Escuchad hay voces de victoria en las tiendas de los justos: ¡La diestra del Señor ha hecho proezas![1]

¡Esto sí que merece una crónica![2] Para quien nunca lo hizo, puede ser que el título no le diga nada, pero créanme, que ahora lo digo con la autoridad de mi propia experiencia: la peregrinación a Santiago de Compostela ¡¡vale la pena!! Vale toda la pena que implica, que no es poca, y mucha más, porque en realidad toda ella se transforma -casi en todos los peregrinos- en gozo y fruto espiritual (además de los más variados frutos físicos -como callos, ampollas y demás mutaciones- que también trae aparejados) no sólo al fin del camino sino ya desde su mismo comienzo y durante todo el trayecto.

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).

En casa crecimos con el deseo de hacer cosas grandes por Dios y por ‘lo nuestro’: el país, la familia… Nosotras por ejemplo soñábamos con irnos a morir mártires a algún lado, uno de los chicos quería ser presidente, otro sacerdote y hasta algunos de los hermanos soñaban con ir a la guerra a dar la vida por la patria, de hecho, el mayor de los ocho pasó su adolescencia en el liceo naval… Creo que fue ése deseo, tan anclando en nosotras, lo que movilizó a mi hna. María del Sol para poner en marcha esta peregrinación.  En el 2010 tuvimos la gracia de hacer una peregrinación en auto por España e Italia con mamá y fue allí que, estando en la bella Catedral de Santiago por primera vez, juntas le pedimos al santo la gracia de volver… pero a pie, como aquellos peregrinos que con sana envidia veíamos entonces llegar con cara de destruidos pero con la felicidad única del que “lo hizo”.

Conocíamos “El Camino” principalmente por el P. Ervens Mengelle. Aún recuerdo esa noche que visitó mi noviciado en 1999 y nos pasó las filminas de su peregrinación… “Qué ganas de hacerlo”, pensé, “como los santos”…San Francisco de Asís, San Ignacio antes de su ordenación… no sabía bien cómo era eso, pero sí que muchos santos habían hecho grandes peregrinaciones antes de cosas importantes. Peregrinaciones auténticas: a pie, durmiendo y comiendo por el camino, silencio, soledad, sacrifico… La de Santiago sonaba a algo así, sin duda se trataba de algo grande por Dios y por las almas.

Lo cierto es que, Sol, con el apoyo de la Madre Sacred Heart (que lamentablemente no pudo ir) y el consentimiento del P. Ervens a ser el guía oficial, se animó, junto con las superioras de las comunidades de la provincia de USA, a invitar a toda aquella hermana que quisiera y pudiera sumarse.

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).SSVM – Grupo del Camino

Fue así, entonces, que la noche del 30 de junio nos encontramos en la colegiata de Roncesvalles (cuidad situada en Navarra, sobre los Pirineos, justo al límite de España y Francia) un grupo de nueve servidoras[3], cuatro chicas laicas amigas[4]  y el Rdo. Padre Ervens Mengelle, que, como lo hacía por tercera vez, es ya un auténtico experimentado del camino, de manera que, a todo título, fue “el pastor” del grupo: guía, protector, previsor, alentador, predicador, etc. Y, por sobre todo, su presencia inapreciable hizo posible que todos los días, en cada una de las estaciones, pudiéramos tener la Santa Misa, eso sí que fue fundamental.

El 1º de julio el grupo partió, mochila al hombro, con grande ánimo y liberalidad, rumbo a Compostela, tomando, por unánime seguimiento al jefe, el Camino Francés (que parte de Francia y va por el norte de España, pueden ver mapa adjunto[5]), con el plan de llegar allí el 29; es decir, todos salimos dispuestos a caminar durante un mes para llegar a Santiago, costara lo que costase…

Es de notar que la mayoría de nosotros -exceptuando al padre- se lanzó a la aventura sin casi preparación física y cultural, sino con sólo dos cosas en claro: la meta y la ruta. Lo primero: llegar a los pies del gran Apóstol Santiago, confiando en que, viniendo de tan lejos y con tanto sacrificio, todo sería concedido por la intercesión de tan gran patrón, que bien y antes que nosotras sabe de caminos y esfuerzos; llegar, entonces, para dejar allí las intenciones que cada uno traía en su corazón (gracias que pedir o agradecer, pecados que reparar, virtudes que adquirir, etc.) era la meta única o razón de todo. Y por lo segundo, era y es algo simple, se trata de seguir las flechas amarillas que van indicando el trayecto, o más sencillamente, seguir al grupo. Fuera de esas dos cosas, poca idea teníamos de lo que nos esperaba. Es por eso que si bien salimos con el corazón hinchado de alegría, esperanza y un gran entusiasmo, debo confesar que no faltó una buena cuota de temor en el interior de varias de nosotras: “¿Podré llegar?”, “¿podré aguantar el cansancio, las ampollas, y tantos días?”, esas y otras dudas atentaban contra el valor de las peregrinas, al verse fuera de estado, unas pasadas en kilos, otras rayando en cadáver[6], cada una con su achaque… ¡¿y así largarse a caminar?! ¡¿Y con qué necesidad?! …Parecía una locura, más aún cuando comenzamos a escuchar los cometarios de la gente: “yo lo estoy haciendo por tercera vez, porque las anteriores me fracturé en el camino”; “no hermanas, prepárense a dividirse porque en general no llega más del 40 % de la gente que empieza”…

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
En frente del Altar Principal de la catedral de Santiago

Eso sí, partimos conscientes de unirnos a miles de millones de peregrinos en el transcurso de los siglos en una de las tradiciones más hermosas y antiguas de la Iglesia, pues esta peregrinación existe probablemente ya desde los siglos IXº y Xº en que fueron descubiertos los restos del apóstol por el ermitaño Pelayo gracias a aquella misteriosa lluvia de estrellas, fenómeno que dio lugar al nombre de Compostela; y, oficialmente, desde el XIIIº en que el Papa la declaró, junto con Roma y Tierra Santa, lugar de peregrinación.[7] Muchos santos la hicieron antes que nosotros.

Fueron en total, nada menos que 31 días y ¡qué días! ¿Cómo resumir tamaña experiencia en unas pobres páginas? ¡Ay! cuánto quisiera ahora ser china, que todo lo dicen ¡con cuatro caracteres!… Si tuviera que servirme de una figura para que todos entendieran rápidamente, usaría el ascenso de una montaña, pero de las altas, ‘el Tronador’ por ejemplo o… ‘el Carmelo’. Porque como ello, el Camino de Santiago también es una imagen de la vida, de la vida de todo cristiano que en esta existencia temporal peregrina hacia la eternidad y, en realidad, una figura, y por tanto también una escuela, de lo que es nuestra vida religiosa… este camino de búsqueda de Dios y santificación que, por Su gracia, hemos emprendido.

