Orvieto_Pentecostes_Servidoras (7)

Orvieto 9 de Junio 2019

Es conocido por todos, la particularidad medieval de la ciudad de Orvieto y todo el ornato que nace alredor del Duomo, dado la presencia del milagro eucarístico de Bolsena[1].

La Palombella qué es? Cincuenta días después de la Pascua, la Iglesia toda celebra solemnemente la llegada del Espíritu Santo sobre los Apóstoles y la Virgen María, que estaban reunidos en oración en el Cenáculo. La Palombella es una fiesta con profundas raíces históricas y religiosas en Orvieto.  Encontramos algunos indicios de esta fiesta en los documentado del Archivo de la Opera del Duomo, de mitad del siglo XIV (año 1387) y de los inicios del siglo XV que ya hablan de la adquisición de una paloma: “spesa pro una colomba (1404)” y también el registro contable de un egreso de “13 monedas y seis denarios para comprar una paloma blanca para hacer la representación del Espíritu Santo y de rosas y flores para el día de Pentecostés (1447)”.
Inicialmente este evento, la Palombella, se realizaba en el interior del Duomo. Algunas fuentes del ochociento narran que dentro del Duomo, próximo al techo, había una caja la cual tenía una piedra redonda vacía al centro con la paloma blanca, como en una jaula, la cual, al canto del Veni Creator Spiritu descendía hasta el Cenáculo, decorado de flores y colocado delante del altar mayor.

Por motivos de seguridad y para evitar que el humo de las explosiones de los fuegos de artificio dañase los afrescos y también ateniéndose a las normas del Concilio Romano Lateranense que en el 1725 legisló los abusos que se cometían y había prohibido el uso de disparos y explosiones festivas dentro del lugar sagrado, la actual manifestación se hace en el “sagrato” del Duomo.

Desde 1846 la Catedral hace de marco al trayecto simbólico de la paloma, haciéndola partir desde un “cielo” que primeramente estaba colocado sobre el techo de los Palacios Saracinelli y Faina (actual museo de arte etrusco) y luego, desde 1940, se colocó el “cielo” de partida, sobre la Iglesia de San Francisco.
Hoy en día, en el sagrato del Duomo se prepara el Cenáculo, consistente en un enorme baldaquino de cuatro columnas de madera decorada, de estilo neogótico, que es una réplica del Relicario de San Savino, (el relicario es una obra de alta orfebrería de Ugolino di Vieri e Viva di Lando, actualmente conservada en el Museo dell’Opera)
Al mediodía, del día de Pentecostés, después de la señal del Obispo, una paloma blanca, en una estuche de acrílico (para protegerla) comienza su vuelo desde el “cielo empíreo” y recorriendo la via Maitani, por medio de una cuerda de metal, llega al Cenáculo, en medio de explosiones de artificio, y allí se encienden las llamas sobre la cabeza de los Apóstoles y de la Virgen, renovando así, nuevamente el inicio de la misión de la Iglesia en el mundo, fortalecida por el Espíritu Santo.

Es una tradición que la paloma, símbolo de paz y fecundidad, una vez liberada de su rayera, es bajada y llevada al Palazzo dell’Opera del Duomo, allí es ofrecida al Obispo y este se la da a la primera pareja de novios próximos a casarse en ese año.

Toda esta fiesta, además de contar con la presencia de todos los orvietanos, evidentemente es muy participada por una gran cantidad de turistas que se reúnen en la plaza del Duomo, el día de Pentecostés para presenciar este evento.

Participan varias bandas, y los diferentes corteos históricos, vestidos con trajes de la época.

Es un momento de gran alegría, cuando la multitud agolpada en la plaza ve llegar la paloma, comienza a aplaudir y a alegrarse… Es la fiesta del Viento!

Compartimos con ustedes algunas fotos y videos de la Palombella de este año.

En Cristo y María

Hermanas de la Comunidad Nuestra Señora del Santísimo Sacramento, Orvieto – Italia

[1] El Milagro Eucarístico sucede en Bolsena en el verano del año 1263. Un sacerdote de Bohemia, Praga, llamado Pedro, fuertemente tentado sobre la real presencia del Cuerpo y Sangre de Cristo en la hostia consagrada, ofrece una peregrinación a Roma para pagar por su incredulidad y reforzar su fe. Camino de regreso, pasando por la ciudad de Bolsena, pide celebrar la Santa Misa sobre el altar de Santa Cristina (mártir del siglo III); al momento de la consagración, después de haber implorado al Señor que disolviese sus dudas, ve brotar de la hostia gotas de sangre que llenan de sangre todo el Corporal. Apenas la noticia llega a oídos del Papa, Urbano IV, residente en la ciudad vecina de Orvieto desde el año 1262, éste envió al Obispo de Orvieto a verificar el milagro y traer el sagrado corporal. Sobre le puente del rio Chiaro, se produce el encuentro del Obispo – que traía la reliquia – y del Santo Padre, que en solemne procesión con la corte pontificia, el clero, y el pueblo, había salido a su encuentro. El Sumo Pontífice se arrodilla delante de la reliquia en signo de veneración, y luego realiza la primera ostensión delante de todos los fieles. La reliquia queda desde entonces en la ciudad de Orvieto (en ese momento queda conservada en la Catedral de Santa Maria Prisca, dado que el Duomo actual aún no existía, se construye posteriormente para custodiar la reliquia con suficiente dignidad)

Se le confía a Santo Tomás de Aquino componer el Oficio del Corpus Domini, y el 11 de agosto de 1264, el papa Urbano IV in promulga la Bulla “Transiturus”, con la cual instituye la Solemnidad del Corpus Domini para toda la Iglesia universal.