En tiempos de san Junipero Serra la isla de Mallorca contaba con 140.000 habitantes y 500 sacerdotes, 26 conventos y otras 20 casas religiosas. Hoy las cosas han cambiado un poco. Pero a pesar de que haya mas discotecas que capillas, queda en el aire sereno mallorquín el eco de una cristiandad vivida con todo su sazón. Y esto se puede palpar cuando uno propone con sencillez y entusiasmo reunirse por causa cristiana.

Por cuarta vez un encuentro organizado por el grupo juvenil nacido en Italia y que va creciendo por España y Albania, las Voces del Verbo, ha logrado reunir numerosos jóvenes y familias. La propuesta es simple pero bien intensa: un día de charlas, adoración eucarística a turnos, juegos de agua, videos de apologética, reunión para planificar actividades, fogón, piñata, confesiones, Rosario, Santa Misa y niños correteando por todas partes. En esta ocasión he podido celebrar una de mis “primeras Misas” premiada con una indulgencia plenaria con sello del Vaticano que llevé conmigo en papel hasta la isla. Tuve la suerte de estar acompañado por el P. José Ayes, que viajó desde Ibiza. Participó también la hermana Suor Maria al Pie de la Cruz, que vino desde Vic para jugar sin descanso con los más pequeños y darles alguna catequesis. El toque de buen espíritu y entusiasmo lo pusieron los jóvenes de las Voces, que con creatividad y sacrificio consiguieron convertir una jornada soleada de verano en un día cargado de una intensa lluvia de bendiciones del cielo.

Lo mejor y más fructífero de estos encuentros es el ambiente de gracia que se crea desde el comienzo. Un ambiente donde el Corazón de Cristo reina y donde el Espíritu Santo se desborda en su acción invisible. A los Sagrados Corazones de Jesús y de María confiamos estas familias y estos jóvenes para que expandan el Reinado de Cristo en toda la isla y en toda España.

Jesús Segura, IVE

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