Esta es nuestra gran responsabilidad y misión ya que todo misionero, como dice nuestro directorio de espiritualidad, debe actuar a imitación de Cristo suprimiendo lo diabólico, asumiendo lo humano y comunicando lo divino. (46)

Desde el año pasado, a pedido de nuestro señor Obispo Monseñor Cesar Bonivento, PIME, nuestra pequeña comunidad ha estado organizando retiros espirituales para los maestros y enfermeros de la diócesis. Este año hemos dedicado para este fin todo el mes de Junio y Julio. Tres días intensivos de reflexiones, meditaciones, santa misa y sacramentos, a lo cual también había que sumarle los días de viaje ya sea en bote o camionetas 4×4, y en algunas de las aldeas también se le sumó el viaje en canoas por casi 10 horas, durmiendo a mitad de camino cuando baja el sol y prosiguiendo al día siguiente.

La diócesis cuenta con 30 escuelas primarias, 75 preescolares y 8 centros de salud distribuidos en la zona de la costa y en la selva. En un primer momento se organizaron 8 retiros en los cuales se agruparían las escuelas y se trataría de llevar adelante este programa. Pero por diferentes razones solo se pudieron concretar 7 retiros.

Id y enseñad… llamad a la conversión…exhortad… fortaleced… tareas tan hermosas y llenas de responsabilidad que encienden y arden como fuego devorador en el alma de todo misionero.

Junto a las hermanas Ma. Koluse, y Ma. Boni Remedii nos turnamos y de dos en dos realizamos estos ejercicios espirituales de conversión. Para muchos de los maestros y enfermeros eran sus primeros ejercicios y solo para muy pocos su segundo. El número de asistencia no ha sido tal vez el que esperaría todo predicador, pero no por esto dejamos de ir. El grupo menor fue de 9 y el mayos de 34. Además a la parte espiritual que nos movía a hacer estos viajes o patrullas a la selva también se sumaba la posibilidad de que sean atendidos por un doctor y enfermeros, tareas que realizó la hermana Remedii junto a algunas enfermeras o enfermeros de la diócesis, ya sea del lugar o alguno que nos acompañaba en la patrulla.

Siempre nos acompañó un sacerdote en toda actividad ya que era el instrumento necesario  para derramar la Misericordia de Dios en las almas. Tuvimos la oportunidad no solo de ayudar a dar vida nuevamente a las almas de muchos que estaban alejados de Dios, sino que también pudimos ayudar a dar a luz a un hermoso bebé en una de las aldeas.

Fuimos y regresamos de todas estas incursiones sin mayores problemas, por todo esto queremos agradecer de todo corazón la ayuda espiritual de nuestras hermanas y de todos aquellos que han estado rezando y ofreciendo sus sufrimientos y enfermedades por los frutos de estos ejercicios. De modo especial a nuestra hermana Corpus Domini. Realmente en todo momento hemos visto la mano providente y protectora de Dios y Nuestra Madre Santísima, nosotros solo fuimos siervos inútiles, instrumentos de la mano misericordiosa de Nuestro Padre.

Que la Virgen Santísima nos alcance a todos la gracia de siempre arder, gastarnos y desgastarnos por el bien de las almas y nuestra santificación.

Nos encomendamos nuevamente a sus oraciones. Unidos siempre en Cristo y María,

Hna M. Sponsa Verbi y hermanas misioneras en el Continente azul.

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