Peregrinación de Todos los Santos en Tucumán.
Peregrinación de Todos los Santos en Tucumán.
Por: Facundo José Toscano - Presidente CIDEPROF Tucumán

“¡La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!” (Ap. 7, 10)

Desde hace algunos años, con ocasión de la fiesta pagana e incluso satánica de la “noche de brujas”, el CIDEPROF Tucumán realiza una Noche Heroica con el fin de reparar por los ultrajes y profanaciones que en muchos lugares del mundo sufre el Verbo Encarnado, especialmente bajo el velo sacramental.

Este año, conservando esta intención, hemos ideado una propuesta más visible y abierta, para favorecer la participación de otros grupos, movimientos y personas que, como nosotros, trabajan seriamente por el reinado Universal de Nuestro Señor Jesucristo y de su Santísima Madre, la Virgen María.

Es así como, con el favor de Dios y por intercesión de San José (treintena de por medio), pudimos realizar este 31 de octubre de 2019, I Vísperas de la Solemnidad de Todos los Santos, la primera “Peregrinación de Todos los Santos”. El objetivo: reparación y testimonio.

La convocatoria fue a las 22 horas en la Parroquia “Nuestra Señora de la Caridad” (Yerba Buena), donde teníamos cita con Cristo Eucaristía expuesto en el altar, para adorarlo en silencio por una hora. El espíritu de oración y de solemnidad que prevalecería en toda la noche ya empezaba a imponerse. Para el fin de la Adoración, el templo desbordaba de gente (150 aproximadamente): nos acompañaban familias de la Tercera Orden, otros grupos juveniles y amigos. Entre las agrupaciones participantes: jóvenes de Miles Christi, grupo Veritas (dominicos), Acción Católica de la Parroquia “Nuestra Señora de la Caridad”, catequistas de la Parroquia “Sagrado Corazón de Jesús”.

Luego del Tantum Ergo y de la bendición con el Santísimo, nos dispusimos a comenzar la peregrinación a pie. Encabezando la procesión y escoltada de antorchas, la grande y pesada Cruz, que llevaban varios jóvenes, y la imagen de la Santísima Virgen en andas (adornada por mujeres de la Tercera Orden), seguidas de los más de 100 fieles que perseveraron hasta el fin de la velada. Con la lectura del himno del Oficio de lectura y la entonación de “Cante la Iglesia”, iniciamos el recorrido de poco menos de 7,5 kilómetros.

Como dijimos antes, durante la caminata reinó el espíritu de recogimiento y oración: todas las coronas del Rosario (en español y en latín), diálogo eucarístico (tan propio de nuestro Instituto), Via Crucis, letanías, cantos tradicionales (a Cristo, a la Santísima Virgen y a los Santos) y “vivas” a Cristo Rey, a María Reina, a la Iglesia y al Santo Padre. Todo lo íbamos siguiendo del cuadernillo preparado para la ocasión (impreso y digital). Mientras, a lo largo de todo el camino y sin descanso, el sacerdote que nos acompañaba, Fray Alberto Wernly, O.P., fue escuchando confesiones al final del grupo.

A las 2 de la mañana, luego de 3 horas de marcha, llegamos a destino, la Basílica “Nuestra Señora del Rosario” (de los dominicos), en el centro de la capital. Allí los peregrinos se encontraron con una alfombra de aserrín con la imagen del Sagrado Corazón, que algunos jóvenes del CIDEPROF y de la Tercera Orden hicieron esa tarde. Para la gran mayoría de la gente este gesto de amor a Cristo (tan nuestro) era algo nuevo y hermoso.

Como corona de la vigilia, tuvo lugar la Santa Misa, presidida por el mismo Fray, y se vivió con gran solemnidad y provecho de las almas, consecuencia de una liturgia bien celebrada. En la homilía, el Padre resaltó la pertenencia conjunta que tenemos, como Cuerpo Místico, con los Santos en Cristo Jesús, y nuestro llamado, como Iglesia militante, a la lucha en orden al fin y centro de la vida sobrenatural: la bienaventuranza. El incienso, los cantos (en español y en latín), la totalidad de los participantes recibiendo la Comunión de rodillas, eran la expresión de la profundidad con la que fue vivida la noche. Una vez finalizada la Santa Misa, se procedió a rezar frente a la imagen de la Virgen la Oración de desagravio de San Pio XI.

Al finalizar toda esta actividad, la gente estaba feliz de haber podido ofrecer estos sacrificios y honrar a Cristo y a la Iglesia Triunfante. Entre los comentarios, se resaltaba el profundo y constante espíritu de oración, la alegría del testimonio dado, la experiencia hermosa de peregrinar durante la noche por las calles, en medio del ajetreo y bullicio del mundo, la feliz sorpresa que esto causaba en muchos jóvenes sentados en bares que cruzábamos en el camino. Fue realmente un testimonio público de la Realeza Social de Nuestro Señor Jesucristo y de su Madre Santísima; testimonio de la victoria de Dios sobre Satanás y sus costumbres.

Algo hermosísimo que quiero destacar es la clara conciencia que conservaba cada uno de los involucrados, tanto organizadores como participantes, de por qué y para Quién hacíamos esto: todo Ad Maiorem Dei Gloriam. Comentaba una de las jóvenes que trabajó en la realización de la alfombra: “estoy feliz de haber podido tener la experiencia de armar una alfombra para mi Señor”. Lo único que hicimos nosotros como organizadores fue dar una ocasión para que tantas personas pudieran manifestar el vivo deseo que ya tenían de hacer algo en honor al Verbo Encarnado, a María Virgen y a la Iglesia.

Esta primera peregrinación, embebida del carisma de nuestra Familia Religiosa, dejó un fuerte sello, y un anhelo y compromiso de todos los involucrados de volver a hacerlo el año próximo. Pedimos oraciones por los frutos de este apostolado, y para que sea la primera de muchas Peregrinaciones de Todos los Santos.

Facundo José Toscano

Presidente CIDEPROF Tucumán