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Que sólo nos mueva la Caridad de Cristo

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Que sólo nos mueva la Caridad de Cristo
Por: P. Diego Cano, IVE

 

Ushetu, Tanzania, 28 de julio de 2020

Por supuesto que las necesidades en nuestra misión son muchísimas, desde el punto de vista espiritual y pastoral, y también desde el punto de vista humano. Falta agua, pozos de agua que puedan dar agua limpia, escuelas, dispensarios, casas dignas… Entonces a veces uno se debe plantear por dónde empezar, o qué obras priorizar. Sabemos que no se puede hacer todo, sino que hay que hacer lo que se puede. Hay que discernir, para priorizar de acuerdo a las necesidades. Entonces, poner manos a la obra mientras rezamos al Dador de todo bien, “a Dios rogando, y con el mazo dando”.

Una de las obras que hemos tenido siempre en mente, desde un principio, ha sido comenzar con un Hogar, para discapacitados y para abuelos que estén solos. Por una parte sabemos que sería un gran testimonio de caridad cristiana, y si Dios nos elige para esto, estamos felices y agradecidos. Sería una gracia inmerecida. Sumando a esto, podemos decir que es uno de los modos de predicar la Palabra de Dios en nuestra Congregación, “las obras de caridad con los más necesitados (niños abandonados, minusválidos, enfermos, ancianos)”, como dicen nuestras constituciones del IVE, en el nº 16.

Por eso es que siempre tuvimos en nuestro corazón el deseo de comenzar, aunque no se daba la oportunidad por diversas causas. En toda la diócesis no hay ninguna obra así, y además, aunque se comenzara con alguna en la ciudad, por ejemplo, ésta la diócesis es enorme y las necesidades también. Nuestra zona es una de las más pobres y también apartadas, donde se dan muchas necesidades.

El terreno lo compramos con la ayuda de una familia de Argentina, dos hectáreas, que aprovechamos el buen momento de compra. Un terreno que es puro monte, árboles y maleza, que lleva mucho trabajo poder limpiar. Allí estuvo el terreno esperando el momento por varios años, y por gracia de Dios, hemos podido comenzar de a poco, con la llegada de otra ayuda. Hemos iniciado lo que será la primer etapa, como para poder “largar”. Se pudieron excavar los cimientos, de lo que será un primer pabellón, con comedor, dormitorio, baños, una habitación para los religiosos, y algunos depósitos. Se trata sólo de los cimientos, y por lo tanto, es un signo de esperanza. Falta mucho para adelante.

Queríamos aprovechar para bendecir estas primeras obras, alguna fiesta en común de la familia religiosa, y así podríamos estar todos, los padres, religiosos y novicios del IVE, junto con las Hermanas Servidoras y sus jóvenes en formación. Porque como sabemos, estas obras son obras en común, de la familia religiosa: de los padres, de las hermanas, y de nuestros laicos de la Tercera Orden Seglar. Elegimos la fiesta de los Santos Pedro y Pablo Apóstoles, las columnas de la iglesia. Y fue muy conveniente recordar, luego de bendecir los cimientos y el terreno, que Cristo le dijo a Pedro que “sobre esta piedra edificaré mi iglesia”… y aquí le pedimos que sobre estos cimientos, en este terreno, se construya la Ciudad de la Caridad, un lugar donde brille a los ojos de los hombres, el Amor de Cristo.

Les pedimos muchas oraciones, para que podamos seguir adelante con esta obra. Los niños discapacitados están con sus familias, pero no suelen tener mucha ayuda, ni mucho menos estímulo para poder aprender y crecer. Suelen estar un poco abandonados. Podríamos ayudar a las familias en esto. Por otra parte, los ancianos que no tienen familia sufren mucho, una gran pobreza, porque aquí en nuestra misión, hay que buscar el agua todos los días, a varios kilómetros muchas veces. Hay que buscar la leña para cocinar, cortarla con machete, atarla, y cargarla sobre la cabeza. Y estas son necesidades básicas. Muchas veces los ancianos viven en una situación muy penosa, y Dios nos quiera conceder poder trabajar para aliviar a Cristo que sufre.

¡Cómo no pensar en una casa de caridad en una tierra de misión como ésta! En un lugar donde hay tantos tantos paganos… las palabras del gran apóstol de la caridad, San Luis Orione, “nos apremian”: “la caridad, sólo la caridad, salvará al mundo”, como nos recuerdan nuestras Constituciones al hablar de las obras de misericordia.

¡Firmes en la brecha!

P. Diego Cano, IVE