En el día de la Ascensión terminábamos nuestra segunda misión ad gentes en Taiwán, y recordábamos el mandato que el Señor dio a sus apóstoles, antes de su partida, de bautizar y hacer discípulos a todas las gentes (Mt 28, 19-20). Mandato del cual la misma Iglesia no puede eludir sin anularse y que le da a la misión un único punto de fuga: la obediencia. Así considerada, la misión se entiende no como táctica o estrategia, no como conveniencia u oportunidad, no como búsqueda de éxitos y triunfos, sino como cumplimiento de un mandato inexcusable, que va más allá de las cualidades personales, de estadísticas o números, de deseos o ánimos.

Teniendo esto en mente realizamos dos misiones ad gentes en la hermosa isla de Taiwán. Digo ad gentes, porque fueron dirigidas especialmente a los paganos y no tanto, a los ya conversos, que quizá hubiesen necesitado reavivar su fe. Las dos misiones que llevamos a cabo en Taiwán fueron ad gentes y no populares; de aquí que el método y las actividades fueron un tanto diferentes.

Monseñor Martin Su entregando las cruces misioneras - Wufeng
Monseñor Martin Su entregando las cruces misioneras – Wufeng

La tarea principal y casi única fue la visita de casas entregando a la gente, en su mayoría paganos, 4 folletos. El primero era acerca de cómo la verdadera felicidad está sólo en Dios, el segundo acerca de la existencia de Dios, el tercero sobre Su unicidad y el último sobre Jesucristo. De este modo llevábamos a cada hogar un sustancioso material de lenguaje fácil e ideas claras acerca de nuestra fe católica, para ser leído en cualquier momento. Ante alguna duda o inquietud bastaba contactarse con la parroquia, cuyos datos aparecían en cada uno de los folletos.

Explicando uno de los folletos
Explicando uno de los folletos

En Taiwán los católicos son una gran minoría y sobreabunda el paganismo y el ateísmo. Templos por todos lados, estatuas inmensas de Budas panzones y de muchas divinidades (como Guanyin, Matsu, etc.). Además hay mucha adoración a los dioses protectores del barrio, los llamados Tudigong, a quienes mucha gente venera, ofreciéndoles incienso, alimentos y flores. Hacen procesiones en honor de sus dioses con música y petardos. En un momento, por ejemplo, nos cruzamos con una que de tanto tirar cohetes iba dejando una inmensa humareda e iba alfombrando la calle con los restos de los petardos destrozados. Era increíble ver cómo la gente salía de sus casas y ante el dios que pasaba por la calle, inclinaba la cabeza o lo reverenciaba con las manos juntas. La mayoría de las casas tienen altares a los ídolos, con sahumerios y luces rojas. En las puertas suele haber invocaciones a los dioses, pidiendo protección y hasta incluso dinero.

Este fue el paganismo que quisimos y queremos evangelizar. Pero para eso hay que ir bien de a poco… hay que hacer a la gente entender los preambula fidei, las cosas más básicas. Y este fue el objetivo de estas dos misiones y de los folletos. Dios quiera que alguno los leyese y se acercase a la parroquia… Pero eso le compete decidirlo a Él.

¿Cómo era el recibimiento en las casas? No del todo amable, que digamos. En general hay mucho rechazo y apatía. La mayoría recibía los folletos con alguna sonrisa amable. Otros, en cambio, no los aceptaban, y a lo mejor, alguno que otro nos ignoraba totalmente. Rara vez nos invitaron a pasar, a charlar y a compartir un sabroso té chinesco. ¡Cuánta alegría daba ver, como por milagro, algún signo cristiano en las casas! Estas eran a veces protestantes y muy difícilmente encontrabas alguna católica.

Visitando la casas
Visitando la casas

Las misiones fueron dos: la primera en el norte, en nuestra parroquia “Cristo Rey” de Taoyuan ( 桃園). La segunda misión fue en el Santuario “San José” de Wufeng (霧峰區), Taichung (臺中).

En ambos lugares la acogida y recibimiento fueron espectaculares por parte de los feligreses, cuya actitud fue demasiado generosa, facilitándonos en todo, el trabajo misionero. Daba gusto ver gente tan buena y tan comprometida con la parroquia. Como solemos decir: “son de fierro”…

El número de religiosos no era tan grande, pero igualmente pudimos recorrer los territorios parroquiales casi completamente. En ambas misiones estuvimos trabajando, además de los religiosos y laicos locales, sacerdotes, seminaristas y servidoras venidos de las casas de Formación de Lipá, Filipinas.

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También tuvimos algunas actividades con los niños de las Escuelas de Apoyo que ambas parroquias llevan adelante. Con los de Taoyuan fuimos a dar un paseo por Taipei, capital de la isla y a visitar una exposición única: “Los Tesoros del Vaticano”, en el National Palace Museum. Con los niños de Wufeng tuvimos un día de caminata, competencias y juegos. Muchos de estos niños son paganos o sólo cristianos no católicos, así que el apostolado es más que todo, hacerlos divertir y pasar un buen momento.

obedeciendo-al-mandato-misionero-mision-ad-gentes (6)No querría terminar esta pequeña crónica sin nombrar una gracia muy especial: la visita a la “Imagen fundadora”, que está en nuestra parroquia de Taiping (太平), Taichung (臺中). Es esta la imagen de la Virgen que se encontraba, al inicio de nuestra querida Congregación en la capilla de la Anunciación, en “La Finca”, la Casa Madre. Es esta imagen la que vio nacer al Instituto y escuchó las oraciones de sus primeros miembros… de Marcelo, de tantos otros. Es la que consoló en las primeras dificultades y cuajó el corazón de altos ideales. Hace ya más de veinte años, el p. Buela la envío a Taiwán con los primeros misioneros. Fuimos con varios seminaristas a visitarla y a rezar a sus pies, a pedirle por nuestra perseverancia y por todo el Instituto.

Y así fue entonces que terminamos las dos semanas de misión sabiendo que aunque fue poco lo que hicimos, fue también mucho, ya que, como decía en una oportunidad el p. Buela, “cuando no hay nada, lo poco es mucho”. ¡Y es verdad, es verdad!

Agradecemos a la Virgen y a Dios mismo por todos los bienes recibidos y por habernos dado una vez más la posibilidad de cumplir con el mandato misionero, de no ser esquivos a la aventura misionera

Sem. Bernardo Ma. Ibarra
19 de Mayo del 2016


Institute of the Incarnate Word, IVE

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