A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota
Madre Teresa de Calcuta

En el campo de batalla del combate por la vida

“La medida de la civilización, una medida universal, perenne, que abarca todas las culturas, es su relación con la vida”[1]. Estas palabras de San Juan Pablo II nos ayudan a comprender la realidad cultural del pueblo taiwanés, y a confirmar el compromiso asumido de trabajar por evangelizar las culturas, comenzado por este principio básico de la protección de la vida.

Taiwán cuenta, si es que cabe la expresión, con la ley de aborto más relajada del mundo. En una cultura pagana, y con un paganismo cerrado como el que se vive, el valor de la vida, y de modo particular, la defensa de ella desde los inicios no es un derecho importante, confirmación de lo que el Papa afirma más arriba.

El aborto es libre. La ley, llamada de Protección Eugenésica, aprobada en el 1984, legaliza el aborto hasta los seis meses en cualquier caso que la salud mental de la madre y la familia puedan verse afectadas por el nacimiento. Es justamente por esto que Taiwán se ha convertido en el país con la ley de aborto más relajada del mundo. Es legal abortar si uno de los progenitores tiene una enfermedad hereditaria, contagiosa o algún problema psicológico; si algún miembro en la familia ha contraído alguna enfermedad hereditaria; si el medico declara que el embarazo o nacimiento del bebe es un peligro para la vida, el cuerpo o la salud mental de la madre.

Para seguir ilustrando: con una población de casi 23.000.000 de habitantes, por año son abortados alrededor de 500.000 bebes, con una media de 1369 casos por día o 57 por minuto. Con este dato Taiwán es uno de los países con la tasa de aborto per-cápita más elevada del mundo. Mientras, los nacimientos no superan los 195.000 por año. Este último dato también lo pone a Taiwán en un puesto “importante”: en el tercer lugar en el mundo con la tasa de natalidad más baja.  De cada tres adolescentes dos han practicado abortos, y no una única vez. Este último dato es de un estudio de estadísticas hecho en 30 países de los 5 continentes, hecho entre adolescentes y jóvenes entre los 15 y 24 años.

Otro factor, como decíamos más arriba, es la cultura. Algunas características: es muy importante la apariencia exterior. Por eso, si alguna joven quedara embarazada fuera del matrimonio, es obligada por la familia a abortar; de modo que, tampoco es fácil encontrarse con casos de mujeres que quieran llevar el embarazo hasta el final. De hecho en estos años han sido poquísimos los casos, y sólo se sabe de una mujer que decidió llegar a término y después de dos años llamó para agradecer. Otra característica es la prioridad que tiene el hijo varón por sobre la mujer, se cree que el hombre es que el lleva el apellido de la familia. Esto da lugar a los abortos selectivos de género.

Ilustro un poco más este factor cultural con un dato más: en el 2010 nacieron solo 166.000 niños, ya que ese año era el año del Tigre. Entonces, los bebes nacidos en ese periodo tendrían un temperamento más impulsivo e irascible, de allí que los padres para evitar un hijo así decidieron abortarlos.

Y para completar toda esta cultura de la muerte hay que mencionar también la política económica del país que, empuja a las familias a recortar gastos, e impone un sistema educativo que, en sí mismo cuesta mucho dinero. Además de imponer la obligación de que los alumnos asistan a Cursos de apoyo escolar (fuera de la escuela), lo que cuesta por niño un 25% del ingreso mensual de un trabajador. Es común que la gente diga que cada hijo le cuesta $ XX TWD, y sus ingresos no alcanzan sino para uno.

Cuando hace 9 años las hermanas comenzamos este apostolado nadie imaginaría- como siempre Dios supera nuestras expectativas- lo que esta pequeña oficina podría significar, no sólo para el Instituto en Taiwán, sino para la diócesis, y aún más para todo el país.

Aún con el panorama que bosquejamos arriba que, no conocimos bien, sino después de comenzar este apostolado, y que confirmaría por qué la Divina Providencia nos “empujaba”, pensar en abrir una oficina Pro-vida no era algo que se tuviera en mente hacer de modo urgente. “Estábamos todavía luchando con la lengua”, no teníamos los medios humanos para ello. Ciertamente era importante, y era nuestra intención en algún momento hacer algo en ese campo, pues percibíamos la necesidad pero “queríamos ir de a poco”.

Pero como decimos más arriba: Dios supera infinitamente nuestros pobres horizontes, y así nos empuja a hacer lo que no haríamos, sino después de una reflexión larga y “bien sopesada”. Mandó las vocaciones y la gente preparada para ello. Así pronto llegó la hermana Maria del Desierto, una hermana hongkonesa que manejaba muy bien el mandarín, y además con la capacidad para este apostolado.  Y así, tímidamente, se decidió comenzar a hacer algo. Pero, con la sola intención, de no multiplicar esfuerzos, ya que una buena parte del trabajo sería traducir material al chino, se intentó aprovechar el trabajo que otros ya hubieran hecho o pudieran estar haciendo. Fue así que se averiguó en las pastorales diocesanas, asociaciones, grupos, etc. de todo el país, si existía alguna referida a Pro-vida. Para sorpresa, sólo en ese momento, y en todo el país, había sólo un sacerdote jesuita que tenía su propio grupo o asociación en el norte, y el movimiento neo-catecumenal, en el sur, que estaba haciendo un trabajo loable con la pastoral familiar. Con este panorama de frente, Dios iba mostrando o confirmando que era urgente actuar, que algo había que hacer.

