Desde el 24 de marzo, toda Alepo quedó aislada en materia de comunicaciones. Fue tomada la ciudad de Idlib al noreste de Alepo y muy cercana a ella, y como consecuencia, todas las líneas para la comunicación a través de internet y de teléfono –siempre en estado muy precario en Alepo- quedaron completamente interrumpidas por más de dos semanas. Pero aunque sea con un poco de retraso, no queremos dejar de darles a conocer lo sucedido en las últimas dos semanas aquí en Alepo y en nuestra comunidad cristiana.

Solemnidad del Verbo Encarnado

Cristo, es Aquel que ha penetrado, de modo único e irrepetible, en el misterio del hombre y ha entrado en su «corazón».

Junto a nuestros fieles y a los consagrados que nos acompañaron, hemos celebrado la solemnidad de la Encarnación el pasado 25 de marzo.

La noche del 24, junto a los jóvenes universitarios, rezamos maitines, y al día siguiente la Santa Misa fue presidida por Mons. George Abu Khazen, Obispo para el Vicariato Apostólico Latino en toda Siria. Muchos fieles y consagrados nos acompañaron tanto en la oración como en los festejos que se sucedieron.

Junto a ellos hemos agradecido a Dios el inmenso amor que nos ha demostrado en el misterio de la Encarnación, pues “El Hijo de Dios, con su encarnación, se ha unido en cierto modo con todo hombre. Trabajó con manos de hombre, pensó con inteligencia de hombre, amó con corazón de hombre. Nacido de la Virgen María, se hizo verdaderamente uno de los nuestros, semejante en todo a nosotros, excepto en el pecado».

Una vez más hemos puesto en sus manos esta misión de Siria. A Él, que ha entrado en el corazón del hombre y conoce profundamente sus sufrimientos, hemos encomendado a todas las personas que sufren especialmente a causa de la guerra. A Él hemos implorado una vez más el tan preciado don de la paz. Desde aquí hemos encomendado a Él toda la familia religiosa del Verbo Encarnado que en tantas partes del mundo quiere dar un testimonio elocuente del augusto misterio de la Encarnación, anunciando a todos los hombres que “el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”.

M. María de Nazaret

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