Análogamente a nuestra vida interior, me parece que pueden distinguirse en el Camino como tres etapas que un poco marcan el tiempo y el lugar de la peregrinación pero que en verdad expresan el recorrido del peregrino como tal: la primera física, la segunda ascética, y la última mística. Así fue como nos lo indicó el padre al comenzar, siendo esa por tanto una de las pocas nociones previas con que lo emprendimos. También aquí hallo semejanza: los santos, quienes ya lo hicieron y llegaron, nos van enseñando, advirtiendo, indicando…

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
P. Ervens en el Camino

Los primeros diez días diría, en que uno recorre la hermosa Navarra: sus montañitas, sus bosques frescos y pueblos coquetos y La Rioja, es como la adaptación, física principalmente. Allí comienza la convivencia con el dolor y su aceptación formal (o su rechazo y entonces se vuelve a casa) junto con el conocimiento de la real capacidad física y el precio que todo esto podrá costar. Uno comienza a familiarizarse con distinta clase de fenómenos que, aunque corporales, sobraría decir que afectan a la entera persona, y, sobre todo consolida en su conciencia de peregrino la decisión de menospreciarlos, de seguir adelante con o sin ellos. Me refiero aquí a las benditas ampollas, que van floreciendo y punzando los distintos dedos, talones, plantas etc.,  los intensos dolores musculares en pies, piernas y espalda (uno conoce músculos que ni sabía que existían, en el decir del padre) y los tendones que se hinchan como mortadelas y hasta amenazan romperse en cualquier momento…

Pero no me malentiendan, no todo es sufrir, repito que es mucho más el gozo. Por un lado, hay una gran belleza en el paisaje que va deleitando al peregrino más y más. Nosotros hicimos escala en los siguientes lugares: 1º en Navarra, toda de lo más hermosa y pintoresca, entre subidas y bajadas: Roncesvalles, Zubirí, Pamplona, Puente la Reina, Estella, Los Arcos. Entre medio de aquellos, fuimos pasando también por varios pueblitos, en su mayoría medievales, pequeños pero con iglesias preciosas antiquísimas, de los siglos X, XI, XII, etc. Una de ellas fue Eunate, que está antes de llegar a Puente la Reina. Su nombre es vasco y significa ‘100 puertas’. Para ir a verla tuvimos que desviarnos 2 Km, elección que a esa altura ya tuvo un tinte heroico, pero que valió la pena puesto que es una pieza única, ya que se trata de una iglesia pequeña, de forma octogonal, circundada de un pórtico muy hermoso. Lo mismo la iglesia de Estella, dedicada a San Pedro, que posee un claustro del s. XII precioso. En Pamplona, la catedral de Santa María es hermosa, con un coro tallado en madera y unas rejas espectaculares, todo del s. XV-XVI, además del claustro gótico impresionante. Allí también visitamos una pequeña pero muy significativa iglesia; fue aquella donde San Ignacio pasó herido el 20 de Mayo de 1521, suceso que, como sabemos, dio lugar a su conversión y a entregarse a militar sólo para Nuestro Señor. En Puente La Reina, hay un puente de piedra construido en el siglo XI que fue hecho por el rey Sancho el Mayor a pedido de su esposa y de ahí su nombre. Allí se juntan las rutas que llegaban de Europa, y por eso ahí mismo dice “Y desde aquí, todos los caminos a Santiago se hacen uno solo”. Se pasa además por puntos muy famosos como el Alto del Perdón, de donde se tiene una vista genial y a un corto tramo de ahí, por la Fuente de la Reniega[8]. Cerquita de Estella, además de ver el inmenso monasterio, uno puede alegrarse bebiendo unos tragos de la conocida fuente del vino de la bodega Irache, o al menos con los chispones versos con que recibe a los peregrinos[9].
Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).

 

Ya pasando Pamplona la vista mayormente disfruta los extensos y dorados trigales y los molinos gigantes que aparecen en el horizonte, trayendo recuerdos del Quijote y hasta algo de su espíritu…Llegando a Logroño nos adentramos en La Rioja (llamada así por el Río Oja) con sus viñedos y bodegas por doquier. Pasamos por Nájera, Grañón, Tosantos, Atapuerca, hasta llegar a Burgos. Siempre tratábamos de aprovechar al máximo la riqueza histórica y artística de los lugares por donde pasábamos, en paradas durante el camino de la mañana o al llegar al pueblo en donde pasábamos la noche, a pesar del cansancio, dedicábamos la tarde a recorrer. Disfrutamos de muchos retablos hermosos en antiguas iglesias de pueblos muy pequeños. En Nájera visitamos el monasterio de Sta. Maria La Real del s.XI; luego entre Nájera y Grañón hicimos parada obligatoria en Santo Domingo de la Calzada. La Catedral con ábside románico es hermosa, tiene un retablo tallado en alabastro y nogal y una sillería de coro impresionantes, ambos del s. XVI, pero lo  más importante es que en ella está el sepulcro de este santo tan relacionado con la peregrinación. Fue un eremita que vivió allí durante el s. XI, de hecho el pueblo se originó por él y de él tomó el nombre. Él dedicó su vida justamente a la atención de los peregrinos, para ellos construyó puentes y hospederías. Pudimos ver en la Iglesia el famoso gallinero que recuerda un milagro del santo, y lo más gracioso es que… ¡son gallinas de verdad![10] Muy parecida fue la misión y vida de San Juan de Ortega, religioso del s. XI-XII, dedicado a la caridad con los peregrinos que pasaban por aquellos peligrosos “Montes de Oca” para quienes construyó un hospital o albergue y una iglesia.  Veneramos sus reliquias en el monasterio situado entre Tosantos y Atapuerca. Se trata de una iglesia románica del s. XI dedicada a San Nicolás de Bari,  del todo especial (y doblemente significativa para nosotros) ya que allí se produce un fenómeno curioso y único en occidente conocido como elFenómeno o Milagro de la Luz. En el capitel del ábside central del Evangelio (a un lado de la Iglesia), donde está esculpido el ciclo completo de la Natividad (es decir: anunciación, nacimiento, visitación y adoración de los pastores) durante los dos equinoccios anuales (21 de marzo y 21 de septiembre), un rayo de sol ilumina el capitel de la Anunciación a las 5 de la tarde, y se puede ver que la Virgen María con las manos juntas se dirige a esa luz vespertina y no en cambio a San Gabriel como normalmente.

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
Cena fuera de un pequeño albergue parroquial en  Tosantos

 

En ese tiempo inicial también se van conociendo los compañeros de ruta, los del mismo grupo y todos aquellos que van apareciendo, con sus experiencias pasadas unos, con sus expectativas y esperanzas otros… Muchos, su gran mayoría, diría, con una gran desorientación. Muchísimos eran los que ni sabían bien por qué venían a hacer el Camino, ni siquiera sabían quién fue Santiago ni qué quiere decir ‘peregrinación’. Casi todos estaban en búsqueda de algo, sin duda algo espiritual, relacionado con Dios y el sentido de su vida, pero no sabían bien qué ni por qué venían a buscarlo allí…[11]

Y así fue que conocimos a  Toni, un valenciano que traía a Judit, su hija de 13 años, para enseñarle a vivir, educarla. La niña se pegó a nosotras, y él por tanto también. Dios supo escuchar sus buenas intenciones y en este camino les salió al encuentro a través de este grupo de hermanas que hicieron de la caminata lecciones de catecismo, misas, canciones, etc. Creo que ¡superó sus expectativas!