Como la labor a hacer era mucha más de la que se imaginaba, y que se necesitaría contar con muchos medios, se decidió ofrecer nuestra colaboración a la diócesis y trabajar en conjunto.

Fue así que las hermanas visitaron a Mons. Lee, obispo de Hsinchu, quien en ese momento acababa de llegar a la diócesis para exponerle la intención. Otra gran sorpresa, volviendo a lo mismo de arriba de que Dios supera todas nuestras pobres expectativas, en esos días él había estado pensando en el apostolado de la pastoral familiar, y estaba preocupado porque no encontraba quien pudiera hacerlo. Hasta había llegado a “soñar” con esa preocupación. Mencionó que, en los más de 50 años de su diócesis, nunca se había hecho una pastoral próvida. Dio su sí inmediatamente, ofreciendo todo lo que estaba de su parte, porque veía que era un signo claro de la Divina Providencia en respuesta a sus oraciones; pero nos advirtió que no sería fácil, y esto por varias razones, la primera y principal, la cultura, cosa que ya mencionamos arriba.

La Hna. Maria del Desierto con la ayuda de algunas hermanas de la comunidad comenzaron entonces a dar charlas en parroquias y escuelas. El 31 de julio de 2008 se estableció oficialmente la Oficina Próvida en un piso de nuestro convento, refaccionado por la diócesis. Por sugerencia de las hermanas el Centro tiene como patrona a Santa Gianna Beretta Molla (聖吉安娜維護生命中心).

Monseñor desde los comienzos alentó a no bajar los brazos, a seguir adelante a pesar de las dificultades con las que pudiéramos encontrarnos. Nos repetía: “Aunque sólo una persona asista a las charlas…y se la ayude a cambiar de mentalidad, por esa sola persona vale la pena todo el esfuerzo”. También nos aconsejaba a trabajar no sólo en la prevención del problema, con charlas de formación en las parroquias, escuelas, en la misma sede del Centro Próvida; sino también en ayudar a mujeres en dificultad.

Ciertamente no fue ni es fácil, como Monseñor previno.

La labor, hasta ahora, ha estado enfocada a la formación de las conciencias para prevenir el mal. La hermana María del Desierto, actualmente, es ayudada por un pequeño grupo de voluntarios; y al grupo se ha sumado la M. Maria Compassionis, quien acaba de terminar sus estudios de mandarín, y ha tenido experiencia en trabajo Próvida en USA. Todos estos años se han dado charlas en algunas escuelas secundarias, universidades y parroquias; y también en la misma sede de la Oficina. Los temas han estado direccionados a que se conozca la gravedad del aborto, por un lado; y por otro, a animar a los jóvenes a vivir la castidad.

No hay que imaginar que el número de gente que participa es grande, pero por pocos que sean ciertamente en algún momento se irán dando frutos, la gente comenzará a cambiar su mentalidad.

Sin embargo, es de notar también que, a pesar de la poca participación, la oficina ha tenido una injerencia importante no sólo a nivel nacional, sino también internacional. Por ejemplo, se ha podido llevar a Taiwán el Simposio de “Human Life International”[2] en Asia de este año. Este, a su vez, fue preparado con otro Congreso, pero a nivel nacional el año pasado, que tuvo la particularidad de ser el primero de esta índole en el país. El Simposio de Human Life International tendrá su sede en la misma diócesis de Hsinchu desde el 26 al 30 de este mes. De esto se escribirá en otro relato más adelante.

Gracias a esto se han formado algunos grupos con el mismo fin en otras diócesis. En mayo pasado la hna. Maria del Desierto fue invitada a hablar a los seminaristas del  Seminario Regional de Taipéi, donde se forman los futuros sacerdotes de todo Taiwán.

Por sugerencia de las hermanas se estableció, a nivel diocesano, el 25 de marzo como el día del No Nacido, y las actividades de ese día están a cargo de la Oficina.

Yendo al subtítulo de este relato, podríamos aplicar la frase de la Madre Teresa, ya que a veces podemos sentir que lo que hacemos es como una gota en el gran mar, ya por la inmensidad de la labor, ya por la enorme desproporción entre el campo a trabajar y los medios humanos, ya por las dificultades a vencer, ya por los pocos frutos visibles que se pueden palpar; pero si no lo hiciéramos, si dejáramos todo como está por no ver la diferencia, o dicho de otra  manera, si permaneciéramos calladas frente a las atrocidades que se cometen dando muerte al inocente, si no habláramos por ellos, el mar sería menos sin esa gota, sería menos sin el “pequeño-gran” aporte que el Instituto está dando por medio de las hermanas de la comunidad de Zhongli. “¡Ojalá que el ejército de los defensores de la vida aumente progresivamente! No os desalentéis. Es una gran misión que os confía la Providencia. Que Dios, de quien procede toda vida, os bendiga”.[3]

Unidos en la oración,

M. Concepción

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[1] Homilía de S. Juan Pablo II en el Santuario de San José, Kalisz (Polonia). 4/6/1997.

[2] Human Life International es una organización activista próvida católica de USA. Fue fundada en 1981 por el sacerdote Paul Marx (1920-2010) en Virginia. Es la organización pro vida más grande del mundo, y cuenta con filiales en más de 80 países. Colabora con organizaciones seculares, así también como con denominaciones de otras religiones.  Su misión es formar y organizar lideres para el trabajo pro vida.

[3] Homilía de S. Juan Pablo II en el Santuario de San José, Kalisz (Polonia). 4/6/1997.

 

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