Queridos Padres, Religiosos, Religiosas y miembros de la Tercera Orden:

Este primer mes –agosto de 2016– tendremos presente la Predestinación de María Santísima. La teología llama predestinación al “plan de la transmisión de la criatura racional al fin de la vida eterna en la mente divina” (Santo Tomás de Aquino). Los grandes doctores y expertos en mariología aplican esta doctrina a María Santísima para referirse a su predestinación a ser Madre de Dios y a su predestinación a la gracia y a la gloria.

Un excelente desarrollo de esta doctrina la pueden leer en el capítulo correspondiente del libro “La Virgen María”, de Antonio Royo Marín. Ese capítulo pueden descargarlo con el siguiente enlace:

http://miguelfuentes.teologoresponde.org/wp-content/uploads/2016/08/01-Predestinacion-Royo-Marin-La-Virgen-Maria.pdf

También puede leerse la exposición del docto P. José Antonio de Aldama:

http://www.mercaba.org/TEOLOGIA/STE/Vol%20III/Tratado%202/cap_1.htm#CAPITULO  I

En resumidas cuentas podemos recordar las siguientes verdades:

Desde toda la eternidad Dios predestinó a la Santísima Virgen María para ser Madre del Verbo Encarnado. Su predestinación fue del todo singular, incluyendo la maternidad divina y todos los dones naturales y sobrenaturales de que iba a estar dotada. Y esto de modo absolutamente gratuito, e independientemente de cualquier mérito previsto en María. Por ser singularísima y excepcional, su predestinación fue anterior en naturaleza –no en el tiempo– a la de las demás criaturas racionales; y por esa razón ella puede ser llamada, después de Cristo, “primogénita” de todas las creaturas.

Además, la predestinación de María a la maternidad divina encierra, como consecuencia moralmente necesaria, su predestinación a la gracia y a la gloria. Y el grado de gloria y gracia de esta predestinación es tan grande y sublime que rebasa el de todos los ángeles y santos juntos, siendo solo superado por la gracia y la gloria de su divino Hijo Jesús.

Esta verdad es mencionada en el Catecismo de la Iglesia, en el que se dice que “desde toda la eternidad, Dios [la] escogió para ser la Madre de su Hijo”, y la llama “predestinada a ser… Madre” (Catecismo n. 488). Y considera que por esta razón su misión “fue preparada por la misión de algunas santas mujeres”. Así, Eva, quien a pesar de su desobediencia, recibe la promesa de una descendencia que será vencedora del Maligno y la de ser la Madre de todos los vivientes. Sara, que concibe un hijo a pesar de su edad avanzada. Y muchas otras mujeres que Dios escoge para mostrar la fidelidad a su promesa: Ana, la madre de Samuel, Débora, Rut, Judit y Ester (Catecismo n. 489).

Para quien desee leer una muy provechosa vida de la Virgen María, recomiendo la lectura de la del gran mariólogo P. Grabriel Roschini. Pueden encontrarla en este enlace: http://miguelfuentes.teologoresponde.org/wp-content/uploads/2016/08/Roschini-La-vida-de-la-Virgen-Maria.pdf

Los que deseen renovar la Consagración a María Santísima con el método de San Luis María de Montfort, que dura 33 días, según el plan del santo, en caso de que deseen hacerlo en la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, recuerden que deben comenzar el 5 de noviembre, terminando el 7 de diciembre.

Recordemos que el objetivo de esta Novena de meses es elevar nuestras oraciones como Familia Religiosa, asociada a nuestros amigos y a todos los que quieran asociarse a nosotros, implorando a la virgen el triunfo de su Inmaculado Corazón y una nueva manifestación de su ternura maternal en estos tiempos tan difíciles para la Iglesia, para las familias y para los hombres en general. Hemos señalado tres intenciones especiales:

  1. Pedir el triunfo del Inmaculado Corazón de María sobre los peligros por los que atraviesa la Iglesia en nuestro tiempo.
  2. Pedir su especial protección por los cristianos perseguidos, de modo singular en Medio Oriente.
  3. Pedir por nuestra Familia Religiosa y por las vocaciones.

No perdamos ninguna de las oportunidades de honrar a nuestra Madre, en particular viviendo en gracia de Dios, practicando la caridad unos con otros, y realizando obras de misericordia con los más necesitados. Estemos atentos a las diversas actividades que puedan organizarse en cada parroquia y casa religiosa (Rosario, Misas en honor de la Virgen…). Una gran oportunidad para honrar a María Santísima en este mes de agosto, lo tenemos en los festejos de la Solemnidad de la Asunción de Marín, el próximo 15.

Tratemos, asimismo, de confesarnos cada mes, comulgar cuando nos sea posible, y rezar por las intenciones del Santo Padre.

En Cristo y María,

Miguel Ángel Fuentes, IVE

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