Muy querida Familia Religiosa:

Queríamos compartir con ustedes cómo vivimos, desde Egipto, la fiesta de nuestro Padre Espiritual, San Juan Pablo II. Por cuestiones “tempo-espaciales”, no pudimos celebrarla todos juntos, pero cada uno en su lugar, le hicimos los honores a Juan Pablo II, y esto fue una lluvia de bendiciones para todos.

En el Cairo, las niñas del Hogar “Divino Niño, empezaron ya los festejos la noche anterior, realizando una presentación sobre la Vida del Santo, todas mostraron mucho interés, abundaron las preguntas, comentarios, y concluyeron nombrándolo su particular amigo; “nuestro Papa Santo”.

En Egipto, se había hecho la tradición de festejar este día con una jornada de juegos para todas las casas presentes en la misión, por esta razón, las chicas lo esperaban con ansias. Pero, como ya dijimos mas arriba, este año no se pudo hacer. Igualmente no quisieron dejar de festejarlo como se debe, así es que, hicieron una excursión a un parque en el cual había un zoológico y un parque de diversión. El paseo comenzó por la mañana después de haber asistido a la Santa Misa, cargadas las mochilas salieron del hogar y graciosamente toda la gente se enteró a dónde iban, y sobraban las indicaciones y consejos, muchas veces contrarios de: cómo ir, que autobús tomar, donde bajar, etc. Ante estos comentarios las chicas decían “Hoy es el día de Nuestro Papa y Él nos va a llevar”. En un momento y como enviado por la Providencia, llegó un hombre cristiano, que las acercó al Parque. ¡Sí que su padre espiritual las iba a llevar, él que es tan amigo de los jóvenes y de los niños!!!

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En el Parque, después que las niñas con gran entusiasmo recorrieron cada rincón, se dirigieron al zoológico, que para asombro de todas no estaba poblado por esa clase de animales extraños que uno espera encontrar, sino que, en su lugar estaban las jaulas ocupadas por gallinas, palomas y perros con sus crías…. A pesar de esto, la alegría de las niñas aumentaba, y todo el día se la pasaron repitiendo: “Hoy es del Día de San Juan Pablo II, hoy no se puede estar tristes, gracias por este día”.

Después del almuerzo, fueron al parque de diversiones y San Juan Pablo II les seguía mostrando su mano protectora, ya que el dueño del lugar les dio pases gratis para diferentes juegos.

Verdaderamente, estaban contentas y agradecidas sobre todo “a Nuestro Papa” por aquel inolvidable día.

El resto de las casas de la familia religiosa nos reunimos en Alejandría: postulantes, aspirantes y estudiantes de árabe nos dirigimos al King Mariut donde los padres tienen el seminario menor, el hogar de discapacitados y el noviciado.

Allí todos participamos de la Santa Misa, presidida por el padre provincial, R. P. Emanuel Martelli y concelebrada por cuatros sacerdotes del IVE. El P. Martelli predicó sobre el significado que tiene para nosotros, el haber nacido bajo el pontificado de Juan Pablo II y haber crecido bajo sus enseñanzas, que por voluntad de nuestro fundador, están “animando” los aspectos fundamentales del carisma.También, recalcó la importancia de estar atentos para no pasar por alto los elementos no negociables de nuestro carisma, indicando en primer lugar el elemento esencial: el de encarnar el Evangelio en las culturas, cuya condición es que el evangelio se haga carne primero en nosotros. Un segundo elemento al que hizo alusión, fue el de poseer una espiritualidad seria, marcada por la práctica de los ejercicios espirituales. Después hizo referencia a la devoción eucarística, tanto en aquellos que celebran los sagrados misterios, como en aquellos que participan y, por último, cómo nos debe caracterizar la fidelidad y el estudio de las obras del Doctor Angélico.

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Después de la Misa, se hizo la bendición y se entronizó el busto de Juan Pablo II, la cual presidirá ahora el predio que fue embellecido para la festividad con varios meses de duro trabajo. También tuvimos la gracia de honrar una reliquia del santo, especialmente pidiéndole por el aumento de las vocaciones sacerdotales.

Más tarde como es tradición, tuvimos el almuerzo festivo. Cabe destacar, que este fue preparado por los seminaristas menores que se lucieron para la ocasión, tanto por lo bien dispuesto que se encontraba todo como por la servicialidad y alegría que demostraron en este día. Terminado el almuerzo se proyectó un video sobre la vida de San Juan Pablo II, cuya visión nos permitió recordar rasgos importantes de su pontificado. Se finalizaron los festejos con la bendición.

Verdaderamente damos muchas gracias a Dios por este día, por el don grandísimo que nos ha hecho dándonos este Papa Magno, que nos sostiene con su magisterio y nos alienta con su ejemplo de vida, y que por especial Providencia divina es nuestro Protector en el cielo.

Pedimos a Dios y por la intercesión de la Virgen de Luján y San Juan Pablo II la gracia de ser siempre fieles al carisma fundacional.

Hermana María Filia Patris, misionera en Egipto

 

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