Como ya venimos haciendo hace tres años, en Luxemburgo aprovechamos las vacaciones de invierno o también llamada “la semana blanca”, para salir de campamento con los jóvenes del centro espiritual.

Antes de comenzar, quisiéramos contarles un poquito sobre nuestra Misión.  Aquí en el Centro espiritual de Luxemburgo, por gracia de Dios, contamos con tres comunidades: un monasterio dedicado a Santa Hildegarda de Bingen, que tiene como intención, rezar por la santificación de los obispos; la comunidad apostólica de las SSVM bajo la protección de Ntra. Sra. de Luxemburgo y la comunidad del IVE. Es decir, se trata de una misión de ¡toda la familia religiosa!

Como hemos mencionado, no trabajamos propiamente en una parroquia, sino que nuestro apostolado se desarrolla en lo que llamamos Centro Espiritual, donde tenemos la libertad de realizar actividades propias de nuestro carisma. Aquí asisten muchas familias de diferentes lugares, quienes desean educar a sus hijos en un ambiente de fe y de sana alegría.

Bien, volvamos a la semana blanca. Este año participaron del campamento 17 jóvenes, 9 varones y 8 chicas de entre 12 y 16 años. La modalidad que hemos usado esta vez fue organizar el campamento de manera conjunta, pero llevar a cabo las actividades de manera independiente. Para tal fin, nos ayudaron 3 laicos, de los cuales 2 son miembros de la tercera orden.

El lunes 17 de febrero, nos reunimos en el Centro Espiritual para participar de la Santa Misa, algunos papás y hermanitos de los chicos se quedaron para acompañarnos. Luego a cargar bolsos, bolsitos, cajas, cajitas y cajones salimos en “caravana” hacia nuestro primer destino: Verdún.

La “caravana” duró poco, ya que nos distanciamos en la primera rotonda, pero igualmente ¡nos reunimos todos en el mismo destino! Verdún queda en Francia, a unos 127 km de Luxemburgo y tiene como particularidad que, durante la primera guerra mundial, allí tuvo lugar la primera batalla aérea de la historia, la más sangrienta y la más larga de aquella guerra, duró aproximadamente 10 meses.

Durante nuestro viaje, pudimos visitar el museo de guerra, donde nos mostraron las construcciones subterráneas donde se desarrollaba la vida cotidiana de los soldados en este frente; y el “osario”, lugar en el que se ha construido un mausoleo para honrar a las más de 700.000 víctimas, tanto de tropas francesas como de  alemanas. Se conservan además algunos elementos litúrgicos (cálices, casullas, custodias, estatuas, etc) que fueron rescatados heroicamente por soldados franceses de las iglesias que fueron destruidas.

Y puede que se pregunten… ¿Y para qué ir a Verdún? Se pensó como salida cultural, pero también, dado que es muy común que los jóvenes europeos escuchen hablar de las terribles guerras que se desarrollaron a lo largo de la historia,  muchas veces se corre el “peligro” de que no lleguen a comprender todo lo que significa la guerra. Pensamos que esta visita los ayudaría a crecer en amor a su patria y a comprometerse verdaderamente a trabajar por la paz y realmente despertó gran interés en los chicos.

Luego de la visita al mausoleo, nos separamos para que cada grupo se dirigiera a su base de campamento. Nuestro destino fue Rorschwihr, un pequeño pueblito en la región de Alsace. Pero no se crean que el campamento fue en carpa, ya que hacía bastante frío, sino que la base era una casa dispuesta para acoger grupos de hasta 12 personas. Una vez llegadas, organizamos nuestras cosas personales, rezamos las vísperas, cena y los juegos que no podían faltar en clima de gran alegría. Luego todos a dormir, ya que al día siguiente nos esperaba una hermosa y exigente caminata.

El martes 18, tuvimos la Santa Misa y empezó la aventura por las montañas. Caminamos 18 km en terreno que cambiaba notablemente de altitud. Durante el circuito, visitamos un castillo medieval, formaciones naturales en la roca, cavernas y el punto máximo fue un mirador natural hermosísimo. Las chicas pusieron muy buen espíritu y supieron aprovechar muy bien de la naturaleza.

Como dije al principio, esta semana de vacaciones se llama “semana blanca” porque, en teoría, es un tiempo donde suele haber mucha nieve… este año no fue tan así. Por lo que luego de cada Santa Misa y Rosario, las chicas invocaban a Nuestra Señora de las Nieves para que nevara y poder así poder esquiar. Como siempre, Nuestra Señora no desoyó estos ruegos e intercedió para que el Buen Dios enviara nieve. Al día siguiente, fuimos a una de las pocas pistas de esquí y trineos que estaban abiertas ya que, por falta de nieve y mal tiempo, la mayoría estaban cerradas; y pudimos jugar todo día con los trineos…  ¡el día se pasó volando!

Los varones por su parte realizaron otro tanto, durante el martes y el miércoles aprovecharon para salir a la montaña, por circuitos donde encontraron otro tanto de castillos, lagos y… ¡nieve!

El jueves, el día más esperado, Dios mandó más nieve y se abrieron más pistas incluyendo las de esquí. Así que muy de buena gana, con el grupo de las chicas, nos levantamos temprano, cargamos las cosas en los autos incluyendo el desayuno, y salimos para medirnos los equipos. El lugar donde fuimos se llama Gérardmer y quedaba a unos 72 km del campamento base. A pesar del sacrificio que conllevaba, ¡nadie se quejó!

Por su lado, el grupo de los varones ya habían retirado los equipos de esquí el miércoles por la tarde, así que ellos fueron los primeros en llegar a las pistas. El día comenzó con mucho deporte y sobre todo de mucha alegría. La mayor sorpresa fue que al llegar a la estación de esquí vimos que había una capilla, ¡Todo dispuesto por Dios para finalizar de la mejor manera el campamento! Allí tuvimos la Santa Misa en medio de la montaña para agradecer a Dios no sólo por habernos enviado la nieve, sino por todos los beneficios con los cuales nos bendijo durante esos días.

El último día, después de un merecido descanso, dejamos bien limpia la casa donde nos hospedábamos y salimos para el último festejo: el almuerzo en McDonalds junto con el grupo de  varones.

Por gracia de Dios, todos pusieron buen espíritu y supieron aprovechar cada una de las actividades. Una vez más, Dios nos deja ver como la gracia actúa de manera diferente en cada alma y verdaderamente ¡sana, eleva y perfecciona! Cada día rezábamos laudes y vísperas, el santo Rosario y la Misa diaria… nada de “extraordinario” podríamos decir. Sin embargo, es eso que hace que cada actividad, por más simple y vana que parezca, sea vivida en Dios. Y por eso, la alegría que reina no es igual a las demás, es especial, es la alegría de divertirse sanamente, es un anticipo de la eternidad.

Luego del campamento, muchos papás e incluso algunos jóvenes nos han escrito agradeciéndonos esto: el “buen ambiente[1] y alegría vivida durante el campamento”.

Que Nuestro Señor siga actuando en estas almas y siga sosteniendo a todos los misioneros, para que en todo lo que hagamos seamos “memoria viviente del modo de existir y de actuar de Jesús”

¡Viva la misión!

Desde el corazón de Europa,

Familia Religiosa del Verbo Encarnado en Luxemburgo.

[1] Traducción literal de la frase utilizada en francés. Para nosotros sería “clima de buen espíritu”