Les escribimos para contarles lo que se ha estado viviendo estos últimos días en Gaza. Desde el jueves se desató un fuerte temporal de lluvia que ha dejado a más de 500 familias sin hogar; según datos del ministerio de salud de Gaza, hay más de un centenar de hospitalizados, la mayoría por el frío severo provocado por el temporal o por inhalación de humo de las hogueras que encendieron para calentarse. Seis de ellos se encuentran en estado grave.

gaza bajo el agua

Las zonas densamente pobladas de la Franja, como campos de refugiados, barrios viejos y ciudades están anegadas por las fuertes lluvias y los medios mencionan que entre 3.000 y 4.000 personas han tenido que refugiarse en colegios y centros de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA).

Los equipos de rescate civil han tenido que emplear pequeñas embarcaciones de pesca para socorrer a mujeres y niños atrapados en sus hogares a causa de las fuertes lluvias, que han generado torrentes de gran fuerza y con devastadoras consecuencias para las casas más precarias de los campos de refugiados. Sabemos que hay lugares en que el agua alcanzó los 7 metros.

Además de estas condiciones meteorológicas, Gaza viene sufriendo en los últimos meses una gran escasez de energía debido al cierre de la principal planta eléctrica de la ciudad por falta de combustible desde el pasado 1 de noviembre.

El gobierno local ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que provea asistencia a sus alrededor de 1,8 millones de habitantes, que sufren un bloqueo por parte de Israel desde 2007. Este bloqueo se ha tornado aún más difícil desde hace unos meses a raíz del cierre de los túneles que comunicaban con Egipto, por los cuales ingresaban las cosas necesarias para el sustento. Esto ha ocasionado escases de comestibles y demás cosas de uso cotidiano, al tiempo que los precios han subido considerablemente y la poca gente que tiene trabajo, no recibe sus salarios sino parcialmente y después de pasar dos o tres meses sin cobrar.

En respuesta a este llamamiento internacional, han ingresado a Gaza grandes cantidades de gas para calefacción y combustible, así como cuatro bombas de agua para paliar el efecto de las inundaciones.

Se mencionan a través de los medios que la única planta eléctrica de Gaza ha comenzado a funcionar, pero nosotros seguimos con un suministro de luz de 6 horas diarias, que la mayoría de los días se ve reducido incluso a solo tres horas de electricidad.

Este primer envío de combustible industrial en 45 días, -según manifiestan en declaraciones los funcionarios del gobierno local- ha significado un alivio provisorio, pues la falta de combustible había frenado las labores de rescate de las personas que sufren las consecuencias de las inundaciones.

Por nuestra parte, tanto los sacerdotes como las hermanas que misionamos aquí nos encontramos muy bien gracias a Dios. Intentamos seguir la situación de nuestros fieles y proporcionar las ayudas a nuestro alcance.

La actividad apostólica de la preparación para la Navidad prevista para estos días, ha sufrido sin duda varias alteraciones. Por ejemplo, estaba prevista la entrada del Patriarca Latino de Jerusalén para celebrar la Navidad con los fieles de Gaza para el lunes 16 de diciembre, pero debido a las condiciones meteorológicas y el derrumbamiento de parte del muro de Erez[1], no se pudo concretar.

Las clases estuvieron interrumpidas desde el jueves y debían reanudarse el domingo, pero no pudo realizarse porque todavía había gente alojada en los establecimientos.

Desde el domingo 15 de diciembre las condiciones climáticas han mejorado, algunos pronósticos anuncian que la semana próxima podrían reanudarse las lluvias.

De todos modos -mientras las condiciones climáticas nos lo permiten- realizamos con el grupo de jóvenes de la Parroquia, las visitas a los enfermos que no podrán participar de la Misa de Navidad, también se sigue trabajando en la preparación del pesebre viviente, con los ensayos del coro de niños y las reuniones de los scouts.

Encomendamos a sus oraciones a todos los cristianos de Gaza, a todas las almas que buscan con sinceridad a Dios y también nos encomendamos a sus oraciones los misioneros que tenemos la gracia de anunciar el nombre de Cristo en estas tierras santificadas por el paso del Verbo Encarnado.

Que el nacimiento del Niño de Belén, devuelva a los corazones de todos los hombres la verdadera paz y la profunda alegría que solo Dios puede dar.

SSVM misioneras en Gaza 


[1] Es el paso a través del cual se ingresa a Gaza

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