Conversano_Servidoras_ (1)

Siembra Dios en nosotros, y nosotros, por Él y en Él, también sembramos. Sembramos con la esperanza de que la semilla caiga en buen zurco. Abrazamos la incertidumbre porque confiamos plenamente en sus designios. No sabemos cuándo se verán los frutos… pero tenemos la certeza de que Dios propiciará una abundante cosecha.

Nuestra misión en Conversano, al sur de Italia, en el taco de la “bota”; inició el 27 de marzo del 2013. Hoy, después de 6 años de siembra y sacrificio de todas las misioneras que han pasado por aquí, “la nostra campagna”, nuestro campo, está dando buenos frutos… es tiempo de cosecha.

Nuestra espiritualidad, hermosamente floreciente, ha prendido con gran fuerza en estas tierras. No es poesía; es una realidad ¡y una muy alentadora! Emociona ver cómo, lenta pero muy profundamente, nace y crece nuestra Congre y su carisma.

El año pasado participamos por primera vez de la Jornada de Familias. Contratamos un pequeño colectivo para nuestro grupo de veinte personas. La gente de Conversano no está acostumbrada a hacer viajes largos; ya que en Italia las distancias, entre bellos  lugares para visitar y peregrinar, son cortas y accesibles. Nuestro viaje de casi 8 horas significaba un desafío.

Sorteando los obstáculos que toda aventura implica, al fin llegamos a nuestra primera parada: los restos de la Hna. María del Corpus Domini. Allí encomendamos nuestra gente y nuestro viaje “de locos” a la primera servidora italiana.

Visitamos luego el Monasterio  “San Pablo”, en Tuscania;  cuya intención especial es rezar por las familias.  “Tienen una alegría de otro mundo y están detrás de rejas!…” me decían sorprendidos. También resaltaban que nunca habían visto tantas monjas juntas, ya que en nuestra comunidad somos sólo tres hermanas.

De allí se llevaron todos la devoción a San José, luego de rezar delante de la silla que testimonió la aparición del santo en el año 1871. Incluso el chófer contratado que, providencialmente, se llama Giuseppe.

Más tarde cenamos en el Seminario, donde nos acogieron familiarmente: “Pareciera que hace ya tiempo que formamos parte de la Familia”. No podían creer que un seminarista, un futuro sacerdote, les sirviera la comida. ¡Impensado también que fueran cantores y humoristas! como quedó demostrado en el tradicional fogón.

Mayor fue el asombro cuando al día siguiente, uno de los padres con los que habíamos compartido la cena y el fogon que tanto habia sorprendido, celebraba la Santa Misa con tanta piedad y compenetración.

Una más de las tantas admiraciones fue la Adoración permanente durante la Jornada: “eran muchos afuera,muchos adentro y se veía que rezaban sin pensar en la fiesta de afuera, ‘pregavano veramente!’ ”.

Quedaron maravillados por nuestra alegría, nuestro espíritu de eutrapelia y nuestra espiritualidad seria. Todos, elementos no negociables de nuestro carisma.

Pero la aventura no terminó con el viaje y el impacto  del mismo se hizo notar pronto. Dios nos regaló aún más gracias. Inspirados en esta Jornada, y a pedido de la propia gente, nacieron  los Encuentros de Familias que intentamos realizar mensualmente.

Algunos llegaron más lejos, pidiendo formar parte de la Tercera Orden.  También fue su deseo conocer más nuestra espiritualidad, para lo que realizamos los encuentros de “Formación para terciarios».

¡Crece la familia!… Este mayo, participamos por segunda vez de la Jornada de Familias. Una joven y dos señoras se oficializaron como terciarias. Quedando a la espera un matrimonio que no pudo asistir. “Espiritualmente, ya soy de la Congregación”, dijo la mujer con total entendimiento de que ser terciarios es vivir nuestra espiritualidad.

“Estoy muy contenta de pertenecer a una Congregación en la que se puede vivir con libertad las exigencias del Evangelio. (…) Es una alegría pura que experimento por esta libertad que me imprimen tan simplemente o pacíficamente, sin ser exagerados”, expresaba una de las nuevas terciarias.

Otra de ellas, que forma parte de esta obra desde los inicios, manifestó que le parecia un sueño ver cómo poco a poco la Congregacion ha crecido. Como el diablo siempre se entromete, parecía difícil que aumentaran los terciarios de Conversano, pero ahora “sin hacer mucho ruido, Dios la hacía nacer(a la tercera orden) casi pasando desapercibido”. Desapercibidido para ellos; pero para nosotras, las religiosas, no pasó inadvertido como el Verbo Encarnado  se prolongaba en nuestra comunidad, en nuestra gente.

Ahora nos estamos preparando para otro gran viaje: el IVE meeting. Teniendo la certeza de que este Encuentro Mundial de la Familia Religiosa avivará la llama del Espíritu Santo para “ir y anunciar el Evangelio”.

La fidelidad a nuestro carisma y nuestro esfuerzo por encarnarlo son nuestra mayor alegría y nuestra fuerza apostólica.  Junto a nuestra gente, ¡cuánto agradezco a Dios el pertenecer a nuestra querida Congregación! Sentirán muchos también esa gratitud plena.

Porque estamos unidos en Jesucristo, aprovecho para agradecer a todos sus oraciones y sacrificios misioneros, que redundan en bien para todos. Recuerden en ellas a esta misión en Conversano, para que Dios nos bendiga con muchas y santas vocaciones. Dios ha sembrado mucho, Nta. Sra. de Luján ha regado con sus gracias; ya es tiempo de cosechar… ¡se necesitan más manos en la obra! Entonces… ¡A rezar!

¡Siempre firmes al pie de la Cruz, fieles a nuestro carisma y unidos en nuestra querida Congregación!

Hna. María Mater Auxiliatrix