Estudiantado_Italia_peregrinacion_España (19)

Peregrinación a España de las hermanas del 3º año del Estudiantado “Santa Teresa de Jesús”

Queridas Familia Religiosa,

Las hermanas del tercer año del estudiantado internacional, queremos compartir con ustedes una gracia muy especial que Dios en su gran bondad nos ha concedido.

Nuestra gran aventura comienza el día 25 de diciembre, después de haber terminado nuestra entrega de regalos; aún faltaba el regalo más grande del niño Jesús, que consistía en la posibilidad de poder realizar la tan esperada peregrinación a España, pero para emprender esta aventura se necesitaban ciertas “condiciones” que debíamos cumplir, las cuales las reducimos en: una entrega total a Jesucristo y profunda confianza en su santa voluntad, que pusimos en práctica y con mayor intensidad en el último mes de nuestro estudiantado, (sobre todo porque era el tiempo de exámenes y también de saber nuestros futuros destinos de misión).

Y así Dios dispuso todo lo necesario para poder realizar nuestro viaje, por España, Francia y Portugal, pidiendo a todos los santos la gracia de obtener abundantes frutos en nuestras próximas misiones porque:“Las huellas de los santos nos ayudan a avanzar, firmes en lo profesado a Jesucristo anunciar.”[1]

Y como un hijo que antes de partir pide la bendición a su madre, nosotras a nuestra Santísima Madre imploramos su santa bendición, “A ella nosotras sus hijas y esclavas, pedimos bendiga nuestra vocación.”[2]

Durante la peregrinación, para aprovechar mejor cada lugar hicimos unos libros-guía, poniendo un elemento no negociable de nuestro carisma cada día, relacionado con lo que íbamos a visitar, con algún texto ilustrativo; así, pedíamos cada día por todos los miembros de nuestra Familia, que seamos fieles a ese elemento del carisma, a la vez que reflexionábamos sobre el mismo.

Empezamos nuestra peregrinación el día viernes 1 de febrero en el hermoso santuario de Monserrat donde nos esperaba nuestra Madre Santísima, tuvimos la Santa Misa en catalán y en agradecimiento pudimos entonarle un canto y rezar a sus pies.

Después visitamos Manresa, la Cueva de San Ignacio de Loyola, en la cual en 1522 el mismo San Ignacio bajó de Monserrat a Manresa para meditar y escribir sus Ejercicios Espirituales. La acogida en este lugar fue muy generosa: nos mostraron un video acerca de la cueva y nos obsequiaron material de apostolado.

A san Ignacio le pedimos la gracia del 3°elemento no negociable: que toda nuestra familia religiosa tenga “una seria y profunda espiritualidad”.

El siguiente día, 1°sábado del mes y día del religioso, hicimos un largo viaje a Lourdes, entre nieve y niebla llegamos al Santuario con una grandísima alegría, que creció inmensamente al ver la gruta donde la Virgen María se apareció a Bernadette Soubirous 18 veces, pidiéndole oración y penitencia por la conversión de los pecadores.

En este Santuario tuvimos misa en francés y pedimos por todos los miembros enfermos de nuestra familia religiosa, y especialmente nos centramos en el 10° elemento no negociable de nuestro instituto “las obras de misericordia”.

El domingo visitamos el monasterio del Pueyo (donde los monjes del IVE nos acogieron con mucha caridad): en el que habitaron  18 monjes benedictinos que fueron martirizados durante la guerra civil española y junto con ellos los mártires claretianos de Barbastro, de estos últimos pudimos visitar: el seminario, que ahora es un museo, pudimos venerar las reliquias de los mártires, sus escritos, y en especial una carta que dedicaron a su querida congregación y donde manifestaron su gran amor a Cristo Rey; seguimos sus pasos cantando “por Ti, Rey mío, ¡la sangre dar!” hasta el lugar donde estuvieron detenidos junto con los monjes benedictinos y el beato Florentino Asensio Barroso (obispo), y después al lugar donde entregaron su vida por amor a Cristo con sus últimas palabras “VIVA CRISTO REY” y desde el cual se puede contemplar el santuario de la Virgen del Pueyo.

De esta visita queda grabado en nosotras el gran ejemplo de fraternidad, animándose unos a otros en el martirio, de amor a la congregación y de martirio por Cristo, por eso recordamos aquí el 7° elemento no negociable: intensa vida comunitaria y ambiente de alegría.

