nos muestra a cada día cómo tenemos que trabajar por medio del ejemplo de nuestra vida diaria por la salvación de las almas…

Estos hechos contados aquí son solo algunas de las cosas que nos han ocurrido y por medio de las cuales pudimos palpar cómo Dios en su infinita misericordia, utilizando sus instrumentos más sencillos pudo dar consuelo y «alivio» a la gente de esta ciudad.

Para coronar esta crónica queremos hacerlos partícipes de una inmensa alegría y es de cómo algunas personas han colaborado para que en nuestra comunidad haya una imagen de la Virgen de Bonaria. Hicimos la entronización de la Virgen en la Santa Misa celebrada por Mons. Paolo Atzei, arzobispo emérito de Sassari. A la Virgen le cantamos los llamados «gosos» (en sardo), cosa que ha llamado la atención de la gente ya que es muy típico de acá y están en sardo y entonamos también el himno a la Virgen de Bonaria. Al final hicimos una Cofradía con todos los que participaron de la Santa Misa.

Agradecemos a Dios por la enorme gracia de vivir los inicios de una fundación, a nuestras superioras porque con esta fundación un sagrario más florece en esta isla, al arzobispo emérito Mons. Ignazio Sanna por estar muy cercano a nosotras, a las capuchinas que nos dieron la posibilidad de reabrir este monasterio y a todos los miembros de nuestra Congregación y conocidos por toda la ayuda prestada.

Nos encomendamos a sus oraciones, en Cristo y María,

Madre Maria dell’Armonia