1a Fiesta del Monasterio San Miguel Arcángel – BRASIL

 Muy queridos todos, es una alegría muy grande poder contarles que por gracia de Dios por “vez primera” pudimos celebrar a nuestro celestial patrono San Miguel Arcángel en nuestro pequeño y querido monasterio aquí en las tierras de Santa Cruz, San Pablo Brasil.

Por ser los primeros monjes de este monasterio siempre hemos conversado con los padres que tenemos la responsabilidad de transmitir todo lo aprendido en nuestro primer Monasterio en San Rafael, pues decía el Apóstol a los cristianos de Corintios: “Os alabo porque os acordáis en todo de mí y mantenéis las tradiciones como os las transmití” 1Co 11,2. De alguna manera también nosotros podríamos decir que tenemos “nuestro deposito”[1], “lo nuestro”[2] y justamente eso es lo que buscamos transmitir y custodiar. Pues: «Los monasterios (…) deberán ser vanguardia de nuestro Instituto y guardianes de su espíritu, mostrando a todos la primacía del amor a Dios y el valor de las virtudes mortificativas del silencio, penitencia, obediencia, sacrificio y amor oblativo»[3]. Por otra parte, en otro lugar de nuestro derecho propio se lee: «Tratando de la renovación de la vida religiosa, enseña la Perfec­tae Caritatis que ha de darse por “un retorno constante a las fuentes de toda vida cristiana y a la primigenia inspiración de los Institutos”; de tal modo que el segundo principio de una eficaz renovación es recono­cer y mantener “fielmente el espíritu y propósitos propios de los fundado­res, así como las sanas tradiciones”[4], en una “mejor observancia de la regla y Constituciones que no en la multiplicación de las leyes”[5]»[6]. Es por ese motivo que desde que llegamos conversabamos con los padres (superiores y formadores) que teníamos que poner todos los medios para poder hacer una fiesta grande con los seminaristas, novicios y menores, para que ellos también tengan y puedan disfrutar del tradicional ‘día en el Monasterio’, como se hace en la Casa Madre.

Me parece que todos los que por gracia de Dios nos formamos en ‘La Finca’, recordamos como se esperaba el día que pasábamos en el monasterio del Verbo Encarnado -y creo no equivocarme- era una de las actividades que más disfrutábamos siendo seminaristas. ¿Qué misionero no tendrá en su memoria la Misa solemne con laudes cantadas, una buena predicación, luego del café de la mañana, deporte o salir a caminar por el terreno del monasterio? Aquí en Brasil nos faltó el lugar para ir a nadar -como olvidar “la higuerita”…-, tuvimos que conpensarlo con un gran salón de juegos en la hospedería, que dicho sea de paso: fue un éxito!

Y hablando de recuerdos… el horario y la programación fue como el de los 1 de noviembre en los Coroneles:  almuerzo festivo con ‘fogón’ y músicas tradicionales, a la tarde el clásico ‘yogurt de los monjes’, rosario todos juntos en la capilla del monasterio y luego la adoración al Santísimo Sacramento junto con la comunidad monástica, vísperas y buenas noches.

Posteriormente tuvimos la cena, y cabe destacar que mantuvimos hasta el “tradicional menú” como el estilo del fogón nocturno. Si pensabam que no tuvimos el anuncio de los que ingresarian a la vida monástico, no fue así. En realidad esta noticia ya la habíamos adelantado un tiempo antes porque el gozo y alegría de todos era “irresistible”. Por gracia de Dios antes de cumplir nuestro primer año de fundación en el País-Continente les cuento que está yendo a la casa de formación nuestra señora del Pueyo España el primer seminarista brasilero (Henrique Pereira de Abreu).

Cómo dejar de contarles el entusiasmo de los seminaristas por tener su primera fiesta en el Monasterio! Todo era especial… más todavía cuando los padres les contábamos las anécdotas vividas en Argentina. También fue muy edificante su generosidad en los trabajos previos para el histórico día que marcaría “nuestra tradicional jornada en el Monasterio”.

Siempre se nos enseñó que cuidar y trasmitir las sanas costumbres es parte de vivir bien  la vida religiosa, el antes citado directorio de vida consagrada  nos lo recuerda en otra parte: «Encontramos el fundamento de esto, en que la vida religiosa, común a todos los Institutos en sus elementos esenciales de los tres votos y la vida fraterna en común, florece en una rica multipli­cidad según la diversidad de dones y carismas que Dios ha dado a las familias religiosas por medio de sus fundadores y que se expresa y concreta en las Constituciones y en las sanas tradiciones que forman el patrimonio propio»[7].

            Nos sentimos felices por ser parte de esta historia y de esta sana tradición para que los nuestros (padres, seminaristas mayores y menores como los novicios) pudieran tener y tengan en adelante el tradicional día en el monasterio.  Realmente quedamos sorprendidos por experimentar una vez más la eficacia de lo nuestro, de nuestra tradiciones y en definitiva de la fuerza del carisma, del cual por misericordia divina somos sus guardianes.

Nos encomendamos a sus oraciones de manera especial para que Dios bendiga con más vocaciones monásticas de Brasil a nuestra querida familia religiosa.

P. Esteban Olivares. VE

[1] Cf. 1Tim, 6, 20 “Timoteo, guarda el depósito, apártate de las habladurías perniciosas y de las objeciones del mal llamado conocimiento”.

[2] Expresión usada innumerables veces por nuestro superior general, el R. P. Gustavo Nieto.

[3] Directorio de vida contemplativa, 8.

[4] PC, 2.

[5] PC, 4.

[6] Directorio de vida consagrada, 333.

[7] Directorio de vida consagrada, 318.

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