Seguimos nuestro camino hacia Madrid, parando antes en Zaragoza donde nos recibió nuestra querida Virgen del Pilar que se apareció al gran apóstol Santiago para darle fuerzas en su misión, a ella nosotras también le pedimos que nos de fuerzas para emprender nuestras futuras misiones con grande ánimo y generosidad.

El lunes pudimos visitar el monasterio de «Carmelitas Descalzas de La Aldehuela» donde se encuentra la madre Maravillas de Jesús, visitamos el museo que contiene el testimonio de su vida, de su entrega y gran empeño en la caridad con aquellos que la rodeaban. Aquí recordamos el 11° elemento no negociable: visión providencial de toda la vida, por eso podemos decir con la madre Maravillas: “Es una felicidad el estar colgados de la providencia del Señor” o también “El Señor quiere, puede y nos ama”.[3]

Luego seguimos nuestro camino hacia el Cerro de los Ángeles en el cual se encuentra la imagen del Sagrado Corazón que fue destruida a inicios de la guerra civil española, y ante esta nueva imagen renovamos nuestra consagración al Corazón de Jesús.

Este mismo día también pudimos visitar a la Virgen de la Almudena, patrona de Madrid, San Isidro Labrador y el Museo del Prado.

El día martes tuvimos la Santa Misa en la casa provincial de Madrid, en la cual las hermanas nos atendieron con gran caridad por dos días. Y antes de partir visitamos el Campo Santo de Paracuellos, aquí se encuentran 143 mártires beatificados, 20 en proceso de beatificación, de 22 órdenes religiosas y muchos laicos, otro gran ejemplo de dar la vida por amor a Cristo, y por defender la verdad.

Antes de llegar a nuestro alojamiento en la Sierra entre Madrid y Avila, los Padres Agustinos del Escorial nos abrieron las puertas de su convento-escuela-palacio: San Lorenzo del Escorial. El P.Félix Carmona, de 93 años de edad y más de 70 de vida religiosa nos atendió con mucha caridad y entusiasmo y nos enseñó los lugares más desconocidos del colosal monumento.

Allí recordamos el 8º elemento no negociable: eficaz inserimiento en los lugares que estamos trabajando.

El miércoles empezamos el recorrido tan esperado de toda la peregrinación, Ávila y Alba de Tormes, en agradecimiento por todos los beneficios recibidos en este último año de Estudiantado, y para pedir a nuestra querida Patrona las gracias necesarias para nuestras próximas misiones.

Empezamos nuestro día en el monasterio de la Encarnación, donde la santa recibió los consejos de San Francisco de Borja, San Juan de la Cruz y de San Pedro de Alcántara, y desde aquí se preparará la Reforma del Carmelo. Aquí también pudimos conocer a las hermanas del monasterio y después tuvimos la visita al museo en la cual nos brindaron una muy buena explicación de la vida, de cada lugar, y objetos usados por Santa Teresa de Jesús.

Después del almuerzo pasamos por el monasterio de San José que fue el primer monasterio que Santa Teresa fundo después de la reforma.

También conocimos la casa natal, donde ahora se encuentra una hermosa capilla en honor a santa Teresa edificada por  los Padres Carmelitas descalzos.

La siguiente visita fue a la Iglesia San Juan Bautista donde se encuentra la pila bautismal donde el 4 de abril de 1415 fue bautizada Santa Teresa.

Visitamos también la Basílica de San Vicente  donde se encuentran tres hermanos mártires del s. IV: Vicente, Sabina y Cristeta, y la Virgen Soterraña.

En este día recordamos el 1º elemento esencial: El carisma propio de nuestro instituto, y por eso renovamos nuestros votos en la capilla donde profesaron las primeras Carmelitas Descalzas, en el Convento de San José de Ávila.

Después de este largo día, pero a la vez lleno de riqueza espiritual, el cansancio no nos podía parar, ya que esperábamos ansiosamente el día siguiente por eso entre nuestros cantos se escuchaba el himno de nuestra peregrinación que en el coro dice así: Vamos a peregrinar, toda España atravesar que Santa Teresa sus gracias nos quiere dar.  La misión espera ya, y el alma hay que preparar no hay modo mejor que el vivir muriendo hasta la eternidad.[4]

El día jueves fuimos a Alba de Tormes: en 1571 fundó el convento de carmelitas descalzas de la Anunciación, en el que el mismo San Juan de la Cruz ayudó como albañil, y en este convento morirá Teresa en 1582, aquí se encuentra su cuerpo ante el cual pudimos rezar un buen rato, antes de la Santa Misa.

