Era 12 de junio de 2016 y en la Iglesia de la “Natividad de San Juan Bautista”, en la localidad de Dubové, en la Transcarpatia ucraniana, el Espíritu Santo, por invocación de Mons. Nil, estaba descendiendo y formando un nuevo corazón sacerdotal…

Pero… comencemos por el principio.

Estamos en Ucrania, país adoptado por el Instituto del Verbo Encarnado en 1994. Y estamos en Dubové, pueblo o ciudad, o como aquí se dice “pueblo tipo ciudad”, ubicado en la oblast’ (provincia) de Transcarpatia. Es importante resaltar la provincia, ya que ésta se diferencia de las demás por una particularidad especial: si todas las provincias ucranianas (a excepción de…) pertenecen a la Iglesia Greco-católica Ucraniana (Iglesia sui iuris), la provincia de Transcarpatia pertenece a la Eparquía Greco-católica de Mukachevo (Iglesia SUI iuris): son dos las Iglesias de rito bizantino que cobijan a Ucrania.

A Dubové el Instituto llegó en 2004, en forma de una parroquia. Hubo un tiempo en que tuvo forma de noviciado, como en aquel año 2007 en el cual uno de los novicios, un tal Andriy (Andrés) tomó el nombre de Mykhaylo (Miguel). El día que partió de su casa natal para ingresar al noviciado tuvo que recorrer algún centenar de metros. Muchos más metros tuvo que recorrer de camino hacia el sacerdocio.

¿Quién es ese tal Andriy? Dejemos que él mismo nos lo cuente: Мене звати Андрій Леспух… traduzcamos..

Mi nombre es Andriy Lespukh (nombre religioso Mykhaylo). Nací en Dubové, Ucrania (distrito de Tyachiv, región de Transcarpatia) el 24 de septiembre de 1987. Provengo de una familia que durante el tiempo de la persecución comunista se mantuvo fiel a la Iglesia Católica. Soy el menor de los dos hijos de mi familia. Los nombres de mis padres: Joseph (fallecido el 11/09/12) y Rita.

En 1991, después del colapso de la Unión Soviética, Ucrania se convirtió en un país independiente y la Iglesia Católica comenzó sus actividades públicas sobre todo en el trabajo con jóvenes y niños. ES por eso que, desde una edad temprana yo tomé parte activa en la vida parroquial. Como no teníamos iglesia en donde rezar libremente ya que la nuestra nos había sido arrebatada por la fuerza por la comunidad ortodoxa, nuestra única opción fue rezar en la calle. Más tarde llegué a ser monaguillo. Durante la adolescencia entré a formar parte del coro de la parroquia, en donde mi padre cantaba, y después de un cierto tiempo el p. Mykhaylo Prodanets me confió la enseñanza del catecismo, y más adelante lideré el grupo de jóvenes de la parroquia. Mi familia era muy activa en la vida parroquial.

Después de la escuela, entré en el seminario diocesano. Los dos primeros años de seminario los hice en la Escuela Catequético Cantoral de Khust, el tercer año en la Academia Teológica de Uzhgorod “Beato Teodoro Romzha”.

Por la providencia de Dios, los misioneros del Instituto del Verbo encarnado se hizo cargo de la parroquia San Juan Bautista, de la que provengo, el 25 de marzo de 2004. Después de conocer el trabajo y el carisma de la congregación, me uní a ella en 2007. El 28 de agosto de ese año empecé el noviciado y el 6 de septiembre 2008 hice mis primeros votos.

En otoño de 2008, mis superiores decidieron mandarme a Italia para continuar sus estudios en el Seminario Internacional San Vitaliano Papa. Mis tres primeros años de formación fueron en la ciudad de Segni, y mis últimos cuatro en Montefiascone.

En 2012, ayudé seis meses maestro de novicios en Italia, y durante el ciclo lectivo 2013-2014 fui bedel en el Seminario Menor en Ivano-Frankivsk, Ucrania.

El 8 de mayo de 2015 Hice los votos perpetuos en el Instituto del Verbo encarnado en Montefiascone, Italia.

El 18 de de julio de 2015 fui ordenado diácono por Mons. Milan Shashik, en la ciudad de Tiachiv.

En 2016 estuve algunos meses en Atenas, en la parroquia Apóstol San Pablo.

Continúo…

Después de Grecia, el ya diácono Mykhaylo regresó a Italia, para, desde allí, dirigirse hacia su pueblo natal… el sacerdocio lo esperaba.

Dubové se transformó por aquellos días en confluencia de caminos. Desde los puntos más recónditos de Ucrania, gente de lo más variada (sacerdotes, religiosas, etc.) se ponía en movimiento. Y en la mente de ellos se leía: Dubové. Incluso en Italia, y en la misma ciudad eterna, el influjo de Dubové se hizo sentir: el p. Jorge Montagna, consejero general del IVE se puso en movimiento, arrastrando tras sí al p. Ernesto Caparrós, provincial en Italia y el p. Antonio Vatseba, sacerdote ucraniano del IVE, formador en el seminario en Montefiascone. El día esperado, el día 12 de junio, desde Uzhgorod, capital de la Transcarpatia ucraniana, se puso en movimiento Mons. Nil Lushchak, OFM, obispo auxiliar.

Leamos el Misal de ordenación para saber que pasó:

Cuando se termina de cantar el himno querúbico, un sacerdote, teniendo en sus manos la cruz y el candelabro, lleva al ordenando a través de la puerta norte. El obispo permanece sentado delante del altar, a la izquierda.

Y poco más adelante:

Entonces, el sacerdote conduce al diácono alrededor del santo altar, y éste besa los cuatro ángulos del altar, y le besa al obispo la mano, el nabedrennyk y el hombro derecho; los cantores cantan: ¡Santos Mártires, que santamente sufrieron y fueron coronados! Oren al Señor, para que salve nuestras almas. Gloria a ti, Cristo Dios, gloria de los Apóstoles y alegría de los Mártires, que predicaron la Trinidad consubstancial.

Después de la profesión de fe y la promesa de obediencia la voz del obispo clama:

La gracia divina que siempre sana a los enfermos y que completa aquello que a éstos falta, eleva al piadoso diácono N. al grado del presbiterado. Oremos por él, para que descienda sobre él la gracia del santísimo Espíritu, y digamos todos:

(Los sacerdotes en el presbiterio) Señor, ten piedad (3).

Al final, después de otras oraciones y preces, y después de la postración del neo-sacerdote, éste recibe los ornamentos sagrados, al canto del obispo y de los fieles: Αξιος, Digno.

La Divina Liturgia continuó, con un nuevo concelebrante. Todos celebraron con gran alegría este acontecimiento: Cristo Jesús se hizo presente en la tierra a través de los labios y de las manos de un nuevo ministro. Recemos todos para que sea realmente digno.

Y pasaron las felicitaciones y el almuerzo festivo. Y pasó el primer día. Y ya pasó el segundo día con la primera Misa en la parroquia Santos Cirilo y Metodio en Ivano-Frankivsk. Y ya han pasado dos semanas desde aquel día. Pero el sacerdocio de Cristo no pasará, pues tomó posesión eterna de un nuevo corazón.

R.P. José F. Montes, IVE

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