Querida Familia:

Queremos hacerles llegar un  resumen de nuestra actividad apostólica en el Hospital Militar de Campo de Mayo en Buenos Aires, Argentina.

mayo

Lugar

Campo de Mayo es una extensa área militar de 8000 hectáreas, a 30 km del centro de la Ciudad de Buenos Aires, y es una de las más grandes guarniciones militares del país. El área militar pertenece al Ejército Argentino pero también opera dentro de la misma, la Gendarmería Nacional Argentina.

La guarnición de Campo de Mayo es un acantonamiento destinado, en especial, a escuelas de armas y sus centros de instrucción respectivos, a la vez que es campo de maniobras para las demás unidades del Ejército, por tener en sí los polígonos y campos de tiro de combate.

Dentro de este predio se encuentra el Hospital Militar Campo de Mayo, “Cirujano Primero Juan Madera”, y es aquí donde precisamente vivimos y desarrollamos nuestra actividad pastoral.

La patrona de la comunidad

La comunidad se halla bajo el  patrocinio de la Venerable Hna. María Crescencia Pérez, beatificada en la Ciudad de Pergamino, Provincia de Buenos Aires en el 2012,  nació en esta provincia, perteneció a la Congregación de las Hijas de María del Huerto y se dedicó a la atención de pacientes con tuberculosis en un Hospital de Chile, donde contrajo esta enfermedad. Sufrió con resignación y murió santamente en dicho país. Su cuerpo incorrupto, descansa en San Nicolás de los Arroyos, Bs. As.

 

Un poco de historia

La comunidad actualmente está formada por 4 hermanas. El apostolado se inició en el año 2007 cuando por pedido del Administrador Diocesano del Obispado Castrense, Mons. Pedro Candia, nuestro Instituto asume la labor que anteriormente realizaban las hermanas de la Congregación Hijas de la Misericordia de San Francisco, fundadas por la Beata María de Jesús Crucificado Petkóvic, (croata y que residió un tiempo en nuestro convento). Ellas vivieron en este lugar por más de 30 años haciéndose cargo del Hospital, en las más variadas secciones, administrando todo.

 

El apostolado

Consiste concretamente en la asistencia espiritual de los enfermos, quienes pertenecen a las Fuerzas Armadas y de Seguridad (Ejército, Fuerza Aérea, Naval, Gendarmería, Etc.) o sus familiares directos. También esta asistencia se extiende al personal, militar y civil, y sus familias.

El Hospital es de mediana capacidad, con pabellones de internación clínico quirúrgica, terapia intensiva y psiquiatría masculina y femenina. Cuenta además con diferentes servicios de especialidades médicas. Nosotras visitamos todos los sectores por la mañana y por la tarde. Tenemos acceso a todas las áreas sin inconvenientes, incluso el mismo personal nos llama ante alguna urgencia y podemos asistir a los más necesitados, pues podemos hacerlo aún en cualquier horario. Sabemos que esto es muy difícil lograrlo en otros Apostolados similares.

Hemos podido palpar la necesidad de Dios que tiene la gente, sobretodo en el momento de sufrimiento, quizá muchas veces no empezamos hablando de Dios, puede pasar que nunca lo hayamos hecho con algunos pero para ellos fue suficiente que una religiosa los haya visitado, les haya ayudado a comer o asistido de alguna manera, para que en su interior reflexionen que entonces debe haber un Dios Poderoso que los ama. Hemos podido también encontrarnos con personas  de otras religiones, algunos no nos permiten pasar, otros nos reciben con indiferencia, pero la mayoría son muy abiertos, cordiales y sobretodo agradecidos, sabemos en definitiva que rezamos los unos por los otros.

Párrafo aparte merece el apostolado con el personal, sea civil, o militar. Con muchos de ellos se fue dando por diversas razones, pero sobre todo por medio de los niños, ya que muchas veces han acudido a nuestra casa mamás que trabajan aquí, y nos pidieron cuidáramos a sus hijitos, ya sea porque vinieron a controles con el pediatra, porque salieron antes del colegio, etc. En definitiva nuestra casa suele semejarse a una guardería, donde los niños disfrutan el pasar un momento “en la casa de las hermanitas” donde terminan sus tareas, duermen un poco, se divierten haciendo cosas distintas a lo que hacen en sus casas y sobretodo les hablamos de Dios. Lo bueno es eso, la gente sabe que “en lo de las monjitas van a encontrar siempre una ayuda” y allí concurren, para sanar dolencias y necesidades materiales y espirituales.

Los sábados brindamos ayuda en la Catequesis de la Parroquia “Nuestra Señora de la Merced”  del “Bº de Suboficiales Sargento Cabral”, que está a 2 estaciones en tren desde el Hospital, todo dentro de Campo de Mayo. Esta parroquia es atendida por un capellán castrense. Damos catecismoa los niños de Comunión y de Confirmación. Además trabajamos con un grupo de esposas de suboficiales, dándoles formación espiritual, litúrgica, etc.

También visitamos la Residencia Geriátrica, ubicada en el predio del Hospital, en la que residen 40 abuelos aproximadamente, los que pueden ser militares o civiles. Siempre nos reciben con mucha alegría y gratitud, con ellos tenemos la Santa Misa los domingos. Es muy conmovedor verlos participar en las celebraciones, y llama la atención el profundo sentido religioso que tienen muchos, incluso los que parecieran más “perdidos” participan con fervor en las oraciones y sobre todo en los cantos.

Queremos dar gracias a Nuestro Señor Jesucristo y a su Santísima Madre, que nos asisten y bendicen diariamente para poder llevar adelante esta misión, y encomendamos a sus oraciones los frutos de este apostolado, para que podamos asistir con generosidad y caridad exquisita a Jesucristo, oculto en el rostro de los enfermos y de todos aquellos que se acercan buscando un alivio a sus necesidades materiales y espirituales, para que siendo verdaderas esposas de Cristo y Madres Espirituales sepamos dar testimonio de nuestra vida consagrada.

Unidos en el Santo Sacrificio del Altar

 

M. María de la Compasión

Hospital Militar Campo de Mayo

Deja un comentario