Este día nos ayudó a reflexionar sobre el 6º elemento no negociable: la creatividad apostólica.

Continuando con nuestra peregrinación esa tarde viajamos a Portugal, y como un hijo que cuando llega a casa va primero a saludar a su madre, así, llegamos a los pies de nuestra querida Virgen de Fátima, y después de la cena en casa de las hermanas que nos hospedaron, volvimos al santuario a acompañar a nuestra Madre del Cielo con el rezo del Santo Rosario.

Al día siguiente salimos temprano al santuario para poder venerar las reliquias de los tres pastorcitos, y después de tener la santa misa, visitar el museo donde se encuentra la corona de la Virgen que tiene la bala que hirió a Juan Pablo II.

También se encuentra cerca la parroquia donde fueron bautizados, y donde los pastorcitos rezaban para consolar el Corazón de la Santísima Virgen; la casa natal donde se encuentran también objetos usados por los pastorcitos.

El lugar de la 1° y 2° aparición del Ángel y donde les dio la comunión y el lugar de la 3° aparición que fue el mismo donde la Virgen se apareció el 19 de agosto.

Después tuvimos el almuerzo con las hermanas de la comunidad de Portugal que también fueron muy generosas con nosotras, que aunque somos 45 hermanas, consiguieron lo necesario para compartir este momento con nosotras. También nos acompañaron al monasterio de Coímbra donde Lucia paso los últimos años de vida, las hermanas del monasterio nos contaron hermosas anécdotas de la pastorcita, desde su infancia hasta el último momento de su muerte.

Antes de continuar nuestro viaje queríamos despedirnos de nuestra Madre acompañándola nuevamente con el rezo del Rosario y agradecidas por este hermoso día y haciendo eco del 12º elemento no negociable: la devoción a la Virgen, renovamos nuestra consagración a María, y le dedicamos una canción en la Capilla de las apariciones.

El día sábado a Santiago de Compostela donde veneramos las reliquias del Gran Apóstol y le dimos el tradicional abrazo, algunas no solo dimos un abrazo, y para finalizar el día, llegamos a la “Casa de la Virgen” (así es llamada por los habitantes de Pontevedra), nuestras hermanas también tenían preparado todo para nosotras y la madre Llum de Crist nos contó muchos detalles más: acerca de las apariciones de Fátima, de sor Lucia, y de la consagración de Rusia al Inmaculado Corazón, hicimos un recorrido por todo el Santuario, en el que la Virgen y el Niño Jesús se aparecieron a Sor Lucia, para pedirle que propague la devoción de los cinco primeros sábados en honor del Inmaculado Corazón.

En este día, a los pies del Apóstol reflexionamos sobre el 4º elemento no negociable: la docilidad al Magisterio de la Iglesia de todos los tiempos.

El domingo tuvimos la Misa temprano y después del desayuno salimos a Palencia, para visitar al obispo de los sagrarios abandonados, que aunque la iglesia se encontraba en reparación, pudimos venerar sus restos entre andamios, desde un lugar no tan lejano, gracias a la Hna. Ana María, postuladora de la causa de canonización de San Manuel González, conocimos más acerca de su vida y de su gran amor por las almas, su celo apostólico, y sobretodo su dedicación por acompañar y reparar las ofensas en contra de Jesús sacramentado. Con él nos unimos al decir: “Pido ser enterrado junto a un Sagrario, para que mis huesos, después de muerto, como mi lengua y mi pluma en vida, estén diciendo a los que pasen: ¡Ahí está Jesús! ¡Ahí está! ¡No dejadle abandonado! Madre Inmaculada, San Juan, Santas Marías, llevad mi alma a la compañía eterna del Corazón de Jesús en el cielo.”[5]

Allí recordamos nuestro 2° elemento no negociable: La digna celebración de la Santa Misa.

Después fuimos al monasterio de San Isidro de Dueñas, donde se encuentra San Rafael Arnaiz, fue un monje trapense, considerado uno de los grandes místicos del siglo XX.