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
Una familia completa de 6 haciendo el camino

Y conocimos también a Matthieu, francés de 23 años, quien se convertiría en nuestro hermanito menor, ya que se incorporó feliz a nuestro grupo y ritmo. Hacía el camino esperando que Dios le indicara qué debía hacer con su profesión, o con su vida interpreto yo. También nos encontramos con Carlo, un italiano de 50 y pico que iba para poder hallar paz en su corazón. Y con Yánica, ortodoxa búlgara, que quería definir su fe y discernir qué hacer con su vida y familia. Y con Peter, alemán, que andaba en busca de fe y calor familiar, ¡que justo se encontró con nosotros! Y conocimos a nuestros cuatro amigos dinamarqueses, auténticos “vikingos” del siglo 21, que acaban de terminar sus estudios secundarios y venían para ver qué hacer de sus vidas. Gran parte del camino la hicimos con ellos. Y también con Mave, inglesa de 50 y pico de años que hacía el camino por 3ra vez y que se nos unió, lo mismo que Adrián, que vaya a saber por qué se pegó a nosotros, siendo ateo; y con Fredd, sueco de 24, de familia protestante, que quería decidir su fe y con Emma, dinamarquesa de 23 que estaba tratando de hallar paz y alegría, después de una depresión; y con Marguerita, italiana, que venía a pedirle fuerza a Santiago para seguir adelante con sus hijos, ya que su esposo la había dejado; y Marco, y Manuele, y Luciano y ¡tantos otros! Durante el día nos cruzábamos y a veces caminábamos algunos tramos juntos charlando, al atardecer todos ellos eran invitados a la Misa y las vísperas, luego la cena y la guitarreada. Casi todos se sumaban con gran gusto… Dejaron de ser extraños para convertirse en compañeros de camino…Es extraño, pero la verdad es que rápidamente se crea un clima de gran familiaridad. Ellos con su sed y nosotras allí… sabiendo ya ‘El Camino’, conociendo ya a la única Fuente de agua viva, al Único que podía y puede saciarlos de respuestas y de todo. Cuántas veces fue sentir deseos de decirles: ¡acá está! ¡No busques más en vano! Deseos de gritar:¡Atención: El que tenga sed que venga y beba!  En definitiva, era eso lo que tratábamos de hacer con charlas y explicaciones mientras caminábamos, y lo que, sin saberlo tal vez, hacíamos mucho más eficazmente con nuestra simple presencia, con el hábito, con la alegría y sobre todo la caridad concreta entre nosotros y hacia todos… en esto todos reconocerán que sois discípulos míos.

Eso fue el camino, pero eso es la vida, no?…

Todas estas más algunas otras cosas, al tiempo que van templando el cuerpo y sobre todo el ánimo del caminante en esta primera etapa van enamorándolo de este camino y van consolidando en él la conciencia de ser tal: un peregrino, un ser que está de paso, de camino hacia una meta, que no debe ni abandonar, por más que cueste, ni salirse del camino. Sin embargo, así como en el camino del alma, en el de Santiago lo mismo: esto sólo es el comienzo, falta aún bastante, falta, en cierto aspecto, lo mejor…

 

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
Estirando en la primera parada era muy importante para evitar más dolores en los músculos

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).La Catedral de Burgos, la ciudad del Cid, es sencillamente deslumbrante (gótica del s. XIII en su mayor parte, aunque con múltiples modificaciones y capillas más modernas, renacentistas, barrocas y demás). El exterior, el interior, la sillería del coro, el altar mayor, las capillas, el claustro… ¡es una belleza! Me es imposible describirla de modo apropiado en pocas palabras, hay información de sobra en internet, ¡ojalá puedan verla ustedes mismos! Allí está enterrado el Cid Campeador y su amada Doña Jimena. Fue muy emocionante rezar allí, viendo esa cúspide octogonal magnífica con la inscripción: En medio de tu templo te alabaré.

En Burgos también visitamosla Cartuja de Miraflores, un inmenso monasterio, precioso, donde se halla la tumba que la Reina Isabel la Católica mandó hacer para sus padres y su hermano. El sepulcro, el retablo, la capilla del Santísimo entre otras, son obras de arte imperdibles. Pasamos también por la puerta Santa María y, por supuesto, hicimos una súper foto con la estatua del Cid. Todo finalizó con la Misa en la capilla de Santa Tecla de la Catedral.

Pero atención peregrino: “El que está en consolación piense cómo se habrá en la desolación que después vendrá, tomando nuevas fuerzas para entonces”[12]. Tal cual: toda aquella belleza cargada de significado, creo yo, fue el consuelo que dio paso a la segunda etapa de la peregrinación: la temida meseta castellana. Dicen la malas lenguas que ésta es la parte más difícil del camino. Bueno, las buenas también lo dicen, de hecho así nos lo advirtió nuestro buen guía, y con gran razón. No es que sea lo peor en sí, ya que la parte en subida que viene después es bastante más ardua en realidad, pero el tema acá es, por un lado, el calor terrible, por el que desde las 11 am hasta las 3 pm hasta las lagartijas huyen del martirio que es andar al aire libre, y por otro, el hecho de ser un terreno todo plano, sin dejar ver nunca nada, ni atrás ni adelante, ni la meta ni el inicio, sino sólo los campos sin límites de girasoles: todo produce la sensación de tener que caminar eternamente, de tal modo que, para la mayoría de los peregrinos, ésta es la etapa más árida y pesada, además de que ya uno viene con el caballo cansado, es decir, habiendo caminado ya diez días, más o menos unos 26 km por día, las ampollas, los músculos, la mochila, la gente, todo deja de ser tan agradable, todo hace chillar… tanto es así que no pocos saltean esta etapa y se toman un bus.

Será que uno ya viene peregrinando hace rato en realidad y ya viene como habituado a no seguir el camino ancho de la mayoría, sino siempre inclinarse a “no a lo más fácil, sino a lo más difícil” a “elegir siempre lo que más nos asemeje a Cristo”, será por eso y por el intenso deseo de hacer algo por Aquel que todo lo hizo por uno, deseo motor de toda la peregrinación, que, ya sabiendo cómo se venía la mano, al menos yo, hasta deseaba y esperaba el momento de enfrentar este tramo y me preparé interiormente para ello, sobre todo rogando mucho a Dios, a la Virgen y a Santiago, gracia para no flaquear.

Estoy segura que por eso, por la disposición con que le vinimos al encuentro, poniendo todo el rostro y el ánimo que teníamos, fuerza que sin duda alguna venía 100% de la gracia y no ya del cuerpo que, pobrecito, sin chance de huelga ni éxito con sus protestas, sólo seguía al alma como podía, la cosa se pasó como si nada… cuando pregunté cuánto faltaba, ya era el último día de la meseta…

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
De vuelta al camino

 

Una gran ayuda para salir victoriosas de la meseta y de todo el camino fue el ritmo casi militar que llevábamos. Claro, muchos otros peregrinos se toman todo con “mucha soda” y una cervecita, de tanto en tanto, al costado del camino… Divague a la noche en los albergues y levantada libre es lo que algunos prefieren. La tentación de ´disfrutar el camino´ es tan fuerte que en muchos hace olvidar la meta, a veces hasta renunciar a ella, sin siquiera darse cuenta de lo que eso significa. Mucha gente va haciendo descansos según ‘se la sienten’ y hasta a veces pueden tomarse un día o dos de descanso para seguir cuando se encuentran más aliviados. Nosotras nada de eso. Movidas bajo la conducción y el impecable ejemplo de la generala y reverenda Madre Sol, quien iba y llegaba siempre puntera, los soldados marchábamos a paso parejo. Todos los días, levantada a la 5 am, después de un frugal desayuno y de dar las necesarias vueltas se iba partiendo, 5:30 am todo el mundo tenía que estar en ruta. El pobre padre, que era el primero en estar listo, esperaba hasta que partiera la última, y venía atrás del grupo, arriando y velando por que ninguna se perdiera… medida de lo más sabia ya que salíamos de noche y no era muy fácil localizar la flecha amarilla medio dormidas y sin luz o con una linternita en la frente. Luego cada uno caminaba a su ritmo, solo o acompañado… Después de unas tres horas de camino el grupo paraba en un punto acordado previamente para rezar laudes, descansar un poco, tomar agua y comer algo…y de nuevo a la marcha. Las o los que llegaban primero al destino tenían que contactar el albergue y comprar las cosas para que los que venían atrás pudieran comer y descansar… Con el correr de los días y el aumento del cansancio este gesto -de adelantarse y hacer todo para el resto- pasó a ser heroico, y era claro el ejemplo de caridad y virtud que daban los que lo hacían. La gente nos miraba y no dejaba de sorprenderse…parece que hoy día la disciplina no está muy de moda, ¿no? Pero allí se vio muy claro: ¡qué ayuda tan grande es ella (la disciplina) para el que realmente quiere avanzar! Y ¡cuánto más sostenida y promovida por el ejemplo de las cabezas!

