Queridos todos: les escribo para contarles un poco de esta nueva misión del IVE en Irak, a la que acabo de llegar.

Hace unos meses el Patriarca Caldeo Monseñor Luis Sako nos pidió dos sacerdotes para trabajar en la formación de los seminaristas. El seminario está en Erbil, en el Kurdistán iraquí; se trasladó a esta ciudad hace unos años porque el barrio de Bagdad en el que estaba era muy peligroso.

Iglesia del Seminario San Pedro
Iglesia del Seminario San Pedro

Si servir a un pueblo que sufre persecución es una gracia tan grande, ¿qué tendremos que decir del hecho de poder ayudar a preparar los futuros pastores de esta iglesia mártir?

Por eso, con grandes sacrificios, nuestro instituto respondió que sí al pedido y fui enviado al seminario caldeo como director espiritual del mismo.

Fue así que dejé Bagdad después de 5 años de misión allí y llegué a Erbil el 17 de este mes, fiesta de la Patrona de Nuestra Provincia, Nuestra Señora del Destierro.

Debo decir que dejar Bagdad no fue fácil porque entre las cosas que más unen está el compartir sufrimientos juntos. La cruz fecunda todo lo que toca, y eso implica también que hace más profundas las amistades. Y dejar a gente que nos ha hecho tanto bien nunca es fácil.

Pero a la vez, el crecimiento de nuestro apostolado en este lugar privilegiado, la importancia de la formación de futuros sacerdotes, la posibilidad de comenzar una misión en la zona donde están la mayoría de los cristianos del país, y donde viven miles y miles de personas que debieron abandonar todo por ser fieles a Nuestro Señor, es tan entusiasmante que no se puede más que maravillar uno de la bondad de Dios. Somos siervos inútiles, pero Él quiere que lo ayudemos: “ha escogido Dios más bien lo necio del mundo para confundir a los sabios. Y ha escogido Dios lo débil del mundo, para confundir lo fuerte”.

En el Jardín de Infantes de uno los Campamentos de Refugiados
En el Jardín de Infantes de uno los Campamentos de Refugiados

Leyendo un libro sobre la liturgia caldea encontré esta frase: “podemos afirmar sin temor a exagerar que la iglesia caldea no ha experimentado siquiera un siglo de paz”, la persecución la ha acompañado siempre y ahora como Familia Religiosa tenemos la oportunidad de ser partícipes de esta hermosa misión martirial.

Con un sacerdote refugiado anciano que vive en el seminario
Con un sacerdote refugiado anciano que vive en el seminario

Suplico las oraciones de todos para que seamos fieles a esta gracia tan particular.

P. Luis Montes IVE

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