El 25 de marzo de este año, en la parroquia Santos Pedro y Pablo, en Hong Kong,  celebramos la solemnidad del Verbo Encarnado. Junto con el 35 aniversario de la fundación de nuestra querida Familia Religiosa, once nuevos miembros fueron admitidos a nuestra Tercera Orden durante la ceremonia, entre los cuales se encontraban algunos parroquianos y también los padres de una de nuestras hermanas. Cada uno recibió una pequeña cruz de Matará como signo de la afiliación. Además, hubieron más de cuarenta fieles que hicieron la consagración a la Santísima Virgen María según San Luis Maria Grignion de Montfort.

Hong Kong es una ciudad metropolitana, el estilo de vida es muy agitado y materialista. La gente pone mucho empeño en el estudio y el trabajo y eso muchas veces los hace olvidar de la verdadera dirección y el fin de sus vidas. Durante el mes pasado, nuestros files después de grandes esfuerzos por entender en profundidad la total consagración a María con pequeñas charlas, se mostraron su disposición de acoger a María como la Reina de sus vidas. Después de hacer la preparación de los 33 días y finalmente se consagraron durante la misa de la Anunciación. Fue realmente un gran sacrificio y prueba de perseverancia para todos ellos. Algo que fue muy alentador, fue que hubo también niños que se consagraron a María. Ellos también leyeron su consagración durante la misa y cada uno de ellos le ofreció una rosa a Nuestra Señora como símbolo externo de la consagración.

Después de la celebración, el padre Gervais Baudry, IVE, felicitó a nuestros once nuevos miembros de la Tercera Orden, y les recordó que reflejen a Cristo en sus vidas. Esta es la misión de cada cristiano, pero especialmente los miembros de la Familia Religiosa del Verbo Encarnado, tenemos que esforzarnos para que el Verbo se encarne en cada uno de nosotros. El padre también felicitó a todos aquellos que se habían consagrado a María, diciéndoles: “Si queremos hacer feliz a Nuestra Señora, tenemos que hacer la voluntad de Dios y configurarnos con Cristo. Éste es el deseo de María, es lo que ella desea ver en nosotros”.

Familia Religiosa IVE en Hong Kong