Virgen-de-lujan-Argentina
Por: Hna. María Santísima y Hna. María Sponsa Cruce

 

Queridos todos, con gran alegría queríamos hacerlos partícipes de la enorme gracia que recibimos en nuestra comunidad, providencialmente en este año Jubilar Mariano en Argentina, en que se celebran los 400 años del hallazgo de la imagen de Nuestra Señora del Valle (en la Provincia de Catamarca).

Todo comenzó así: como no teníamos una imagen de nuestra querida Patrona de la Familia Religiosa, en agosto del año pasado las Madres del Consejo General, con gran generosidad, nos regalaron una hermosa imagen de Nuestra Señora de Luján, junto con su rayera, luna y una bellísima corona.

Nuestra intención era viajar a Luján y conseguirle un manto para poder entronizarla en el día de su fiesta, este año. Pero, como nuestros planes no son los de Dios, por causa de la actual pandemia y cuarentena en Argentina, no pudimos llevar a cabo lo pensado.

Sabemos la enorme importancia que tiene María en nuestras vidas, y en la vida de todos los hombres, ya que, como decía San Juan Pablo II «María se pone entre su Hijo y los hombres en la realidad de sus privaciones, indigencias y sufrimientos.  Se pone «en medio», o sea se hace mediadora no como una persona extraña, sino en su papel de madre, consciente de que como tal puede, más bien, tiene el derecho de hacer presente al Hijo las necesidades de los hombres»[1].

Cada día podemos observar, en el hospital donde trabajamos, esa necesidad que tiene el hombre de Dios, ese vacío en sus vidas por no tener lo único verdaderamente más importante. Y, quién mejor que María puede acercarlos a Dios, y que quiso quedarse con nosotros en el Río Luján, para cuidar y proteger a todos sus hijos de nuestra Patria.

Pese a las dificultades por la situación por la pandemia no nos dimos por vencidas y tratamos de poner todos los medios para poder tener a la Virgen de Luján presente en nuestra comunidad, para que a Ella pudiera acudir con sus necesidades todo el personal del Hospital, y para que los niños que viven aquí pudieran recurrir a una Madre amorosa que los protege y ama.

Es así que pusimos en marcha nuestro objetivo a pesar de la cuarentena. Como la imagen de la Virgen venía sin base, pedimos a una familia de la Tercera Orden de La Plata, la familia Soerensen, que nos ayudasen en la fabricación de una base para la Virgen, ellos no dudaron, y felices de hacer algo para María, rápidamente nos armaron una.

Luego acudimos a uno de los trabajadores de mantenimiento del Hospital, quien nos ayudó para poder insertarle la corona a la imagen, la peana la rayera y la luna, lo cual fue una tarea que tomó bastante tiempo, pero lo hizo con felicidad, tanto así que al terminar la tomó en sus manos y dijo “me siento como cuando River (equipo de fútbol argentino) ganó la copa libertadores!!!”, y se admiraba diciendo que era una de las mejores obras que había hecho para Dios.

Como no teníamos un manto, con gran generosidad las hermanas de la comunidad del Oratorio, nos ayudaron prestándonos uno, que tratamos de embellecerlo aún más.

Es así que nuestra Madre, preparó nuestros corazones y el de todas las personas que nos ayudaron para poder recibirla con gran fervor y amor.

Llegado ya el 8 de Mayo, día tan esperado, día de su Fiesta, el sacerdote Capellán del Hospital, P. Gustavo Ramos, nos celebró la Santa Misa solemne, donde entronizó y coronó la imagen de Nuestra Señora de Luján en la capilla del Hospital Noel Sbarra, ex Casa Cuna, de la ciudad de La Pata.

Agradecemos a todos los que nos ayudaron para poder tener presente a nuestra Madre, ¡gracia inmerecida la que recibimos!

 En María depositamos a toda nuestra Familia Religiosa, pidiendo por la santidad de todos sus miembros, y a todas las almas que Dios nos ha encomendado en este hermoso apostolado.

“Somos todos tuyos María, y cuanto tenemos tuyo es. Totus tuus, Maria! Totus tuus!” Amén.

En Cristo y María,

Hna. María Santísima y Hna. María Sponsa Cruce

Misioneras en el Hospital Sbarra, ex Casa Cuna – La Plata, Argentina

Comunidad Bta. María de Jesús Crucificado Petkovic


[1] SAN JUAN PABLO II, Redemptoris Mater, n° 21