El fruto primordial que debe producir el colegio atendido por las hermanas Servidoras del Señor y de la Virgen de Marará, es la formación de jóvenes que sean auténticos discípulos de Jesucristo. Los colegios católicos deben formar jóvenes cristianos que sean discípulos de Jesucristo, que quieran vivir según el Evangelio de Nuestro Señor. Este programa de vida nos guía y alienta a la hora de elaborar un plan concreto y eficaz para nuestro pequeño jardín de infantes en Ushetu. Con esta breve crónica queremos hacerlos partícipes de dos grandes actividades que hemos tenido durante los meses de Octubre – Noviembre.

Según Santo Tomás, educar es conducir y elevar hasta la perfección, que para el hombre consiste en la solidez de las virtudes. Teniendo siempre presente todo el hombre, de modo que no se descuide ninguna de sus partes en el hecho de la educación[1].

 

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Juegos florales

Algunos de los medios para la formación moral son los ya conocidos “juegos florales”: “una vez al año se llevarán a cabo competencias de orden intelectual, culturales, artísticas, deportivas, recreativas. Se favorecerá un ambiente de sana competición, compañerismo, en donde reine el buen espíritu y la alegría cristiana que no es otra cosa que vivir bien la caridad. Un elemento esencial es el desarrollo de la creatividad y talentos personales de los alumnos”.[2]

Adaptamos del mejor modo posible y según las circunstancias esta hermosa actividad que superó nuestras expectativas, dejándonos una clara lección: cuando la obra es de Dios uno debe empeñarse en ser fiel trasmisor y ejecutor de la misma, sin descuidar que “a Él todo le pertenece” inclusive los más mínimos detalles.

Para los niños y maestras era la primera vez que oían hablar de algo así, con mucho entusiasmo comenzamos delimitando las reglas y el programa de los juegos. Los alumnos, muy dóciles y bien predispuestos se pusieron manos a la obra. Pensamos que ayudaría armar equipos compuestos por niños de diferentes edades (4, 5 y 6 años).

A la hora de elegir los patronos, nos inclinamos por San Miguel, San Gabriel y San Rafael, los tres grandes Arcángeles que llevaron a término la misión que habían recibido de Dios, grandes protectores, consejeros y mensajeros. Era nuestra intención que los alumnos se familiarizaran con ellos, y ¡vaya que dio resultado!

Las actividades se desarrollaron en un clima de solidaridad y alegría continuas, a pesar de ser niños de temprana edad y provenir de familias “no católicas” o de poca formación. Con esa sencillez que los caracteriza y los hace “amados por Dios Padre”, cumplían con todos los requisitos que se les presentaban durante las actividades.

Se descubrieron nuevos talentos, dones y se perdió el miedo al público oyente, todos se mostraban muy dóciles y dispuestos a cualquier cosa con tal de ayudar a su equipo.

Además durante los cuatro días de competencias se ayudaban y exhortaban unos a otros para poder ganar los primeros puestos.

 

Solemnidad de todos los Santos

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He aquí el porqué del título de nuestra crónica: “o santo o loco…” Los alumnos ya conocían y anhelaban este hermoso día, debido a que el año pasado también lo festejamos.

Esta actividad requiere de mucho tiempo y preparación, pero lo que nos movió a llevarla a cabo fue lo siguiente:

  1. Nuestro querido fundador, quien nos ha enseñado que “los santos son señal elocuentísima de la vitalidad de la Iglesia, siempre han transformado al mundo; la comunión de los vivos, con aquellos que no están entre los vivos es un hecho real, solemne, emotivo, continuo; al honrarlos, honramos a Dios, de quien los santos son obra; son suplemento de la verdad revelada; los santos tienen un valor apologético”[3] y me atrevería añadir un alcance y eficacia misionera incalculables en nuestras pequeñas cabezas. Al llegar a la casa una de las niñas de cuatro años llamó a sus papás y con toda la solemnidad que el mensaje lo requería les dijo enseñándoles la estampita que portaba consigo: “mamá….. papá hoy yo he sido la Virgen de Luján”.

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  1. El valor catequético de la misma actividad: es de destacar el entusiasmo y amor a los santos. Les advertimos a los niños una semana antes que festejaríamos el día de todos los santos en la escuela, pero que cada alumno ingresaría a la fiesta con una invitación especial. Ante la buena disposición de todos continuamos hablándoles y les dijimos que solo podrían entrar aquellos que se portasen bien, fueran obedientes y respetuosos durante la semana. Y así fue, todos se esforzaban en cumplir lo cometido y si alguno se olvidaba otro rápidamente le recordaba que no podría entrar en la fiesta. Un día antes del evento, se me acercó un niño y me preguntó: “hermana, ¿este año seré nuevamente San Luis Rey?”.

Demos gracias a Dios por tantos beneficios recibidos, estos niños han logrado una comprensión muy profunda del sentido de lo Divino, con la sencillez y cotidianeidad que los caracteriza.

 

SSVM – MISIONERAS EN USHETU – TANZANIA

San Charles de Faucauld

Santa Teresita, Santa Maravillas de Jesús y Santa Teresa de Ávila

San José Cafasso y otros

[1] Pedro Ricaldone, Don Bosco educador. Ed. “Don Bosco”, Buenos Aires 1954, Vol.1, p.92.

[2] Directorio de Colegios, nro 213-214

[3] Cf. Homilía del R.P. Carlos Buela, “Santos Vilipendiados”, pag. 274 – Servidoras tomo II.

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