 

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
Morning Prayer at one of our mid-morning first breaks

Otro aspecto de la peregrinación, que se sintió más en este tramo, fue el silencio y la soledad. A veces por varias horas, pero sobre todo el comienzo del día, entre amaneciendo y hasta la primer parada, uno iba, por lo general, solo. Ése era el tiempo precioso para estar con Dios. Muchos iban rezando el rosario, quien podía compaginarlo con el caminar iba leyendo el oficio o la Imitación de Cristo de bolsillo, otros simplemente meditando. Yo no me avivé de llevarme nada y eso me afligió un poco, pero entonces me acordé del sermón de San Bernardo en que dice que lleva sobre su pecho la bolsita de mirra, con cuyo aroma se acompaña y entretiene, explica que ella está formada por “todos los dolores y amarguras de mi Salvador” y el llevarlo colgado en el pecho es tenerlos allí, muy dentro en el corazón y así como con el aroma, volver a sentirlos una y otra vez: “De allí me viene la suave unción de la consolación. Esto es lo que me levanta en la adversidad, lo que me humilla en la prosperidad, lo que en las alegrías y tristezas de la vida me conduce con seguridad por el camino real”. Y así yo también aproveché mi mirra, esa que uno siempre lleva consigo…

Este secreto tesoro de la vida interior queda así, secreto e inentendible, al hombre actual que vive volcado hacia afuera y busca desesperadamente llenarlo todo de ruido. También esto se vio en el camino. Algunas personas que fui encontrando me decían: “me aburro de estar solo y escucharme siempre a mí mismo”. Muchos buscaban compañía humana todo el tiempo. Otros me preguntaban en qué pensábamos nosotros tanto tiempo. Algunos terminaron pidiendo que les enseñe a rezar. Claro, el vacío en sí repugna, cuando no se abre a Dios se busca llenarlo de criatura…En realidad, hermosa es la soledad que nos permite hallar la Compañía más hermosa. Sin ella creo que perderíamos justamente lo más bello de la peregrinación. Lo mismo, igualito que en la vida…

La meseta duró siete días. Hontanas, Carrión de los condes, Terradillos, Bercianos, Mansilla de las Mulas, León y San Martín del camino fueron las paradas. Y si bien como la vida misma del hombre sobre la tierra, el camino de Santiago también fue milicia, una real batalla de capo a cabo, creo que en esta parte ese aspecto se sintió más, y es por eso que, siguiendo la comparación con nuestra vida espiritual, identifico aquí la etapa ascética, aquella en la que parece predominar la acción personal, el grande esfuerzo por superar el lastre del cuerpo en orden a avanzar hacia mayores alturas, las del espíritu; y digo parece porque también aquí hay semejanza: es evidente que todo lo hace la gracia: el querer y el obrar, todas nuestras empresas nos las realizas Tú.

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).

Pero Dios, que escariñoso con todas sus criaturas,  sostienea los que van a caer y endereza a los que ya se doblan[13], es compasivo y misericordioso, se acuerda de que somos de barro[14] y sabe bien que no aguantamos la desolación por mucho tiempo, supo amenizar este tramo duro con consolaciones que hacen pensar en el tamaño de su generosidad: inmensas.  Una de ellas fue la Catedral de León. Es otra preciosura que no se pueden perder. Es, si se quiere, más ´sencilla´ que la de Burgos, por su forma más simple y rústica, pero es gótico puro en toda su belleza; se destaca especialmente por los vitrales de colores. También fuimos a la basílica de San Isidoro de Sevilla donde veneramos sus reliquias. Y en un museo cercano pudimos ver, entre otras cosas, manuscritos muy interesantes de los primeros libros de la época medieval. Otro regalo inmenso fue el castillo neogótico de Gaudí que visitamos en Astorga, indescriptible. Es increíble que haya sido hecho por un hombre del s. XX. Tienen que verlo. Astorga de hecho es una ciudad que vale la pena visitar, todavía conserva las murallas medievales y, además de las fábricas de chocolate, tiene una catedral muy valiosa; allí también vimos la celda de las “emparedadas”, atención que no dije empaneladas. Como aquellos que lo hacían en las columnas, estas eran mujeres que se enclaustraban en la pared por penitencia y oración.

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
The SSVM Camino group in front of the Cathedral of León.

 

Pasando a otro orden de cosas, u otro tipo de consolación con que Dios endulzó -por demás- la meseta fue lo que encontramos justo uno de los días en que el camino parecía infinito y los peregrinos sentíamos no poder más al llegar al albergue en Boadilla: ¡¡una pileta!! Como no es justo despreciar los dones de la Providencia, nos pasamos un buen rato ahí, nadando y haciendo piruetas, para refresco nuestro y para mayor desconcierto de la gente que trataba de conciliar tanta disciplina y sacralidad por un lado, con tanta alegría y diversión por otro en este grupo tan particular de peregrinos. Lo mismo puedo decir de las super cenas con guitarreadas que armamos varias de las noche en los albergues. Los albergues son muy lindos. Aunque ahora por el turismo está lleno de hoteles y hospederías de lujo, también hay algunos que aún conservan el espíritu del camino y cobran muy poco o sólo piden un donativo. Nosotros, ni hace falta aclarar, siempre íbamos a estos últimos, los parroquiales o municipales (en alguno dormimos en el piso). Se daba allí un clima muy lindo, muy de “familia”. En algunos, los hospitaleros organizan la cena y algunas oraciones comunitarias y nosotros participábamos de todo; en donde no lo había lo armábamos nosotros. Se daba un poco espontáneamente, ya que a muchos peregrinos querían estar con nosotros. Al atardecer invitábamos a todos a la Misa, luego algunos se quedaban a rezar las vísperas y después teníamos la cena que terminaba con cantos en distintos idiomas ¡era lo más esperado! Para nosotros todo eso era sin duda recreación pero a la vez era un modo de acercamiento con los otros peregrinos, que se iban sumando más y más, y esto a su vez favorecía a lo más importante, que ellos también se acercaran a Dios. En las misas el Padre fue predicando, breve y conciso pero con gran profundidad, sobre el sentido del camino comparándolo con nuestra vida. Eso sobre todo, y un poco también, el que tratábamos de embellecer la liturgia con cantos y algún polifónico, ayudaba a que la gente aprovechara y disfrutara más la Santa Misa. Hubo varios días en que casi todo el albergue participó de ella, aun los que no eran católicos todavía, como nuestros amigos “los vikingos”, que se fueron interesando cada vez más y hasta con su pinta, descalzos como estaban, se sumaban a nuestro improvisado coro.

