Encuentro con el Presidente de Túnez

 

Según el Diccionario de la Real Academia Española, el término “paradoja(del latin paradoxus, y éste del griego παρδοξος), expresa “una idea extraña u opuesta a la común opinión y al sentir de las personas” (segunda acepción del vocablo). Es precisamente la “idea” que me vino la noche del 23 de julio durante una cena en el palacio presidencial de Túnez, comparando mi situación con la de la mayor parte de nuestros sacerdotes y hermanas que misionan en países árabes cuya religión predominante es el Islam.

Me explico mejor. Es de público conocimiento que muchos de nuestros misioneros en algunos países deben sufrir junto a las «ovejas de sus rebaño» la persecución de grupos islamistas, o bien son victimas del efecto devastador del enfrentamiento entre judíos y musulmanes (basta pensar en Siria, Irak, Egipto y, últimamente, Gaza).

¿Y en Túnez ? Túnez es un país de religión musulmana (98% de sus habitantes) y sin embargo, el Presidente de la Republica, Moncef Marzouki -musulmán moderado- invita a su palacio presidencial a los representantes de las tres religiones monoteístas: el Mufti, el Rabino y el Obispo. ¿Para qué? Para compartir una cena “fraterna”. En realidad, se trata de una costumbre “institucional”: desde hace varios años, el Presidente de la República, al acercarse el fin del Ramadan (el mes que establece el Islam a sus “fieles” para dedicarse especialmente a la oración, el ayuno y las obras de misericordia) invita a los “jefes religiosos” para dar testimonio ante su pueblo de que la convivencia pacífica entre musulmanes, judíos y cristianos es posible.

tunisia

Pero este año sucedió algo original: el día fijado para la cena de camaradería no podía contar con la presencia de nuestro Obispo (un  compromiso fuera de Túnez) ni con la de su Vicario General (también con una misión en París). En estos casos corresponde al Canciller representar a la autoridad eclesiástica, pero en nuestro caso, se trata de un sacerdote de 85 años, con dificultades para desplazarse. ¿Resultado? El Obispo encomendó la misión de representarlo al Párroco de la Catedral …

A pesar de los años de experiencia en “public relations”, debo reconocer que la situación no dejaba de inquietarme: compartir, junto al Mufti musulman y al Rabino judío, una hora y media de conversación con el Presidente, el Dr. Moncef Marzouki. En fin …

El miércoles 23 de julio, a la hora señalada, partí hacia la residencia presidencial en el auto oficial de la nunciatura conducido por el chofer del Obispo (francamente me daba mucha vergüenza pero de otro modo no permiten el acceso al palacio del Presidente). Fui el primero en llegar. Cinco minutos después llegó el Muftí y casi pisándole los talones, apareció el Rabino, ambos tunecinos de origen. Finalmente se hizo presente el Presidente escoltado por dos asistentes. Luego del intercambio de saludos y de algunos comentarios sobre temas generales, el Dr. Marzouki se retiró junto al Muftí para hacer sus oraciones en la mezquita privada del palacio. Antes de retirarse aproveché para entregarle el saludo oficial de la Santa Sede en ocasión del fin de Ramadan (firmado por el Cardenal J. L. Tauran, Presidente del Consejo para el Dialogo Interreligioso). Durante la oración, junto al Rabino intercambiamos sonrisas y gestos (pues ni mi árabe ni su francés eran adecuados para una fluida comunicación oral). No dejaba de ser una forma de diálogo interreligioso.

Luego de la oración, el Presidente nos invitoó a pasar a la mesa.  El menú fue abundante y variado. Los temas de conversación (con el Presidente oficiando de traductor) también fueron variados: la situación de nuestras comunidades religiosas, la libertad de culto y de conciencia, la mutua colaboración entre creyentes para los grandes temas que interesan a todos: la justicia y la paz, la libertad y dignidad del hombre, la defensa de la familia, etc. Dado que el presidente es médico (graduado en Strasburgo, Francia) y gran defensor de los derechos humanos en Túnez, me dio la ocasión para intercambiar algunas palabras también sobre la estrecha relación de la Medicina con el bien integral de la persona. Igualmente aproveché para agradecerle algunos gestos «fuertes» respecto a los cristianos; por ejemplo, sus cordiales saludos a la comunidad cristiana en ocasión de Navidad y Pascua, textos que cada año son leídos al final de las grandes celebraciones ante la asamblea reunida en la Catedral. Igualmente su discurso durante un Congreso Internacional de Obispos árabes cristianos organizado en Túnez, en el cual hizo una fuerte defensa de la libertad de conciencia.

Le cena duro una hora en un ambiente sereno y cordial. Antes de despedirnos nos confió que los próximos cuatro meses serian “duros”, es decir, el tiempo que resta para las elecciones presidenciales que serán, Dios mediante, el 23 de noviembre (recordamos el Dr. Marzouki es Presidente interino, elegido por la Asamblea General Constituyente en diciembre de 2011). ¿Y por qué “duros”? Porque los grupos musulmanes radicales (procedentes sobre todo de Libia y Argelia) no tienen ningún interés en que este proceso de transición que comenzó con la revolución de enero de 2011 llegue a buen puerto. Al momento de la despedida le aseguré nuestras oraciones para que el proceso de estabilización socio-político-religioso en Túnez llegue a buen término.

Después de lo dicho puede surgir una pregunta: ¿Por qué en Túnez la relación entre musulmanes y cristianos es tan diferente a la de otros países de religión musulmana?

En ultima instancia solo Dios sabe el por qué y cuales son sus designios sobre esta tierra bendita regada por la sangre de tantos mártires cartagineses. Por otra parte, no soy especialista en el tema, pero si puedo asegurar una cosa, y es que los musulmanes nativos han recibido durante tres o cuatro generaciones la buena influencia de valores cristianos (transmitidos incluso en tiempos difíciles) y ello gracias a la labor incansable y silenciosa de sacerdotes y religiosas que nos han precedido, trabajando en escuelas, hospitales, bibliotecas y otras asociaciones de beneficencia en contacto directo con el pueblo tunecino, que no es cristiano. Mas aun, gran parte de la leadership tunecina actual ha sido formada por religiosos que la Iglesia ha podido mantener en actividad, respetando siempre las tradiciones de este pueblo, pero no ocultando su identidad y el “secreto” que los mueve a servir incluso a no-cristianos. Ningún tunecino medio ignora la acción benéfica de la Iglesia Católica y su activa colaboración para el progreso del pueblo tunecino. Quizás sea este uno de los factores que marcan la diferencia.

Dios nos conceda, por intercesión de Nuestra Señora de Cartago, ser fieles continuadores de esta gran obra comenzada hace mas de un siglo por misioneros ejemplares. Y seguimos rezando por nuestros hermanos y hermanas que trabajan en tierras de Islam, sufriendo las diferencias de cultura y religión.

Unidos en el verbo Encarnado y su Santísima Madre.

 

P. Sergio Pérez IVE

Misionero en Túnez

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