Semana Santa en el Hogar Niños Dios
Por: M. María del Cielo

 

Desde hace 15 años, el Hogar Niño Dios, atendido por nuestras hermanas en Belén, acoge a niños y adultos que por diversas razones no pueden ser atendidos por sus familias o han sido abandonados. Los sacerdotes de nuestra Congregación son parte integral de este Hogar con su colaboración y consejo.

Actualmente hay 36 beneficiarios que viven día y noche con las hermanas. El Hogar es su Familia. Prontamente se abrirá una segunda casa a cargo del IVE para destinar a los varones más grandes.

Apenas inició esta dolorosa situación del coronavirus en Belén, hicimos una consagración a nivel Familia Religiosa, poniendo el HOGAR con todos nuestros niños, adultos, empleados, hermanas y sacerdotes, en manos de la Santísima Virgen, pidiendo su especial protección.

Dado que la frontera se cerró para los voluntarios que usualmente colaboran con nuestra obra, tuvimos que reacomodar nuestras actividades para apoyar también desde la Casa Provincial, de otro modo, las 5 hermanas que viven permanentemente allí, no daban a abasto para atenderlos a todos.

Por gracia de Dios, nuestros sacerdotes nos han celebrado diariamente la Misa e imparten la bendición con el Santísimo Sacramento cada día. Ya los niños se han acostumbrado que por la tarde llega “Jesús” a bendecirlos y se pelean por quien apaga las velas cuando Él se retira. Un puesto de honor para algunos de los niños es poder tocar la campana en el momento de la bendición.

Da mucha ternura verlos, son como ángeles alrededor de Jesús, que en su simplicidad y aun no pudiendo comunicarse, le ofrecen sus dolores. La mayor parte de ellos están en silla de ruedas. Son pequeñas víctimas con Jesús Víctima, cuyo dolor sube como aroma de incienso en la presencia del Padre para luego regresar en forma de muchas bendiciones a las almas más necesitadas. ¡Es el misterio de la cruz, siempre fecundo! Por esta razón consideramos un privilegio poder atenderlos de diversos modos, directa o indirectamente, ayudando también en la cocina, lavandería, etc.

Ayer nos enteramos que el cierre se prolonga un mes más. Nuestra Semana Santa será muy especial, cuidando a Jesús doliente en estos niños, dándoles el amor que les ha sido negado. La religiosa por ser Esposa de Cristo es Madre de los hijos de Cristo, su maternidad espiritual es real y sublime. Por eso, estamos convencidas que cuidándolos a ellos, por amor a Nuestro Señor, nos unimos a la obra redentora de Cristo… quizá como una gota de agua en el mar, pero como decía S. Teresa de Calcuta, sin ella, el mar tendría una gota menos.

Cada día ofrecemos como Familia Religiosa 7 horas de adoración al Santísimo Sacramento, por la mañana y por la tarde, pidiendo a Dios su misericordia para con las víctimas de esta epidemia, rogando por aquellos que están más alejados de su gracia, para que ante este dolor, puedan encontrar en Jesús Crucificado su único consuelo y salvación.

Nos encomendamos a sus oraciones,

M. María del Cielo