Por la sublime dignidad que Dios confirió a este siervo fidelísimo, la Iglesia siempre, después de la Virgen Madre de Dios, Esposa suya, honró al bienaventurado José con los mayores honores y alabanzas e imploró su protección en las dificultades”[1].

En el 28º aniversario de fundación de nuestro Instituto y a las puertas de celebrar nuestro IV Capitulo General Ordinario, queremos manifestar nuestro más profundo agradecimiento a San José por las innumerables gracias que nos ha concedido durante todos estos años. Los tendremos presente en nuestras oraciones encomendando de manera especial a las hermanas que realizarán su profesión perpetua.

Ponemos en manos de María Santísima y de San José, custodio de las almas consagradas, la preparación y celebración del próximo Capítulo General. Que ellos nos alcancen de Dios, el ser fieles a nuestra consagración para el bien del Instituto y de toda la Iglesia.

En el Verbo Encarnado y su Madre Santísima.

Madres y Hermanas de la Casa Procura Generalicia.

[1] Sagrada Congregación de Ritos, 1869.

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