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
Bendición de los peregrinos después de la misa vespertina

 

Como decía, aunque fue muy intensa en todo sentido, la meseta terminó relativamente rápido y sucedió que tanto nos habíamos preparado para ella, que no imaginamos que después se venía algo mucho más difícil. En el último pueblo de esa etapa el padre nos advirtió que descansemos bien y juntemos fuerza porque se venía “el ascenso”. Tanto por el terreno en sí mismo, que tiene subidas y bajadas muy pronunciadas, como por el cansancio que uno ya trae acumulado, este último tramo del camino es en realidad el más arduo. Sin embargo, aquí pude experimentar algo muy hermoso análogo a lo que sucede en la vida espiritual: “El que ama corre, vuela, nada le parece imposible, ninguna fatiga le cansa, ningún lugar le detiene, alégrase, es libre, como una llama viva sube continuamente hacia el cielo[15]. A esta altura del partido uno[16]está tan fascinado con “el camino” y tiene tal deseo y determinación de llegar a Santiago que la verdad es que ¡ya no le importa más nada!  Ni el cansancio, ni las heridas, ni las cuestas, ni la pulgas -que también nos agarraron- nada arredra ya, es más, eso también se disfruta… sabiendo que justamente esos dolores aumentarán el valor y el gozo de la llegada.

No me vayan a mal interpretar, no digo que se vuelva fácil. Todo lo contrario, por lo que ya expliqué, si bien todo el camino es una práctica continua de las virtudes, se van necesitando y puliendo todas, me parece que en esta última parte eso se nota más, porque todo cuesta más. Especialmente por el hecho de ir en comunidad. Las ocasiones de aprovechar en virtud eran casi continuas diría: hacer más esfuerzo y adelantarse para llegar primero y así preparar todo para el resto, o sacrificar la siesta para hacer la cena, adecuarse al paso de otro y darle conversación en vez de ir al propio ritmo o en silencio que es más fácil sólo por hacer un bien, alentar al que iba más lento o de capa caída, o acompañar, el aguantarse las quejas, el adaptarse sin problemas a todo… hasta el simple hecho de seguir todo con alegría y buen espíritu, especialmente en los momentos de más cansancio, y así mantener el ritmo y el espíritu del grupo eran actitudes, entre otras muchas, en que uno podía aprovechar a morir a sí mismo y vivir la caridad. El hecho de ir en comunidad es una gracia impagable… igual que en la vida. Sí, es cierto que la comunidad es mayor penitencia, pero a la vez cuán palpable se hizo el consuelo, el empuje, la ayuda enorme que nos da. De hecho, hubo días o tramos difíciles, en que el padre nos advirtió que había riesgo de tomar camino errado, entonces los hicimos todas juntas cantando y fueron magníficos. ¡Y cuánto disfrutamos las charlas entre nosotros! y ¡el poder ir rezando juntos! La diferencia nuestra con los que iban solos fue abismal…creo que aquí estuvo mucho del secreto por el cual todas llegamos a Santiago y nadie se quedó[17]. Como prueba está el hecho de que la única que se perdió fui yo con dos laicas y fue precisamente la vez que me separé del resto del grupo. Me acordaba de la tonada del P. Andrés: “no sabes hermano que el que viaja solo se pierde más fácil como la hoja suelta”…

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
Parada en el camino: Hna. Advocata, Hna. Parousia, Hna. Ark of the Covenant, un pregrino descansando, y Sr. Bon Secours 

 

Algo que no quiero dejar de destacar es el permanente cuidado Providente que Dios ha tenido de nosotras todo el tiempo. Fuera de que nunca nos faltaron los sacramentos y no pasamos un día sin la Santa Comunión ya que el padre venía con nosotras, y estas fueron sin duda las gracias mayores, también en lo material la Divina Providencia se lució constantemente. Desde el modo en que cada una consiguió el dinero necesario hasta el último día de la peregrinación, a lo largo de todo el trayecto la asistencia de la Virgen fue permanente. Les cuento solo un par de anécdotas del camino. Para la cena nosotros siempre cocinábamos alguna pasta en el albergue. Resulta que varios días nos encontramos con que no había cocina, entonces nosotras, como no podíamos por razones económicas obvias hacer lo que todo el mundo, es decir comer en el restaurante, después de deliberar un poco, decidimos confiar en Dios y salir a buscar alguien tan amable que quisiera prestarnos su cocina. Así lo hicimos con gran éxito. La situación se repitió en distintos pueblos y fue siempre similar y bastante graciosa: un par de monjas con el paquete de pasta tocando puertas pidiendo usar la cocina para cocinar. Después de dar vueltas y recibir varios no, al fin llegaban al lugar clave de los pueblos españoles: el bar, y allí daban con el hombre indicado que, gentilmente, o mejor dicho impresionado por estas monjas “maz pobrez que las clarizash” como decían, nos llevaba hasta su señora y ella nos dejaba cocinar allí. Así fue por ejemplo en Terradillos, que terminamos a los abrazos con Doña Eulalia después de haber cocinado y comido en su casa nuestra comida ¡más la suya! Otra vez, en O Cebreiro había cocina pero no utensilios, entonces nos recorrimos todos los restaurantes del lugar en búsqueda de platos, ollas, sal, aceite y, salvo agua, todo lo necesario para hacer nuestra pasta, sin olvidar de pedir también… ¡una guitarra! Esa fue una de las noches más lindas, ya que en despedida a nuestros amigos los vikingos los invitamos a ellos y otros varios peregrinos a una gran olla de pasta con chocolatada de postre (que cocinamos con todo lo prestado). Ellos, acostumbrados a nuestro estilo, se habían preparado sus canciones, los vikingos un rap en castellano. Así fue que se armó tal súper fogón que de a poco todos, los 70 peregrinos que estaban en el albergue, se terminaron sumando y aportando sus cantos. Nosotras a las 10:15 pm le cantamos a la Virgen y lesdijimos a todos que sigan, aunque nosotras nos fuéramos a dormir. La cosa fue que todos nos siguieron con ambos movimientos y al final varios se acercaron a agradecernos por esa velada genial y otros comentaban: “¡Uy…se van las hermanas y la fiesta se acaba!”.

