Querida Familia:

Quiero comenzar esta pequeña crónica con las palabras de San Alberto Hurtado: “El Redentor puede, por caminos desconocidos para nosotros, obrar directamente en el fondo de las conciencias”[1].

Cuando leí estas palabras de San Alberto Hurtado en su libro de “Fuego que enciende otros fuegos”, me llevaron a pensar mucho en lo que hacemos en nuestra misión. Muchas veces cuando uno da un consejo, una charla, una clase, una palmada en la espalda a alguien que está sufriendo, hace un juego con los niños, da una sonrisa, Dios está obrando en los corazones de aquellas personas; y uno puede llegar a pensar que no estamos dando frutos porque no somos tan inteligentes, o porque no conocemos tan a fondo la teología o porque todavía nos falta formarnos más. Miles de pensamientos pasan por nuestra mente. En realidad caemos en la cuenta de que los frutos no dependen de nosotros sino de Dios, a nosotros nos toca ser fieles a Dios para que Dios obre en las almas.

Uno piensa ¿qué vio Dios en nosotros al llamarnos a la vida religiosa, a esta misión tan importante de llevar almas al Cielo? Si somos tan débiles, imperfectos y miserables, llenos de pecado y que nos faltan las fuerzas a veces después de una jornada agotadora.

Respondo con las palabras de San Pablo 1 Corintios 1,27:”Dios escogió lo insensato del mundo para avergonzar a los sabios, y escogió lo débil del mundo para avergonzar a los poderosos. “

Dios tiene gracias especiales para derramar en las almas a nosotros encomendadas cada día.

Es importante que uno prepare la clase y ponga el empeño en enseñar bien, pero también es importante el modo en que tratamos a los niños y el cariño que les damos, como así también la alegría, buen humor y sencillez que les mostramos, a ejemplo de Cristo.

Sabemos que somos débiles y nos sentimos a veces que no nos dan las manos para todo lo que hay que hacer y cada vez llegan más niños a la catequesis.

Nuestro Señor nos responde con estas palabras “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.” (Mt 11,28). Es también el abandono en Dios lo que nos dará las gracias necesarias para hacer lo que está de nuestra parte y Él dará  los frutos a su debido tiempo.

Un domingo luego de las misas, donde había asistido tanta gente, observaba lo mucho que estaba creciendo la Parroquia, como así también cuánta gente se acerca a los sacramentos, cuántos niños vienen al catecismo (este año 1500). Y todo sigue creciendo año tras año.

Quisiera terminar con esta pequeña crónica dando gracias a Dios por permitirnos trabajar en su viña y pedirle a María Reina de las Misiones que nos conceda la gracia de imitarla, sobre todo en su maternidad y dulzura, y también ¡para que nunca nos cansemos!

Encomendamos también a los 200 jóvenes que harán su confirmación este año, el 30 de mayo y a los 300 niños que  ya recibieron su comunión.

¡Dios los bendiga siempre! Y mil gracias por sus oraciones.

¡FIRMES EN LA BRECHA!

Verso  L’ Alto Hacia lo Alto

Hna. María del Sacro Monte

Desde la Tierra de los Hongos, Avondale Pennsylvania

Aquí van algunas fotos para compartir:

Nuevos ministros de la Comunión
Nuevos ministros de la Comunión
Con los niños del catecismo
Con los niños del catecismo

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[1] San Alberto Hurtado “Fuego que enciende otros fuegos”, decimonovena  edición  2009, p139

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