Tenemos “miklu meira” (mucho más)

El verano, en Islandia, parece transformar los paisajes, la demografía, el tiempo… Es una estación muy esperada por los paisanos del lugar.

Rezando vísperas el sábado, luego de un día de apostolado con niños y jóvenes; entran a la capilla dos señoras y su guía de turismo… eran católicas y el guía islandés… quisieron rezar un rato.

Al salir de la capilla, entre conversación y conversación, el guía le dice a una de las hermanas: “La gente, los turistas, me preguntan ¿porqué, habiendo tanta oscuridad en Islandia, te gusta vivir aquí?” Y él, sacando una foto que muestra, desde la cima de un glaciar, “la puesta del sol” a las cuatro de la mañana, responde “por esto”.

Esto me dió motivos a pensar muchas cosas… y el domingo de Corpus Christi me dió muchas sentencias, respecto de esto.

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Ciertamente los paisajes, acá en Islandia, son encantadores, apasionantes y mucho más en verano. En esta época del año, en que el verde se deja ver; las ovejas están sueltas en todos los campos con sus corderitos; la claridad del cielo ilumina todo paisaje y descansa la vista; se puede observar más variedad de pájaros; el mar está apacible, calmo, y como en un espejo se reflejan las montañas y los barcos; se encuentra más gente recorriendo este hermoso país; el clima es más apto para pasear, pescar, usar bicicleta, salir de las casas, arreglar el jardín, visitar familiares.

Se podría decir que los paisajes del verano son como aquél maná que ayudó a los israelitas a sobrevivir los cuarenta años de peregrinacion en el desierto; a nosotros nos ayuda a sobrevivir luego de los oscuros inviernos, las tormentas de nieve y sus soledades. Pero tenemos “miklu meira” como se diría en islandés, tenemos mucho más, Mucho Más, y es ese Verdadero Maná que nos conduce a la Vida eterna.

“Vuestros padres comiero el maná en el desierto y murieron (nos enseña Jesucristo); este es el Pan que baja del cielo para que quien lo coma no muera” (Jn 6,49-50)

Luego de la Santa Misa, en la Solemnidad de Corpus Christi, en nuestra Isla, hicimos la procesión en signo de adoración, veneración y culto al Santísimo Sacramento, fué bien corta en tiempo, pero larga en intensidad. El sacerdote de 85 años, llevó en procesión al Santísimo Sacramento hacia otro altar preparado afuera, donde bendijo a los feligreses presentes y a su vez a todo el pueblo. Todo Stykkishólmur fue bendecido.

Cuando Santa Clara, ya moribunda, lleva el Santísimo en procesión frente a los enemigos sarracenos, de la cajita de marfil que contenía la Santa Eucaristía, salió la voz del Señor que decía: “yo siempre os defenderé”… Aquí también tenemos mucho más que paisajes consoladores que nos defiendan de los rudos inviernos, tenemos Mucho Más.

Damos gracias a Dios por sus bendiciones, por quedarse con nosotros presente, vivo y operante en el augusto Sacramento, por darnos a María por Madre y enviarnos el Consolador.

Santísima Eucaristía, yo te adoro “sacia a este mendigo (a este tu pueblo) hambriento, y con la hoguera de tu amor caldea mi frialdad, e ilumina mi ceguera con la claridad de tu presencia soberana.

Vuelveme amargo todo el encanto de este mundo, dame paciencia para sobrellevar lo penoso y adverso, y que todas las cosas viles y caducas de la tierra me inspiren menosprecio y olvido” (Kempis), a fin de enontrarte sólo a Ti, porque en Tí está la fuente viva.

Dios solo.

Nos encomendamos a sus oraciones.

Desde la tierra del fuego y el hielo.

ISLANDIA

Hermana María Sabiduría de la Cruz

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