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
Armando sandwiches para el almuerzo

El día anterior a llegar a Santiago, el 28, justo festejábamos el cumpleaños del Padre Ervens, de Sol y de Advocata. Todos estábamos semi-destruidos, por no decir completamente, ya que los últimos días hicimos tramos largos de 32, 36 y hasta 42 km. y sucedió que al llegar al pueblo destinado a pasar la noche cerca de la 1 pm, después de haber caminado 7 horas, todos los albergues estaban llenos. No había lugar para nosotros. Esta fue la única vez que nos sucedió[18]. El grupo de 11 se quedó tirado literalmente en la calle sobre las mochilas, mientras un par trataba de encontrar lugar. Después del quinto albergue que nos dijo que no había cama, empezamos a rezar… La última opción sería seguir caminando hasta el pueblo siguiente o hasta Santiago ese mismo día, pero estábamos realmente muertos. A alguien se le prendió la lamparita y se le ocurrió buscar al convento o a los curas que seguro debía haber allí. Dicho y hecho, preguntando llegamos a “la casa de los curas”, como nos indicaron. Ahí fue que la Divina Providencia sacó su ancho de espadas: tocamos y de pronto nos abrieron ¡¡dos padres argentinos, Hijos de la Caridad!! Se trata de una congregación fundada por Don Luigi Guanella con el fin de atender a los más necesitados, aun hoy sus sacerdotes se dedican a la caridad con los discapacitados, los huérfanos, los más pobres. Los padres, más que atentos, se tomaron solo 20 minutos para solucionar la vida de estas necesitadas. Nos llevaron a un jardín de infantes donde pudimos bañarnos y dormir realmente como unos bebés. Créanme que en esas circunstancias, la mesita del preescolar se sentía como el colchón del mejor hotel. Como si eso fuera poco, los padres nos trajeron comida y mechero, así que con un riquísimo arroz y torta festejamos los cumpleaños de verdad “felices”.  Además de la santa Misa en esa hermosa iglesia de Santa Eulalia, donde providencialmente hay una imagen de la Virgen de Lujan[19], pudimos compartir con los padres la sobremesa. Allí pudimos escucharlos y edificarnos con su inapreciable testimonio misionero. Una de las cosas más hermosas que nos contaron fue que a pesar de ser ese un lugar muy difícil para la misión, por el materialismo y anticlericalismo general, el trabajo apostólico en Santiago es muy consolador ya que se ven grandes conversiones. Ellos pasan buen tiempo diariamente en la Catedral de Compostela atendiendo confesiones, celebrando misa y dando catecismo a los peregrinos que llegan, y nos decían que allí todos los días tienen la gracia de ver y oír confesiones y conversiones muy profundas, que hacen que todos sus esfuerzos y penas se vean muy bien pagados… Saber eso produjo en nosotros la misma alegría y esa misma conclusión… ¡un día antes de llegar a Santiago! Eso no vale, ¡la Providencia nos malcrió demasiado!

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
Algunas hermanas viendo reliquias y vasos sagrados en la sacristía de una iglesia de Navarette, un pequeño pueblos del Camino donde tomamos un descanso.

Paso a narrar los últimos días en que entramos en la cuenta regresiva para llegar a la meta, porque fueron hermosos y se cuentan en pocas líneas, ya que había pocas cosas para ver además de los paisajes de montañas boscosas en León y luego Galicia con sus caminos que cruzan bosques de eucaliptos y pueblitos de campo, por doquier vacas y ambiente de siglo XV, parece que no hubiera pasado el tiempo.

El día 21º del camino subimos parte de la montaña de León en dirección a Foncebadón. Ese fue el único tramo con lluvia y fue hermosísimo porque al mismo tiempo llovía, caía granizo y había sol. Al llegar hallamos un pueblito todo en ruinas, paramos en un albergue que era la misma iglesia María Magdalena, dormimos en el piso de la capilla. Al día siguiente, camino hacia Ponferrada, pasamos por la “Cruz de Fierro” en la que los peregrinos van dejando la piedra que cargaron como penitencia por sus pecados. Es muy hermoso verla, con tantas piedras, algunas con inscripciones de súplicas y promesas.  Este es el pico más alto del camino: 1504 m snm. Pasado este punto, tanto era el entusiasmo que algunas bajamos la cuesta literalmente corriendo y a los saltos. El camino se hizo largo, pero entonces la Divina Providencia sacó otro ancho, el de basto: nos encontramos un río de agua helada, per forza hicimos un alto en el camino para refrescarnos antes de continuar la marcha hacia Ponferrada. Al llegar paramos en un convento franciscano hecho albergue y visitamos un Castillo de los Templarios del s. XIII, impresionante. Había allí mucha gente visitando y, por la cantidad de fotos que nos sacaron, parecería que pensaron que nosotras también éramos parte de la decoración medieval del castillo. El día siguiente paramos en Pereje, donde había una iglesita del s. IX y allí tratamos de descansar en preparación a la terrible subida que enfrentamos la mañana posterior camino a Cebreiro.

El ascenso fue en verdad heroico, pero nadie se quejó ni se detuvo. Yo disfruté muchísimo el ejemplo de mis compañeros y los miles de pensamientos espirituales con que Dios quiso instruirme durante ese esfuerzo. Unos confían en sus carros, otros en su caballería, nosotros invocamos el nombre del Señor, Dios nuestro[20], pensaba, tal cual: fuerzas físicas ya no me quedaban, pero subía sin flaquear… el hombre no triunfa por sus fuerzas, feliz el hombre que pone su confianza en Dios, me recordaba,  felices aquellos cuya fuerza viene de Ti, y tienen su corazón puesto en tu camino santo. Atravesando el valle de lágrimas, ellos lo convierten en lugar de manantiales, que la lluvia temprana cubrirá de bendiciones. Y suben con vigor creciente, hasta ver a Dios en Sion[21]

Al llegar a la cima, en O Cebreiro, encontramos un pueblito hermoso todo de piedra y muy frío por estar elevado en la montaña, en la Iglesia hay un milagro eucarístico[22].

El 25 de julio, fiesta de Santiago Apóstol, tuvimos la gracia de pasarlo nada menos que en el Monasterio de Samos. Es un monasterio benedictino que existe desde el s. VI, es enorme y bellísimo, tiene capacidad para 100 monjes aunque ahora viven 11. Contiene, entre otras, reliquias de los mártires del Pueyo, ya que varios de ellos estudiaron allí. Además de la visita guiada, pudimos tener la Santa Misa con vísperas, en la que el P. Ervens concelebró con los monjes y cantó el Evangelio. Fue todo digno de tal fecha, muy solemne y hermoso.

Todos estos días caminamos largos tramos: el día 26 a Porto Marín 36 km, el 27 hicimos unos 42 km. hasta Melide (este día la última llegó a las 5 de la tarde a la parada, fue mortal), y el 28 a Arca más de 30.

El día 29 caminamos hacia la ansiada ciudad de Compostela. La primer y única parada fue en “el Monte de gozo”, que se llama así porque, como está a 400 m de altura, desde ahí ya se puede ver la meta: la Catedral, y, según la tradición, muchos peregrinos acostumbran pasar la noche allí, en vela, antes de entrar en Santiago. Nosotras no pudimos ver nada porque estaba nublado, pero eso no disminuyó ni una pizca la gran alegría que nos llenaba, ya que de allí nos quedaban ¡sólo unos escasos 5 km! Después de rezar las laudes y tomar algo arrancamos todas juntas y cantando canciones a la Virgen, y así entramos después de una hora triunfantes a la ciudad de Santiago.

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
Saltando de la alegría porque estabamos a menos de 5 km de  Santiago de Compostela

Los pasos siguientes fueron dejar las mochilas en el albergue y seguir caminando, siempre cantando a la Virgen, en dirección a la Catedral… La llegada y la entrada en la Catedral de Santiago fueron muy emocionantes: destruidos, cantando la Salve con toda el alma, mientras buscábamos desesperadas la entrada, que se nos escondía por la cantidad de gente y por las reparaciones y, como el padre había calculado todo a su estilo, es decir, perfectamente, llegamos exactamente para la Misa de los peregrinos que se celebra a las 12 pm. La Iglesia estaba repleta. Nos fuimos encontrando con los otros peregrinos conocidos: abrazos, lágrimas, ver la imagen del apóstol allí arriba…créanme, fue un auténtico anticipo del cielo, o al menos de lo que imagino será la llegada… El padre concelebró y al final de la Misa todos, frente el Altar Mayor, cantamos el Salve Regina y el himno a Santiago en latín.