El día lunes (ya casi los últimos días de peregrinación),nos hospedaron en un monasterio de clarisas, en Vivar del Cid, aquí es donde verdaderamente, vimos la Providencia de Dios para con nosotras, todo lo que recibimos en este lugar, no lo esperábamos: las hermanas fueron muy buenas con nosotras, nos invitaron la cena del domingo, nos dieron lugar para dormir, desayunaron con nosotras, y nos invitaron también el almuerzo; en el desayuno pudimos conocerlas más, vinieron las 19 hermanas de la comunidad al locutorio y nos hablaron de la vida Consagrada con mucha fuerza y nos animaron para ser generosas en la misión y darnos totalmente a Cristo, se ofrecieron para ser nuestras capellanas y, por si todo esto fuera poco, nos dieron una donación para ayudar a pagar el viaje. Estuvimos con ellas gran parte de la mañana en un ambiente de grandísima alegría y nos dieron sobre todo un gran ejemplo de caridad fraterna, de sacrificio, de humildad, de confianza en Dios, y todavía se escucha en nuestros oídos: “Sonreír siempre: cara de pascua aunque el alma este en viernes santo”.

Cerca de aquí también pudimos visitar la última fundación de la madre Teresa de Jesús. Y la magnífica catedral de Burgos.

Ese día rezamos por las misiones emblemáticas, recordando el 9º elemento no negociable: la elección de los puestos de avanzada en la misión.

El día martes, después de dormir en Matadepera, en casa del “avi” (abuelo en catalán) terminamos nuestra peregrinación en Barcelona, con la grandiosa y magnífica obra de Gaudí, el Templo expiatorio de la Sagrada Familia, es una catequesis en vivo que representa toda la historia de la fe, la vida de Jesús, y muchísimo más. Por eso, ante semejante enseñanza recordamos el 5º elemento: clara intención de seguir a Santo Tomás de Aquino.

Y para concluir esta peregrinación, un rato de adoración al Santísimo en el Templo Expiatorio del Tibidabo, con la ciudad de Barcelona a los pies.

Nos quisiéramos terminar esta crónica sin antes AGRADECER, pero para agradecer a todas las personas que nos han colaborado y han sido fieles instrumentos de Dios, a los familiares de nuestras hermanas de España que con gran alegría nos han recibido, acompañado, prestado las furgonetas, alimentado, etc. y a las Servidoras, los Padres del IVE y a tantos sacerdotes, religiosos y religiosas de otras congregaciones que nos han atendido y hospedado en sus conventos, y a muchos más que tendremos presente en nuestras oraciones.

Pero especialmente a nuestras formadoras, a nuestros superiores y a nuestra querida Congregación, no solamente por la gracia de esta peregrinación, sino por todo el bien espiritual que nos han dado y siguen dando en todo el mundo, en todas nuestras casas de formación: aspirantados, postulantados, noviciados, y estudiantados, a las cuales debemos nuestra formación como religiosas y misioneras, pero sobre todo para ser santas esposas de Jesucristo, y portadoras del Verbo Encarnado y de su camino de salvación, por esto por el amor a nuestra querida Congregación, y al bien que Dios hace por medio de ella “comprometo todas mis fuerzas para no ser esquiva a la aventura misionera, para prolongar la Encarnación del Verbo en todo hombre en todo el hombre y en todas las manifestaciones del hombre, asumiendo todo lo auténticamente humano, para ser como otra humanidad de Cristo, para realizar con mayor perfección el servicio de Dios y de los hombres.” Algo que queremos resaltar y agradecer de esta peregrinación, es el gran espíritu de familia que se vive en nuestra congregación, y que se manifiesta sobretodo en una comunidad de 47 religiosas de distinta nacionalidad, lengua, cultura, costumbres, y a pesar de eso, tenemos el mismo espíritu, el mismo ideal, que nos une y nos unirá hasta la eternidad.

Y si algún día Dios nos pide la palma del martirio, nos conceda también la gracia de morir como ellos, defendiendo a Cristo, a nuestra Santa Madre Iglesia, a María Santísima, y a nuestra querida Congregación, y en el ahora, en el presente, en cada circunstancia, en cada minuto, diremos: MORIREMOS, HAY QUE MORIR.

“Por ti, mi congregación, mi vida será oblación,

un fiel testimonio que en el mundo todo,

propague el misterio de la Encarnación.”[6]

Hermanas del 3° año del Estudiantado Internacional «Santa Teresa de Jesús»

 

[1] Sacado del Himno de la Peregrinación, escrito por las hermanas. [2] Ídem. [3] De las Cartas de Santa Maravillas de Jesús. [4] Estribillo del Himno de la Peregrinación [5] Epitafio de San Manuel González [6] Del himno de la peregrinación.