Ordenaciones sacerdotales en Brasil

«Entonces se llenó de risas nuestra boca, nuestros labios de gritos de alegría»

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«Entonces se llenó de risas nuestra boca, Nuestros labios de gritos de alegría»

Estas palabras del Salmo 125, 2 expresan óptimamente nuestra inconmensurable alegría por lo acontecido el día 3 de diciembre de 2016, la ordenación sacerdotal de tres hermanos nuestros: Julio Cesar Batista, Carlos Roberto Gonçalves y Reinaldo Vitor Satiro. La Solemne Misa fue celebrada en nuestra Parroquia “San Expedito y Nuestra Señora Aparecida”, en el nuevo templo construido por el R. P. Marcelo da Silva, IVE y presidida por Su Excelencia Reverendísima Monseñor José Negri, PIME (Obispo de la diócesis de Santo Amaro) y concelebrada por la mayoría de nuestros sacerdotes. Entre los cuales cabe destacar la presencia del R. P. Daniel Cima, IVE, miembro del consejo general del IVE, el cual, respondiendo a un insistente pedido nuestro, vino a acompañarnos en esta ceremonia, a participar en el curso de formación de formadores que realizamos unos días antes y a predicar un retiro para los sacerdotes de nuestra provincia. También destacamos la presencia del R. P. Mario da Silva, IVE, misionero en la franja de Gaza, que siendo oriundo de estas tierras y habiendo sido formador en nuestro seminario en Brasil no quiso perderse tan importante acontecimiento. Además asistieron a la Misa sacerdotes amigos de los ordenandos.  Y como no podía ser de otra manera, también participó toda nuestra familia religiosa; pues la ordenación fue la alegría para toda nuestra congregación y de manera particular, lo fue para nuestra provincia.

“Alegría y gozo” de todos los formadores y misioneros que pasaron por estas tierras y que tanto trabajaron por el seminario y por estos hermanos nuestros, a ellos nuestra congratulación y gratitud.

“Alegría y gozo” de los actuales superiores, misioneros y formadores, que continuamos con el trabajo que ellos sembraron, regaron, cuidaron y que in ille die nos tocó recoger.

“Alegría y gozo” de los familiares de los ahora neo sacerdotes al poder contemplar el fruto “maduro” de su entrega generosa y constante.

“Alegría y gozo” de Julio, Carlos y Reinaldo de haber llegado finalmente al altar y haber perseverado en la barca de Cristo y con Cristo en medio de las dificultades que no faltan entre los consuelos divinos. Dice nuestro querido fundador: “La vocación y la misión recibidas el día de la ordenación sacerdotal, marcan al sacerdote permanentemente”[1].

Por eso la “alegría y gozo” de este acontecimiento también es marcante y permanente y nos hace exclamar con el salmista “¡Dad gracias al Señor, porque es bueno, porque es eterno su amor!”[2] Porque “has hecho de ellos para nuestro Dios un Reino de sacerdotes, y reinan sobre la tierra”[3].

¿Como agradecer por tantas dadivas recibidas? “Alzaré la copa de salvación e invocaré el nombre del Señor. Cumpliré mis votos al Señor en presencia de todo el pueblo”[4]. Por eso ahora nuestros tres neosacerdotes se encuentran realizando el viaje de primeras Misas ejerciendo el sacerdocio de Cristo.

Encomendémoslos a Nuestra Señora la Pura y Limpia Concepción de Luján, Madre de todos nuestros sacerdotes, para que, como les escribió nuestro superior general, el R. P. Gustavo Nieto, IVE “los haga grandes misioneros, siempre conscientes de la dignidad y del poder espiritual que desde hoy llevan con ellos para siempre: para gloria de Dios y salvación de las almas”.

Por todo esto: Gratias agimus Deo!

Padres de la Provincia Nuestra Señora Aparecida – Brasil.


[1] Cf. Carlos Miguel Buela, IVE, Sacerdotes para siempre, I Cap. 1,8.

[2] Sl. 118,29.

[3] Ap. 5,10.

[4] Sl 116,13-14.

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