Navarra, 6 de Julio de 2014

Querida Familia Religiosa:

Quería contarles sobre nuestra misión en Bera, Navarra, España. Es una localidad que está ubicada a dos horas de Javier, lugar donde nació San Francisco Javier y a una hora de Azpeitia, población de Gipúzcoa, donde nació y se convirtió San Ignacio de Loyola.

Por gracia de Dios, recientemente hemos podido peregrinar a estos dos lugares junto a la M. María de la Anunciación, su madre y la hermana María Madre de Bondad. El día martes visitamos Javier y el miércoles nos adentramos en pleno valle de Loyola, donde se alza una imponente Iglesia, el Santuario de San Ignacio, con una gran cúpula, de unos 20 metros de diámetro interno, alcanzando con la cruz una altura de 65 metros. El templo, circular, tiene un diámetro interno de 33 metros, cubierto por mármol en gamas de colores grises y rosados, formando un espléndido mosaico concéntrico.

La solemne consagración del templo y de sus altares, donde se destacan símbolos militares y los sagrados corazones de Jesús y María, tuvo lugar en el año 1888-89.

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Con el tiempo se fueron construyendo los seis altares laterales que están dedicados: Al Corazón de Jesús, la Virgen del Patrocinio y a cuatro santos jesuitas españoles: San Francisco Javier, San Francisco de Borja, San Pedro Claver y San Alonso Rodríguez.

Éste santuario está edificado en torno a un lugar que lo justifica y que pudimos visitar: la Casa Torre medieval, cada en la que nació San Ignacio en 1491 y en la cual se llevó a cabo su profunda conversión a Dios en el año 1521.

La casa natal tiene cuatro pisos. La planta baja con sus muros de casi dos metros de espesor, cuatro recios pilares centrales de madera calzados en piedra, nos transportan a la época medieval y feudal de la familia Oñaz y Loyola, un linaje que se conoce a partir del siglo XII, nueve generaciones anteriores a la de Ignacio.

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El primer piso está circundado por recios muros de piedra de la vieja fortaleza, que servía de cocina y de habitaciones para la servidumbre. En la vieja cocina de la Casa Torre, amos y criados convivían en torno al fuego del hogar. Aquí se contaban las viejas historias del linaje, trasmitiendo así la cultura familiar.

El segundo piso pertenece ya a la parte de la Casa Torre reconstruida en ladrillo por el abuelo de San Ignacio en 1460. Era la planta noble de la casa, en la que se hallaban las estancias del señor y la señora de Oñaz y Loyola, el Oratorio el comedor y el salón de Honor destinado a recibir a los huéspedes principales en las grandes ocasiones.

En el tercer piso, nos encontramos con la Capilla de la “conversión”, era la habitación en la que Ignacio fue operado varias veces y  en la que estuvo a punto de morir.

Se conservan en una vitrina dos libros: La imitación de Cristo y una Vida de Santos, San Ignacio con el objeto de distraerse en su convalecencia, pide algunos libros de caballería, a los que siempre había sido muy afecto, pero luego de acabarse estos, lo único que se encontró en el castillo fueron éstos libros. Los comenzó a leer para pasar el tiempo, pero lo llevaron poco a poco a reflexionar y a preguntarse: “¿qué sería, si yo hiciese esto que hizo San Francisco y esto que hizo santo Domingo? Santo Domingo hizo esto; pues yo lo tengo que hacer. San Francisco hizo esto; pues yo lo tengo que hacer” Solo Dios iba satisfaciendo su corazón y es cuando se va despertando su devoción por la Madre de Dios, bajo la advocación de Nuestra Señora de Olatz, la ermita que se encuentra muy cerca del castillo.

Cerca de la plaza del ayuntamiento visitamos la parroquia de San Sebastián, donde se encuentra la pila bautismal de Iñigo, nombre que recibió el Santo en su bautismo.

Finalmente, concluimos nuestra peregrinación en Pamplona, donde se encuentra una Capilla de Adoración Eucarística perpetua que recuerda el día 20 de mayo de 1521, en que Iñigo terminó abruptamente su breve carrera militar, cuando se encontraba luchando contra los franceses y recibió el impacto de una bala de cañón que le quebró la pierna durante la lucha en la defensa del castillo de Pamplona.

Que el peregrinar a éstos lugares de los Santos, nos recuerden que la santidad, no es un privilegio de algunos, sino que es una vocación a la que todos estamos llamados. Que María Santísima nos alcance la gracia de tener una voluntad firme y perseverante en buscar la santidad cada día.

Madre Meryem Ana, SSVM en España

1 Comentario

  1. Le escribo Madre Meryem Ana desde Costa Rica, me gusta mucho conocer de la vida de las diferentes actividades de la comunidades Católicas alrededor del mundo. Nosotros celebramos la fiesta de Nuestra Señora de los Ángeles el,próximo 2 de agosto y da mucho gusto ver la gente peregrinando hacia la ciudad de Cartago, donde se encuentra la Basílica, donde tenemos la imagencita. Para nosotros los católicos costarricenses esta peregrinación es muy importante, se camina de todas partes del país, son miles y miles de personas que caminan, vamos agradecer a nuestra Madre las grandezas de su Hijo y pedirle que interceda por todos sus hijos. Bendiciones. Gracias.

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