Los españoles a los pies del Sagrado Corazón en Madrid

El pasado domingo 1 de julio los españoles renovamos la consagración de nuestra patria al Corazón de Cristo desde el centro geográfico de España, el Cerro de los Ángeles (Madrid) a la sombra del majestuoso monumento al Sagrado Corazón, que fue reconstruido después de haber sido fusilado y bombardeado un primer viernes del mes del 36 por los enemigos de la fe.

Fueron más de 12.000 las voces que repitieron con fuerza hispánica ante el Santísimo Sacramento expuesto:

“Señor Jesucristo, Redentor del género humano, Sacerdote eterno y Rey del Universo…reinad en los corazones de los hombres, en el seno de los hogares, en la inteligencia de los sabios, en las aulas de las ciencias y de las letras, y en nuestras leyes e instituciones... que nuestro pueblo, tierra de María, sepa recibir y custodiar los frutos santos de su herencia católica para que pueda hacerlos crecer afrontando con valentía los retos evangelizadores del presente y del futuro.”  

No son palabras cómodas para quienes llevan décadas esforzándose en moldear una civilización de cimiento católico en un rimero de laicismo y cándido ateísmo que quiere arrancar del corazón de España su auténtico corazón, que es el Corazón de Cristo reinante.

Fue el Beato Bernardo Francisco de Hoyos quien recibió el 14 de mayo del 1733 la gran promesa de un especial reinado del Corazón de Cristo en España: “Reinaré en España con más veneración que en otras partes”.

En esta ocasión tan singular los españoles de la Congregación no podíamos faltar al Cerro. Hemos renovado la consagración de España a Cristo. Nos hemos reunido con españoles ardientes y adoradores que aman de veras la fe, que no tienen reparos en irrumpir en plena adoración al Santísimo “vivas” y “hurras” a Jesús, a María, a la Iglesia, a la Patria. Sacerdotes, seminaristas, religiosas, familias, abuelos, niños, jóvenes, 4 cardenales y 14 obispos estaban allí. Los españoles del IVE quisimos hacer algo más. “De gente bien nacida es agradecer los beneficios que recibe” escribió Cervantes en el Quijote. Por eso quisimos al concluir la celebración acercarnos al Sagrado Corazón para agradecer mucho por nuestra inmerecida vocación. Dimos gracias a Jesús por habernos elegido para tan noble misión, la de amar y reparar, la de salvar almas y trabajar noche y día para latir y hacer latir los corazones a la par del Suyo y del de su Madre. Quisimos agradecer mucho y quisimos también pedir, y pedir mucho. Quisimos pedir una oleada de vocaciones españolas para nuestra Familia, y ver pronto entre nuestras filas a muchos españoles consagrados a la vida religiosa, y ver pronto en nuestra querida España muchas casas de formación para religiosos.

Ponemos aquí la fórmula que usamos para presentar al Sagrado Corazón estas plegarias. Y mientras la Santísima Virgen va preparando las cosas para conceder nuestros sueños, nosotros seguiremos trabajando y esperando en Aquél que reina en España, porque España es su trono.

Jesús Segura, IVE

Acción de gracias por la vocación recibida y súplica por nuevas vocaciones de los religiosos españoles de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado

Corazón Sacratísimo de Jesús, venimos a tus pies tus consagrados en esta ocasión tan especial para nuestra Patria, en la que se renovará la entrega de esta tierra tan tuya a tu bendito Corazón.

Queremos que reines en España, queremos que reines en el corazón de cada español, y queremos que reines en cada rincón de nuestro corazón.

Somos conscientes de haber recibido un don inmenso e inmerecido al haber sido llamados por Ti a dedicar nuestras vidas enteramente a tu servicio, a consagrar cada minuto de nuestros días, cada latido de nuestro corazón, cada suspiro y cada noble deseo a tu santo servicio.

Por eso venimos en este día a presentarte desde lo más profundo de nuestras almas nuestra gratitud y reconocimiento por el don de la vocación, por habernos escogido para ser enteramente Tuyos, con corazón indiviso. No nos bastará la eternidad para glorificarte y cantar tus misericordias en acción de gracias por tan sublime merced.

Movidos de fervorosa gratitud, queremos presentarte una súplica. Te pedimos, Corazón Sacratísimo de Jesús, que podamos ver pronto entre nosotros una multitud de españoles llamados a servirte como consagrados, con ardiente celo de conquistar almas para tu Corazón y de amarte y reparar por los males del mundo, con espíritu auténticamente libre, dispuestos a ir por cada rincón del mundo a anunciar tus grandezas y a dar su vida y su sangre por Ti. Que sean muchos los llamados de esta bendita patria de santos, místicos e intrépidos misioneros y que sepan responder prontamente a tu llamada.

Sabemos que no quedará descontenta nuestra oración, pues como hemos aprendido en nuestro suelo, te presentamos estas peticiones por manos de Aquella a quien nada puedes negar, a tu bendita madre, la Santísima Virgen María. A su Inmaculado Corazón rendimos nuestros más nobles ideales y deseos de ser santos para brillar entre los santos de nuestra querida España y ganar para el cielo una multitud inmensa de almas que te alaben por toda la eternidad. Amén.