Queridos todos, queremos compartir con ustedes la gran alegría de haber podido realizar una mini misión en la parroquia de Nuestra Señora del Rosario de Gualel, en la sierra del Ecuador.

En este lugar, conocido para los que han pasado por estas tierras, se encuentra una  parroquia a cargo de los padres del IVE, y es un lugar muy colorido tanto por su paisaje como por su gente. Brevemente los situamos en el lugar a aquellos que no conocen, con algunos datos para que puedan por lo menos con la imaginación, visitar nuestra tierra de misión.

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Gualel es una parroquia rural de la provincia de Loja, al sur del Ecuador. Se encuentra a 2.525 m.s.n.m y aproximadamente cuenta con  unos 3500 habitantes que se sitúan en los 14 barrios dispersos en la montaña.

Los padres del IVE se encuentran trabajando allí desde el año 1997, en la parroquia bajo la protección de la Virgen del Rosario.

En este hermosísimo lugar, del 30 de enero al 04 de febrero pudimos realizar una mini misión con los jóvenes de la parroquia Nuestra Señora del Rosario de la ciudad de Loja.

En total, los misioneros eramos 26, entre religiosos, aspirantes, monaguillos y jóvenes, los cuales aprovecharon las vacaciones de mitad de año lectivo para poder participar de la misma. Antes de iniciar la misión y al finalizar, el paso obligado fue la visita a nuestra querida “Churonita” la Virgen del Cisne, en cuyas manos pusimos nuestra actividad.

La misión consistió en visita de casas por la mañana, para lo cual había que escalar las montañas y sortear ciertos obstáculos del camino;  bendición de las casas, de las huertas, de los animales, la recolección de Misas pidiendo por los familiares difuntos, y como nunca faltan en toda misión, los juegos con los niños por la tarde. Era muy edificante ver con que alegría bajaban o subían la montaña, volviendo de los quehaceres del campo, con alforjas cargadas las cuales dejaban en sus casas y volvían a la parroquia bien peinados para los juegos y la procesión

Evidentemente, no podemos olvidar el fogón después de la Santa Misa, donde después de cantos y bailes, nuestro monaguillos desplegaron su arte representando divagues tradicionales como la viborita, la plaza, el psiquiatra y el rico avaro.

Para hablar de los frutos de la misión, no hay números arrasadores, de hecho no era la idea ya que por la distancia de los barrios y las casitas, se necesitan más días para visitarlo todo y prepararlos con el catecismo para los sacramentos. Sin embargo, tuvimos la gracia de un bautismo que nos llenó de contento, muchas peticiones por los difuntos, y la confesión y comunión diaria de los misioneros.

Los primeros pasos…

Para nuestros jóvenes era su primera misión, así que con nerviosismo invitaban a las actividades, a la participación en la Misa, y timidamente consultaban sobre su relación con Dios. En preguntas que van y vienen, la gente quienes siempre están agradecidas de que alguien los escuche, abrían sus vidas a los misioneros, los cuales viendo el sufrimiento de la gente, daban palabras de consuelo y aliento según la fe, los animaban en la oración y a los sacramentos, la mayoría de los jóvenes quedaban admirados de la fe sencila pero firme de los gualelos.

Parafraseando a la madre Teresa, esto fue tan sólo una gota de agua en el mar, pero sin ella, el mar tendría una gota de agua menos.

Nuestra querida Madre, la Santísima Virgen, en su advocación de Reina del Cisne, siga protejiendo con su manto a éste y a otros tantos pueblos que mantienen su fe viva en lugares distantes y mantenga en nuestra familia religiosa, el deseo de llevar el Evangelio a todas las almas.

Encomendamos nuestra misión a sus oraciones, en Cristo y María

Familia Religiosa en Ecuador.

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