egiptoSer misionero en tierras lejanas, es apasionante. Ser misioneros donde Dios nos plante es un regalo impagable. Sólo Él sabe qué caminos maravillosos tiene pensado para sus misioneros; y cómo hacer grandes cosas con estos pobres servidores suyos, que él mismo escogió para llevar el mensaje de salvación hasta el confín de la tierra.

Y ser misionero en Medio Oriente, como en muchas otras tierras de misión, tiene “un algo de especial”, de aventura… todo es aventura, porque lo extraño y desconocido dan a la vida ese toque de entre divertido y vertiginoso que sumado a las dificultades que debemos afrontar ensanchan el alma, pues nos hacen experimentar día a día que es verdadero aquel hermoso llamado que sentimos en nuestro corazón, de navegar mar adentro, Duc in Altum!

Así hemos llegado a la misión, con grandes deseos de salvar almas para Cristo!!! Y sin embargo al encontrarnos con las almas…: “HOLA CÓMO ESTAS!!!”… “Ana mish aaref sbeni…”(yo no sé español)…. ¡Hay no!, pero las mímicas siempre pueden sacarte de momentos difíciles en los que las palabras no logran expresar lo que la mente quisiera…

Entonces lo único que queda es ponerse a estudiar. Estudiar esta difícil lengua, y pedirle a Dios la gracia de “que nos abra los labios”, porque sin su ayuda todo es duro, y se ve lejano y casi inalcanzable el día que comencemos a hablarlo….

Uno de nuestros apostolados, es el grupo de jóvenes Alejandrinos, un apostolado espectacular. En mi caso particular, estuve asistiendo un año y algo más, pero sufriendo el problema comunicacional, tratando de suplir esa falencia con una guitarra y cantos en muchos idiomas, sirviendo, o hablando un inglés roto, u obrando como si padeciera un cierto “complejo de mimo”, aprovechando de ofrecer esas humillaciones para que Dios de frutos en las almas de nuestros jóvenes sedientos de Dios, y siempre pidiéndole el milagro de poder hablar algún día con ellos, que puedan ver que sus misioneros se interesan por ellos, por sus cosas, por su lengua, que los quieren.

Así es como Dios, poco a poco me ha dado el poder hablarles… claro, con un árabe sencillo, incorrecto, ¡pero el mensaje llega! ¡de una u otra manera llega!. Y por gracia de Dios este último semestre el grupo ha crecido mucho, y los jóvenes han logrado entablar una relación muy familiar con nosotros. Saben que los sábados hay pizzas para todos, que tienen a quién recurrir si tienen dificultades o dudas, que pueden divertirse sanamente, ¡y que sus misioneros los quieren!

Grupo de chicas que realizó un retiro espiritual de dos días predicado por el Padre Martelli. Santa Misa de clausura del retiro.
Grupo de chicas que realizó un retiro espiritual de dos días predicado por el Padre Martelli. Santa Misa de clausura del retiro.

El sábado pasado hicimos la última reunión antes de las vacaciones, vinieros muchos, “porque era el último sábado”. Dios nos de la gracia de saber mostrar el rostro alegre y misericordioso de Dios a estos chicos que lo están buscando, que puedan encontrar en nosotros religiosos convencidos de que no hay vida más feliz y más bella que aquella que se vive con radicalidad en el servicio y la entrega a Jesucristo. Que Nuestro Señor suscite almas generosas que estén dispuestas a responder a las llamadas que Jesucristo hace en lo profundo del corazón, a dar más, siempre más!

Hermana María Felicitas Dei, misionera en Egipto

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