Monasterio de las SSVM en Perú

Muy querida familia religiosa:

Ciertamente que no hay mucho para contar de nuestro monasterio pero cuando suceden cosas que vale la pena compartir con todos lo hacemos con gusto, pues queremos que nuestros hermanos gocen con uno de las innumerables gracias que Dios derrama en cada uno de nosotros.

Dice nuestra Regla Monástica “Teniendo en cuenta que el fin específico de nuestro Instituto es la “evangelización de la cultura”, las contemplativas darán testimonio con sus vidas del fundamento, elemento principal y último fin de la evangelización de la cultura, que es el carácter esencialmente religioso del hombre llamado a la unión con Dios” [1].

Es por eso que, haciendo realidad nuestros planes para este año, realizamos las “Jornadas por el año de la fe” desde el 13 al 17 de mayo; con un horario distinto al habitual, dando tiempo para las exposiciones, las preguntas y comentarios. Los temas que preparamos las seis hermanas que conformamos la comunidad fueron divididos de la siguiente manera:

Por la mañana dos exposiciones, la primera del credo comentado de Santo Tomás de Aquino, la segunda del Libro “Quiero ver a Dios” escrito por un carmelita descalzo el padre María Eugenio del Niño Jesús (de dicho libro tomamos de la tercera parte: Contemplación y vida Mística solo la parte que habla sobre la fe y la contemplación sobrenatural), por la tarde los temas fueron tomados del libro “Virtudes fundamentales” de J. Pieper, dos temas de éste expuso el Padre Pablo Verni, capellán del monasterio, después de las cuales aprovechamos a hacerle preguntas que surgieron a lo largo de la jornada.

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Exposición del p. Pablo Verni, IVE, en el locutorio del Monasterio

En todas las exposiciones se vio un gran esmero al elaborar las presentaciones power point y una preocupación por profundizar los temas, lo cual nos ayudó mucho a  recordar y actualizar las verdades de nuestra fe.

Damos gracias a Dios por haber recibido la virtud de la fe sobrenatural y por ser miembros de esta familia religiosa en la cual hemos aprendido a sentir con la Iglesia y con más razón en este año de la fe,  pues como dice nuestra regla monástica es “en el seno de la familia religiosa, donde se esforzarán (la religiosa contemplativa) por beneficiar a todos con la propia entrega, la cual exige estar sólidamente ancladas en lo esencial de la fe eclesial, de la espiritualidad de la familia religiosa, de la ética cristiana y de la celebración de los misterios cristianos”[2].

Nos encomendamos a vuestras oraciones por los miembros contemplativos de nuestra familia religiosa, para que sepamos evangelizar la cultura prolongando así la Encarnación del Verbo, ya que con nuestra vida queremos fundar en el unum necessarium (Lc 10,42) toda la obra del Instituto[3], pues los religiosos dados únicamente a la contemplación, contribuyen con sus oraciones a la labor misional de la Iglesia, “ya que es Dios quien movido por la oración envía operarios a su mies, despierta la voluntad de los no cristianos para oír el Evangelio y fecunda en sus corazones la palabra de salvación…”[4].

En el Verbo Encarnado y su Santísima Madre

Hermanas del Monasterio “Beata Isabel De la Trinidad”

Arequipa-Perú



[1]        Cf. Santo Tomás de Aquino,  S. Th., I, 65, 2.

[2] Cf. Juan Pablo II, Vida Religiosa, Alocución a un grupo de Hermanitas de Jesús, (16/09/1979).

[3] “Ellas quieren dedicarse a lo único necesario, han elegido la mejor parte”. DE, 93.

[4] AG, 40.

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