Después de reponernos un poco, disfrutamos la belleza de la Catedral y pudimos ver el inmenso Botafumeiro en acción. Al día siguiente, después de la Misa, fuimos a abrazar a Santiago (siguiendo la tradición de los peregrinos) y recordarle todas las intenciones por las que veníamos hasta él, ya que antes había sido imposible por la cantidad de gente, y también nos confesamos. Todos ustedes, cada uno de los miembros de nuestra querida familia religiosa, estuvieron allí presentes, a los pies del Apóstol.

El día 31, tuvimos la última Misa, para mí la más hermosa, en la Capilla de Nuestra Señora del Pilar. El padre nos predicó sobre el sentido de peregrinar hasta allí donde estaban los huesos de Santiago, quien vivió con el Verbo Encarnado y, siguiendo Su mandato, llegó hasta allí: el finis terrae en su esfuerzo por transmitir esa Verdad, esa que él mismo vio con sus ojos y palpó con sus manos, tocante al Verbo de Vida, testimonio que culminó en su mismo martirio. Finalmente, en las escalinatas de la catedral nos despedimos entre lágrimas y con el alma desbordante de alegría y agradecimiento.

Yo me quedé allí sola, fui la última en irme y en ese espacio de tiempo se me venían las palabras del salmo: No fue su espada la que ocupó la tierra, ni su brazo el que les dio la victoria, sino tu diestra y tu brazo y la luz de tu rostro, porque tú los amabas…[23].¿Cómo pagare al Señor todo el bien que me ha hecho?

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).
Foto grupal con Nuestra Señora del Camino

Cierto que es sólo figura, analogía, pero la semejanza con nuestra vida es notable, para mí fue como una experiencia de lo que es la vida religiosa pero en comprimido, y como tal ésta, la peregrinación a Santiago supera ampliamente todo lo esperado e imaginado… porque así es Dios y tanto una como otra son pura gracia suya

Fuimos pensando en soledad, pero el  apostolado fue continuo e inevitable gracias al imán que llevamos puesto: el hábito. La alegría de Dios fue en todos los casos mejor que mil discursos y la caridad el arma más poderosa en la conquista de almas.[24] Se hizo palpable que el apostolado es siempre una gracia primero para el mismo misionero que, hallándose testigo e instrumento del Lebrel del Cielo, conoce su pequeñez y alegrándose de ella, logra olvidarse de sí mismo para dejar que el amor de Dios fluya lo más posible y llegue a sus destinatarios…

Fuimos buscando desierto y sacrificio, pero Dios no hacía más que compadecerse y  endulzarlo todo: Den gracias a Yavé por su misericordia y por sus maravillas en favor de los hijos de los hombres. El convierte el desierto en lago y la tierra árida en manantiales de agua[25]. Queríamos hacer algo por Él, pero Él lo hizo todo por nosotros.

Cierto que, no fue todo consolación y, contrariamente a lo que uno esperaba de irse acostumbrando y “dejar de sentir”, igual que en la vida, todo cada vez se siente más y van apareciendo siempre nuevos dolores, se va uno y sale otro… Pero lo que sucede es que uno aprender a sufriry a gozar al mismo tiempo. Y finalmente, cuando ya nada se siente sino ansia pura de llegar y felicidad anticipada de la meta alcanzada, cuando ya el cuerpo se acostumbra y el dolor corporal nada pesa “porque todo sufrir es dulce” ahí… ahí se llega…

Se me ocurre, para expresarme, el ejemplo de un niño que por agradar a quien más ama, su mamá, se decide hacerle el mejor regalo que pueda. Entonces le pide a ella papel, lapicitos y que le lleve la manito para hacerle con gran esfuerzo un magnifico mamarracho. Ella, con toda dulzura, recibe el presente como si fuera una obra de Miguel Ángel y no solo se lo agradece como si le sirviera de mucho, sino que además lo premia con un beso en la frente… o llevando al tope la felicidad del hijo, con el más tierno abrazo…

Así fue la peregrinación a Santiago y así me parece es el camino de nuestra santificación: un combinado de la voluntad de Dios y la nuestra, de Su gracia y nuestro esfuerzo, donde nosotros ponemos -tenemos que dar- todo, hacer la total oblación de uno, pero, en realidad, como en el caso del niño, sólo el mamarracho es nuestro y el resto… pura misericordia. Por eso en la Misa de los santos decimos: “al coronar sus merecimientos coronas tu propia obra”. Eso le dije a Dios al abrazar a Santiago… eso será al llegar al cielo, estoy segura…

El da la gracia y la gloria… feliz el hombre que confía en Ti. [26]

Servants of the lord and of the virgin of matará SSVM pilgrimage to el camino de santiago (IVE missionary sisters).Fotografía en las montañas de León con (casi) todo el grupo (La Hna. Parousia está tomando la foto).

Termino esta crónica (disculpen lo largo) con el más sincero agradecimiento a nuestros superiores mayores, provinciales y locales que nos apoyaron hasta materialmente para que podamos hacer esta peregrinación tan hermosa. Espero y ruego que muchos más puedan también tener esta experiencia y que todo lo que nosotros hemos recibido en ella redunde en bien de todos. También agradezco al Padre Ervens que con su ejemplo, sus cuidados y su presencia paternal contribuyó grandemente a que el Camino sea un éxito.

¡Ah! Lo último, al que se hubiera ya se entusiasmado y decidiere hacer la peregrinación de Santiago, le recomiendo prepararse bien: “mucho aprovecha entrar en ella con grande ánimo y liberalidad con su Criador y Señor…”. Una vez más, como en la vida, aquí también depende de la capacidad del vaso que se trae, la cantidad de agua que cada uno recibe…

                                                  En el Verbo Encarnado y su Sma. Madre,

María de la Resurrección,

Misionera y peregrina

[1]Salmo 117

[2] La peregrinación duró 31 días en total, por tanto no pretendo contar todo en dos páginas, ni que ustedes se duerman leyendo. Intentaré resumir y trasmitir lo más posible, porque de verdad se lo merece, remitiéndome sólo a ciertos aspectos desde mi experiencia personal del Camino. La crónica descriptiva de cada día y lugar es otra, puedo pasársela al que me la pida. Aunque más que leer eso, les recomiendo  las anteriores escritas por el P. Ervens. Son hermosas e insuperables. También pueden ver el blog, que está muy bien hecho: www.stjamescamino.wordpress.com

[3] Desde Canadá: M. Sol, hna. Regina Cordium (argentinas), Inmaculada (ecuatoriana), M. Parousia y hna. Advocata (americanas); desde New York: M. Bendita (argentina); desde Washington: hna. Bon Secours y desde Guyana: hna. Ark of the Covenant (ambas americanas). ¡Ah! y desde Filipinas: quien escribe.

[4] Canadienses de la parroquia del P. Ervens: Uwaya (doctora de 52 años) y Maureen (maestra de 23). Sara, americana, 24 años, misionera universitaria; y Raquel, maestra, 24 años, mejicana, conoció la Congre en Dallas.

[5] Hay otros caminos famosos como el del Plata, el del Norte y el originario y, en realidad cada uno puede hacer su propio camino, según de dónde parta. Según los que saben, éste, el francés, es el mejor tanto por la riqueza histórico cultural de los lugares por los que pasa, como la facilidad de albergues que se hallan en su trayectoria, y también por la gran belleza del paisaje.

