No deberíamos nunca olvidar que el carisma de nuestra Familia religiosa es un tesoro que Dios ha puesto en nuestras manos a través de nuestro fundador.

Carisma que no debe confundirse con el fin específico (evangelización de la cultura[1]) y que es una gracia particular que Dios concede a cada miembro del IVE para poder ejecutar en concreto y efectivamente dicho fin específico[2].

Una muestra de lo eficaz y prolífero de nuestro carisma la hemos podido tener en nuestra incipiente misión en Alemania. En menos de un año de misión hemos tenido la gracia de predicar 6 Ejercicios, realizar una jornada de Jóvenes y 3 de Familias, innumerables confesiones y constantes apostolados con personas que se nos van acercando y empiezan a compartir nuestra espiritualidad. Incluso hemos podidos acompañar a una familia protestante en su camino de conversión al catolicismo.

Ya vendrá crónica aparte sobre estas actividades. Ahora nos limitamos a unas pocas líneas dedicadas a estas terceras Jornadas de la Familia del pasado Domingo 16 de Julio.

El desarrollo de la misma contó con los elementos típicos de nuestras Jornadas:

  • Conferencias: sobre el Misterio de la Biblia (P. Tobías Eibl) y sobre los Salmos como escuela de oración (p. Martín Villagrán)
  • Misa explicada: durante la primera Misa del neosacerdote Andreas Schmidt fuimos explicando los diversos momentos y signos de la Misa
  • Procesión con Rosario, confesiones y consagración de las familias a la Virgen
  • Juegos para niños y jóvenes (destacó “la matachola”).
  • Fogón con canciones y con squetch: “La viborita” conoció por primera vez su versión alemana marcando un hito en la historia del teatro germano-parlante.
  • Una parrillada alemana y el típico Kaffee und Kuchen (Café con tortas)

Los que participaron en todas las actividades fueron más de 80 personas a las que se sumaron a lo largo del día unas 20 más.

Agradecemos a todos los laicos que nos han ayudado como también a las Servidoras que nos han dado una gran mano antes, durante y después de las Jornadas.

Nunca olvidemos que Dios ha suscitado nuestro carisma para hacer de cada hombre una nueva encarnación del Verbo y que Él nos dará las gracias suficientes para llevarlo a cabo en la misión donde “se nos haya plantado” (cfr. Const. n. 186).

Seguimos encomendando nuestra misión a sus oraciones.

Unidos en el Misterio del Verbo Encarnado

P. Martín Villagrán IVE


[1] Cfr. Const. n. 26

[2] Const nn. 30-31: «Por el carisma propio del Instituto, todos sus miembros deben trabajar, en suma docilidad al Espíritu Santo y dentro de la impronta de María, a fin de enseñorear para Jesucristo todo lo auténticamente humano, aún en las situaciones más difíciles y en las condiciones más adversas.

»Es decir, es la gracia de saber cómo obrar, en concreto, para prolongar a Cristo en las familias, en la educación, en los medios de comunicación, en los hombres de pensamiento y en toda otra legítima manifestación de la vida del hombre. Es el don de hacer que cada hombre sea “como una nueva Encarnación del Verbo”, siendo esencialmente misioneros y marianos».

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