“Se ha ensanchado el corazón de Dios y se ha extendido su mano fuerte y su brazo poderoso”

Ingreso de nuevos monjes

En estos últimos días hemos tenido la gran alegría de ver acrecentarse la comunidad de nuestro monasterio del Verbo Encarnado. Actualmente somos 16 religiosos viviendo en el Monasterio de Los Coroneles. El número se completó el día 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, día dedicado en la Iglesia Católica a recordar y agradecer el don de la Vida Consagrada.

El ingreso de nuevas vocaciones es fuente de alegría para todos.

¿Por qué es fuente de alegría?

Porque toda vocación como decía el Beato Juan Pablo Magno “es un acto irrepetible del amor de Dios” de ese Dios que es alegría infinita; es signo de una fe madura de la persona llamada quien movido y atraído por el amor de Dios y con la ayuda de su gracia ha podido corresponder al llamado de Nuestro Señor Jesucristo. “Llamó a sus discípulos para que estuvieran con Él…(Mc 3, 14-15)

Y todo ¿por qué? porque se ha ensanchado el corazón de Dios y se ha extendido su mano fuerte y su brazo poderoso (Dt. 4, 34) para bendecirnos con las bendiciones más grandes: las vocaciones.

Se ensanchado el corazón de Dios al llamar, y también el corazón de los monjes que ha oído y correspondido a esa llamada a vivir más íntimamente con Él, no sólo ya en su presencia, sino sólo para Él.

Se ha ensanchado el corazón de los padres, familiares y amigos que generosamente les han permitido corresponder a una vocación que por su propia naturaleza exige mayores renuncias y desapegos. Pero recordemos siempre, que Dios no se deja ganar en generosidad. Dios ha extendido su brazo y su mirada amorosa también sobre cada uno de sus padres, hermanos, amigos. Mt 17, 27-29 “Y todo el que dejare casas, o hermanos, o hermanas, o padre, o mujer, o hijos, o campos por causa de mi nombre, recibirá el céntuplo y heredará la vida eterna”.  Grande recompensa pues se nos promete los cielos, la vida eterna”.

Se ha ampliado el número de las almas que se verán beneficiadas por la oración y la penitencia de estos nuevos monjes quienes atraerán las gracias divinas de conversión para los infieles.

Se acrecentarán los frutos del trabajo de tantos misioneros, labor que se verá regada por las gracias del cielo que estos monjes harán descender del cielo, como la lluvia temprana que empapa la tierra. (Cf Os 6, 3-6)

¿Todo y por qué?, porque se ha ensanchado el corazón de Dios y se ha extendido su mano fuerte y su brazo poderoso

Pidamos la gracia de que Dios ensanche por la Caridad el corazón de todos los consagrados, para que podamos correr por el camino de sus mandatos. (cf. Salmo 118, 25-32)

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Publicamos en la presente crónica la carta que escribió el padre de uno de los monjes cuando se enteró que su hijo ingresaría al Vida Contemplativa en la Familia Religiosa del Verbo Encarnado.

“Querido Hijo:

Hace varios días que deseo escribirte unas líneas, más precisamente desde el anuncio de tu próxima entrada a la vida contemplativa

Todo empezó en Los Coroneles.

¡Dios marca los caminos! (Enero 2003) Hacia un par de meses que había dejado el trabajo en Cristo Hoy, solo disponíamos del dinero de la indemnización y según los cálculos podía estirarse unos 8 meses. ¿Vacaciones? Imposible, pero necesitábamos despejarnos un poco, sabíamos que la ida a Bariloche significaba consumirnos 2 o 3 meses de los ahorros, pero nos decidimos. ¿Y si pasamos por San Rafael y conocemos el IVE? Por el IVE  rezábamos desde su fundación pero solo lo conocíamos de comentarios (y además en versiones contradictorias) Así llegamos… allí el P Alejandro, el P Pablo… la tradicional hospitalidad monástica nos había privilegiado, nos embelesó y volvimos y… volvieron y … volviste.

¡Cómo no dar gracias a Dios por ello!

La mejor parte

“Solo una cosa es necesaria” lo demás es vanidad de vanidades. El mundo moderno idolatra el éxito, el activismo, el poseer, en si mismo como fin, sin referenciarlos a Dios, lo verdaderamente opuesto a esta concepción no es huir, sino “fundar” lo que somos, tenemos y queremos en Cristo, viviendo solo de El, para El y en El. Ir a la nada (el desierto, el retiro, la celda, el silencio) para quedarse con el TODO. Es el mejor negocio, es la mayor entrega. Agradece todo el tiempo al Señor este llamado, esta vocación, que solo el suscita, solo el fecunda, solo el sostiene. Como no dar gracias a Dios por ello.

La obra inconclusa

El P Petit de Murat escribió un corto artículo “carta a un Trapense” donde sostiene la tesis que América quedo inconclusa en su fundación por que le falto la acción fecunda del monacato, como lo tuvo Europa. Podrá objetarse lo de Petit, pero no podrá negarse que Europa fue Europa gracias al monacato, por ello la iglesia le dio a San Benito el título de Fundador de Europa. Para aquellos que piensen que abandonaste el “mundo” quizás habría que reflexionar si no te llamo el Señor a que estés en la “fragua del mundo”. Estoy convencido que el mundo se cambiara más desde el claustro (oración, estudio, adoración) que desde las otras obras, todas necesarias por cierto. Pero estas obras necesitan de los faros, de los pararrayos de la ira de Dios, del sostén de la vida contemplativa.

Marta, Marta, ¿por qué te inquietas?… ¡Cómo no dar gracias a Dios por ello!

Lo agridulce

Desde que nos propusimos formar una familia con tu madre pensamos que la mayor gracia que podríamos recibir era la de hijos sacerdotes o hijas religiosas. La alegría de tu partida primero y luego la de María del Carmen estuvieron acompañadas de esa pizca amarga de la distancia, del no tenerlos a la mesa, de no verlos crecer. Pero esa pizca no empaña, ni agria el almíbar de la vocación, la sazona de valor, la asocia a la cruz de Cristo, nos pone en la sintonía de que el “negarse” y “cargar” es parte del camino, es la forma que Dios nos pide a los padres que acompañemos. Nuestros desgarros son seguramente para que como padres podamos seguir aliviando los tuyos, pero ya no en la cercanía o físicamente, sino místicamente como el Señor solo lo sabe hacer. Cuando mamá me dijo “hay novedades de José Ignacio” sentí, sentimos de nuevo ese perfume agridulce. ¡Cómo no dar Gracias a Dios por ello!

Sé que como padre soy indigno de las gracias de tener hijos religiosos y como  también sé que no existe mérito humano que las merezca, por ello solo puedo dar gracias de este inmerecido don.

Que el Señor sea siempre el centro de tus pensamientos, de tus afectos, de tus noches oscuras, de tus consuelos, de tus afanes, de cada uno de tus días y puedas consumirte plenamente en su servicio y en servicio a los demás.

Con amor y respeto, papá. Diciembre 2012”

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