[7] Se puede ver la historia relatada en detalle en la crónica “Un millón de pasos” del P. Ervens.

[8]Extracto de la crónica del P. Ervens: “200 metros antes de la cumbre llamada Alto del Perdón está la fuente de la Reniega, donde cuenta la leyenda que se apareció el demonio a un peregrino sediento, proponiéndole llevarle hasta donde había agua, a cambio de su alma, a lo cual el peregrino se negó y apareció entonces el apóstol Santiago e hizo brotar la fuente. Esta es otra de las cosas hermosas del camino: las fuentes.”

[9] El cartel dice así: “Peregrino, si quieres llegar a Santiago, con fuerza y vitalidad, de este gran vino echa un trago y brinda por la felicidad”. Demás está decir que al instante seguimos las indicaciones de este cartel y lo probamos. Y al lado hay otro que agrega: “A beber sin abusar, te invitamos con agrado, para poderlo llevar, el vino ha de ser comprado”,  y aquí sobra aclarar que a este tuvimos que obviarlo…

[10] Extracto del P. Ervens: Este gallinero recuerda una bella historia. A finales del siglo XIII, una familia alemana llegó a Santo Domingo, camino de Santiago. El hijo, Hugonell, de 18 años, rechazó los amores de la hija del mesonero; ella, en venganza, introdujo un vaso de plata en su equipaje y lo acusó de robo. El joven fue ahorcado. Poco tiempo después y cuando los padres, llenos de tristeza, estaban por continuar su camino, recibieron un mensaje divino que les aseguraba que su hijo vivía. Fueron a ver al corregidor y éste les contestó que estaba tan vivo como la gallina que en ese momento se estaba comiendo. Entonces, el ave se incorporó y cantó. Desde entonces, hay un gallo y una gallina que viven en el interior de la catedral. Y hay incluso un refrán que dice: “Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada“. Lo bueno está cuando al gallo se le ocurre cantar en medio de la misa.

[11] Esta realidad me parece está muy bien expresada en un bello y significativo poema que se encuentra escrito en una de las paredes al llegar a Nájera y luego en otros lados y dice así:

Polvo, barro, sol y lluvia /es Camino de Santiago. /Millares de peregrinos, /y más de un millón de años.

Peregrino, ¿quién te llama? / ¡Qué fuerza oculta te atrae?/ Ni el Campo de las Estrellas / ni las grandes catedrales. /No es la bravura navarra, /ni el vino de los riojanos, /ni los mariscos gallegos, /ni los campos castellanos. /Peregrino, ¿quién te llama? / ¿Qué fuerza oculta te atrae? /Ni las gentes del camino, /ni las costumbres rurales. /No es la historia y la cultura, /ni el gallo de la Calzada, /ni el palacio de Gaudí /ni el castillo Ponferrada. /Todo lo veo al pasar /y es un gozo verlo todo, / mas la voz que a mí me llama /la siento mucho más hondo. /La fuerza que a mí me empuja, /la fuerza que a mí me atrae /no sé ni explicarla ni yo. /¡Sólo El de Arriba lo sabe!

[12] Regla de discernimientos de espíritus número 10 de la primer semana.

[13] Salmo144

[14] Salmo 102

[15] Kempis, Imitación de Cristo, III-IV.

[16] Aquí, como en varias sentencias de la crónica debería aclarar lo que es  obvio: son experiencias “mías”. Sin embargo me pareció, y sigo hablando desde mi percepción subjetiva,  que en nuestro grupo reinaban sentimientos bastante unánimes, y creo ver en esto otro don remarcable de la caridad que, gracias a Dios,  se vivió todo el tiempo: teníamos como un solo corazón y una sola alma.

[17]Sólo la doctora canadiense se volvió al llegar a Burgos, pero el resto del grupo pudo completar exitosamente la peregrinación.

[18]Que haya sido esa la única vez que nos quedamos sin lugar es también un cuidado evidente de Dios, ya que este año hubo muchísimos peregrinos y por eso era difícil encontrar lugar en los albergues sin haber hecho reserva previa. De hecho ya a la mitad del camino todos trataban de llegar antes que nosotros, temiendo que, siendo tantas, los dejemos sin cama a ellos. Nosotros como auténticos peregrinos nunca reservamos, sino que confiamos en Dios y de hecho nunca nos falló. ¡No podía ser de otro modo!

[19]A la imagen de la Virgen de Luján no la trajeron los padres argentinos, sino que ellos también, como nosotros, fueron sorprendidos por su presencia, al llegar allí. El padre Gastón es el párroco y es muy joven, fue enviado allí apenas ser ordenado y decía que cuando llegó sintió que “Ella lo estaba esperando y lo tranquilizaba con la certeza de que Ella misma llevaría adelante su misión en esta zona tan difícil de Galicia”, y él estaba muy convencido que de hecho así lo hacía.

[20] Salmo 19

[21] Salmo 83

[22]Historia del milagro: Resulta que un hombre muy devoto de la Eucaristía, recorrió un largo camino entre montañas y con temperaturas bajo cero, entre la nieve, solo para poder llegar a Misa. Llegó enfermo y exhausto hasta el punto de casi perder su vida. El sacerdote que lo recibió, al verlo tan arruinado, lo retó por arriesgarse tanto “sólo por  poder comulgar”, le dijo, y en seguida comenzó la Santa Misa con él solo, ya que por el tiempo no había ningún otro fiel. Sucedió entonces que durante la consagración el pan y el vino se transformaron en Carne y Sangre de Cristo sí, pero en especie propia, es decir con materia y apariencia real de carne y sangre. Y ésos trocitos son lo que se conserven y pueden venerarse hasta la actualidad en la Iglesia de O Cebreiro. Pero aún no termina la historia. Parece que la Reina Isabel La Católica después de venerar  el milagro quiso llevárselo a su palacio, pero al poco tramo de camino, los caballos de la carreta no caminaban por más duro que les dieran. Sólo lo hacían si descargaban las reliquias. Entonces, comprendiendo que Dios estaba manifestándose en ese fenómeno, la Reina mandó dejar en libertad los caballos para que fueran donde quisieran. Éstos retornaron a la Iglesia y allí se detuvieron. Nuestro Señor quería ser venerado en esas formas milagrosas allí mismo. Desde entonces la Reina Isabel se ocupó de sostener la manutención de esa Iglesia y fomentar su devoción.

[23] Salmo 43

[24] No puedo contar todas las gracias de que fuimos testigos en esta peregrinación. Hubo confesiones y alguno hará ejercicios si Dios quiere. Los agradecimientos de la gente con la que nos fuimos encontrando en el camino fueron muchas y sentidas,  hasta ahora por mail siguen llegándonos. Uno nos dijo: “gracias por divinizar mi camino”. Otro: “desde que me encontré con ustedes nada fue igual, y no va a seguir igual mi vida, ahora sé que Jesús está conmigo todo el tiempo, y puedo hablarle y confiar en Él”. Otro: “he disfrutado su compañía, estar y rezar con ustedes. Nunca podré olvidarlo. Cuando esté solo, me uniré a ustedes en Dios”. “No vine pensando en Dios, pero Jesús se me hizo presente claramente”. “Quiero seguir en contacto con Uds. para seguir conociendo la religión católica”. Y muchos más.

[25] Salmo 106

[26] Salmo 106

3 Comentarios

Deja un comentario