“Casta por el Reino de los cielos, pobre manifestando que Dios es la única riqueza verdadera del hombre y obediente hasta la muerte de cruz para seguir más íntimamente al Verbo Encarnado”.  

Queridos todos:

Con gran alegría queremos hacerlos partícipes, por medio de estas breves líneas, de lo que vivimos el pasado 5 de noviembre en nuestra pequeña comunidad católica en Dushanbé, Tayikistán.

La hermana Mariam Mujabbati Iso, oriunda de este país, profesó sus votos perpetuos y por esto nuestra intención era hacer una gran fiesta, sabiendo lo importante que era este día para la Iglesia Católica en Tayikistán.

Los preparativos fueron muchos, tanto para la liturgia como para los festejos: todos los fieles se pusieron a trabajar, tanto grandes como chicos. Cada uno ayudaba en lo que podía y así se palpó un clima de familia muy lindo, porque la fiesta era de “Todos”, y todos tenían parte activa en ella. El lugar que cada uno ocupaba era de vital importancia para que todo se desarrollase bien.

La Santa Misa fue celebrada por el P. Pedro López, superior de la Missio Sui Iuris de Tayikistán y concelebrada por los padres Esteban Curutchet y Andres Jauck.

Para esta gran fiesta estuvieron presentes nuestras hermanas Servidoras, misioneras en Shymkent, Kazajstán.

También participaron en la ceremonia amigos y fieles de la parroquia San Roque, de la localidad de Kurgan Tube, que se encuentra a una hora y media de Dushanbé.

Acabada la ceremonia tuvimos el almuerzo con los amigos de la neo-profesa y los fieles de nuestra parroquia y el tradicional fogón animado con distintos cantos. Para esta ocasión, las niñas de nuestro oratorio prepararon tarjetas con deseos religiosos y entre las distintas canciones las fueron leyendo y luego se las regalaban a la hermana Mujabbati Iso.

Terminamos el fogón con el canto a la Santísima Virgen, agradeciendo a Dios por haber elegido como esposa a un alma de este país y a la Virgen especialmente le expresamos nuestra gratitud por cuidar de esta vocación.

Agradecemos infinitamente a Dios por esta nueva esposa suya y le pedimos que siga bendiciendo la misión de Tayikistán con nuevas y santas vocaciones. Los católicos de Tayikistán y la gente amiga tuvieron la oportunidad, por segunda vez en este lugar, de ser testigos de la consagración que hace una religiosa para siempre a Dios, donándose totalmente a Él por medio de los votos religiosos; fue un testimonio muy edificante para todos y un día de grandísima alegría.

SSVM en Tayikistán

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