Por: P. Diego Cano, IVE

Ushetu, Tanzania, 29 de enero de 2020

Los campamentos fin de año, la Navidad y el año nuevo, fueron fiestas muy felices para nuestros niños, por gracia de Dios. Lo decimos sin temor a exagerar o equivocarnos, porque gracias a la ayuda de mucha gente hemos podido comprar regalos para todos nuestros niños. Cuando comenzamos el adviento lanzamos una campaña para hacer regalos de Navidad, y fuimos recibiendo muchas ayudas… y también hubieron quienes nos ayudaron sin enviar su colaboración por medio de la página web. Se pudo juntar una cantidad que nos ayudó para comprar premios para los campamentos de fin de año, de los monaguillos y de las niñas; caramelos y golosinas para todos los niños de las 43 aldeas que tenemos entre las dos parroquias; y regalos y premios para los festejos de Navidad en el Oratorio. ¡Y hubo para todos!

Los niños, muy contentos, porque aquí son muy agradecidos. A todas las aldeas les enviamos una cantidad de caramelos y chupetines, para que el catequista les reparta a los niños de cada aldea en la Nochebuena o al día siguiente. Es para que al menos reciban un dulce en esa fiesta tan grata y llena de recuerdos para nosotros… y como les conté en la crónica de la Navidad, muchos de ellos se sorprendían al recibir un regalo. Les hemos podido dar al menos esto tan sencillo a más de 2.500 niños de nuestras parroquias.

Como anécdota, les cuento que unos días antes de la Navidad fuimos al centro de Nyasa para hacer el examen de catecismo a los niños de la primera comunión, y los sacerdotes aprovechamos para confesarlos por primera vez, así ya estaban listos para la ceremonia que sería el 28 de diciembre. Este centro es uno de los más pobres y alejados, como les he contado en otras ocasiones. Por estar tan alejado y de difícil acceso en el tiempo de lluvias, es que también hay muchos paganos, y los cristianos no tienen mucha formación. Por eso el tema de la catequesis, y la celebración digna de los sacramentos es tan importante. Fuimos junto con el padre Víctor y tres hermanos y religiosos para hacer el examen y llevar los regalos de Navidad para todos los niños de las nueve aldeas del centro. Este año las lluvias se adelantaron y han sido muy copiosas, y el río estaba con agua ya en diciembre, algo no muy común. Salimos en la camioneta, pero al pasar la aldea de Makuba la dejamos antes de entrar en el campo de arroz, que estaba intransitable. Allí cargamos las cajas con los regalos y comenzamos a caminar por entre los campos de arroz hasta llegar al río. Nos subimos a una de esas balsitas que construyen con la corteza de los árboles. Nos hemos divertido un poco al ver la cara de uno de los hermanos, que no sabe nadar, y miraba el agua a pocos centímetros del borde de la precaria balsa.

Al llegar a la otra orilla pudimos ver que estaban fabricando otra balsa. A nuestro regreso pudimos estrenar bote nuevo. Del otro lado del río comenzamos a caminar, y vinieron desde la aldea cercana, Itumbo, a buscarnos con motocicletas. Allí seguimos el viaje hasta Nyasa y nos recibieron los niños de la primera comunión con cantos y mucha alegría como siempre. Nos da mucha felicidad poder hacer este trabajo de llevar regalos para los niños… es algo muy gratificante. En mi caso particular, me llena de alegría cuando voy a la ciudad en la camioneta y la comienzo a llenar de cajas de caramelos, chupetines, galletas, y los mismos comerciantes nos preguntan dónde vamos a vender tantas golosinas. Me río y les digo que son regalos para los niños, y se alegran también. Ya nos conocen y nos preguntan muchas veces si vamos a buscar los regalos para nuestros chicos.

Finalmente les cuento que el día de Navidad es tradición festejar dos días, el 25 y el 26 de diciembre. Así que nosotros hacemos el Oratorio para los niños, con muchos juegos y música, muy divertido. También el 26 se organiza el Pesebre Viviente, y las hermanas estuvieron a cargo de esto. Durante la tarde, en el Oratorio, los niños juegan y obtienen vales para comprar, y el quiosco se ve invadido de niños que gritan todos a la vez para canjear sus vales. Creo que este año hemos tenido más de 300 chicos y jóvenes para esos festejos. Y casi que para el segundo día ya estábamos “tocando fondo” en nuestro “negocio” de las golosinas y premios. Enseñaba Don Bosco a sus jóvenes: “Hacer un bien a un desagradecido es hacer un mal, dice un poeta profano. Sed, pues, agradecidos a los beneficios… y a todos los que colaboran para vuestro bien”. Es por eso que estas líneas son un agradecimiento a todos los que nos han enviado sus ayudas, pequeñas y grandes, pero siempre con mucha generosidad. Aquí en Tanzania hay un dicho que dice: “Dar no es cuestión de riqueza, sino del corazón”. Por eso les agradecemos por vuestro corazón generoso. Y quiero que también ustedes se alegren, y gocen viendo las caras felices de nuestros niños y jóvenes con sus premios de pelotas de fútbol y volley, cuadernos, lápices, ropa, y dulces. Nuestro modo de agradecerles, es rezar por ustedes, como también lo enseñaba Don Bosco a sus niños: “Pues bien; haced algo por ellos, como por ejemplo una comunión, una oración, una visita, etc. Todos ellos nos han favorecido de alguna manera”.

Dios desde ya les da su paga… con la alegría de poder dar, porque como nos dice San Pablo, que Cristo nos enseñó: “Mayor felicidad hay en dar que en recibir”. (Hech, 20,35)

¡Firmes en la brecha!
P. Diego Cano, IVE