Portugal_Servidoras_Almada

Hoy comenzamos esta crónica pidiendo a todos nos ayuden a dar las gracias, ya que Nuestro Señor y nuestra Santísima Madre, nos han concedido el gran regalo de tener una comunidad más en nuestra Provincia, y en un nuevo país, en Portugal, en la ciudad de Almada (vecina a Lisboa), la cual es conocida por estar presidida por un gran Cristo Rey, réplica más pequeña del Corcovado de Brasil.

Detalles de Nuestra Madre…

Esta nueva fundación se ha fundado no el 29 de septiembre, como se tenía previsto, sino el 7 de octubre, día especialmente señalado para nuestra Familia Religiosa por ser el día de la Virgen del Rosario, y día también señalado en Portugal, país bajo la protección especial de Nuestra Señora del Rosario de Fátima.

Algunos pormenores de las delicadezas de Nuestra Madre: tres días antes la Madre Provincial, María de la Contemplación, la Hna. María Virgen del Mar que iba a formar parte de la nueva Comunidad y la Hna. María Cáliz de la Alianza Nueva y Eterna, fueron a Fátima para poner en las manos de Nuestra Madre y dentro de su Corazón, la nueva casa de las Servidoras y el nuevo apostolado de las Hermanas que consistirá en ayudar en la pastoral de la Parroquia Santiago Apóstol de Almada; en la atención a un hogar de 50 ancianos de hombres y mujeres, y en la guardería Infantil de 80 niños.

Al día siguiente y desde Brasil llegó la Madre María Consolatrix Afflictorum, superiora de la nueva comunidad; y el día viernes la Hna. María Madre del Cristo Inocente, la tercera integrante de la comunidad, con lo que ya se encontraba la comunidad al pleno. Ese mismo día llegó la Madre María Sponsa Amabilis, Consejera General, quien viajó desde Roma especialmente para la ocasión.

El P. Marco Luis, párroco de Almada, no más llegar del aeropuerto la última integrante de la comunidad, quiso inaugurar nuestra misión con la Santa Misa (solo para nosotras), en la Capilla de San Juan Pablo II, construida por él para el Centro Pastoral. Luego de la Santa Misa tuvimos la Adoración, pidiendo y encomendando mucho nuestra misión allí al Padre Espiritual de nuestra Familia Religiosa, San Juan Pablo Magno. La pequeña y preciosa Capilla además de estar embellecida de devociones muy queridas para nosotras, posee dos reliquias de primer grado: una de Santa Teresita y otra de la sangre de San Juan Pablo II. El Padre Marco, quien mucho nos conoce y estima nuestra Congregación, y que desde hace más de un año ya había querido y luchado para hacer realidad esta nueva fundación, es gran devoto y tiene como especial protector a San Juan Pablo II, tanto que mandó hacer y colocar en la entrada de su Parroquia una escultura de dos metros de este Santo… Otra gran sorpresa fue constatar que en el frontal del altar de la Capilla de la casa de la comunidad (toda ella decorada con todo cuidado) estaba pintado el escudo de nuestra familia Religiosa. El afecto y gozo por la concreción de la fundación de las Servidoras, se veía expresado tanto en el rostro del P. Marco como en otros muchos detalles tales como el haber preparado la casa para las hermanas con todo lo necesario y habiendo decorar el salón en tonos azul (el pavimento) y gris (el gran sofá), evocando los colores de nuestro hábito.

Y llegamos al gran día de la presentación a los fieles de la nueva comunidad. La Santa Misa en la Parroquia fue celebrada con gran fervor, muy solemne y emotiva, con un nutrido coro que entonó canciones hermosas en portugués y latín. En la homilía el Padre entrelazó el Evangelio del día, con dar a conocer a las Servidoras del Señor y de la Virgen de Matará; hizo el envío misionero, llamando a cada una de las hermanas de la Comunidad al presbiterio, ya que los feligreses querían conocerlas ya que desde hacía un tiempo atrás venían rezando cada día y cada uno por la hermana cuyo nombre le había correspondido en una especie de “sorteo” organizado por el Párroco. Posteriormente, el P. Marco entregó a la comunidad un pequeño bajorrelieve con un Corazón de Jesús en el que aparecen pintadas tres gotas de sangre (una por cada una de ellas) en recuerdo de las misas celebradas por cada una de ellas, representadas en esas tres gotas de sangre.

Terminó la ceremonia con unas palabras de agradecimiento de la Madre Sponsa Amabilis y acto seguido nos dirigimos todos a los salones parroquiales donde habían preparado un gran almuerzo festivo.

Al día siguiente de la inauguración, la comunidad junto con el P. Marco y la M. Sponsa Amabilis, peregrinamos a la Patrona de nuestra nueva Comunidad al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, allí pudimos confiarle todo nuestro apostolado y cada una de las almas que Dios nos confía en esta nueva misión, aprovechamos también para pedir por nuestra querida Congregación.

Alabemos y demos gracias a Nuestro Señor que hace crecer en tamaño y en profundidad a ésta, su familia del Verbo Encarnado.

Misioneras en Portugal

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here