El 24 de Enero de 2013 se presentan dos postulantes. Los dos sacerdotes. Los dos de la misma diócesis. Los dos holandeses…¡dos hermanos gemelos!

Los Padres Marc y Guido Kessels pidieron hace varios años ingresar al Instituto. Luego de esperar mucho tiempo trabajando pastoralmente en su diócesis, el permiso les fue concedido en el año 2013.

holanda_ive Los padre Marc y Guido junto a la comunidad del Seminario Mayor San Vitaliano Papa (Italia)

            Fueron destinados a hacer el año de noviciado al seminario mayor en Italia, recientemente trasladado a Montefiascone. Si bien se tomaron todas las medidas posibles para encontrarles un lugar cómodo y sobre todo organizado, ciertamente que nuestro seminario no reunía las características organizativas a la que los padres estaban acostumbrados en Holanda… Para ambos estas dificultades fueron secundarias pero por sobre todo una gracia: “En el externo parecería que hemos perdido todo – me dijo uno de ellos al terminar el noviciado – pero interiormente lo que nos ha hecho crecer la vida religiosa es increíble”.

            Hemos tenido la gracia de acompañarlos, junto al p. Pablo Scaloni y otros cuatro seminaristas, a la profesión de sus primeros votos temporales en Holanda. El viaje ha sido realmente muy enriquecedor para nosotros, especialmente ante la caridad enorme con que nos recibieron los sacerdotes del Instituto que trabajan allí y que nos edificaban con su celo y alegría misionera. Debemos agradecer también especialmente el trato y ejemplo de todas las Servidoras presentes en Holanda. A los miembros de nuestra familia Religiosa presentes en esta misión va nuestro más sincero agradecimiento.

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Los padre Marc y Guido en el momento en que profesan sus primeros votos.

            En el sermón de la misa de profesión el P. Tristán Pérez, Superior de la delegación, presentó la Familia Religiosa desde su nacimiento. La misa fue solemne, con gran participación de fieles, especialmente jóvenes. Sus padres, parientes y amigos estaban realmente muy felices, contagiados por los dos sacerdotes y agradecían constantemente el haberlos recibido en nuestra Congregación.

No es sólo una gracia para nosotros como Familia Religiosa singular, sino para toda la Iglesia. Hoy que “vivimos en una época caracterizada por la negación de la Encarnación” (Juan Pablo II), dos jóvenes sacerdotes han prometido de donarse sin reservas a Dios, no sólo para “afirmar” sino para “ser una nueva encarnación del Verbo”. Acompañémoslos en este santo propósito con nuestras oraciones. Pidamos por ellos, por nuestros misioneros y toda la Iglesia en Holanda.

P. Andrés Bonello, IVE

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